La Psicología y la Biología se unen: la Epigenética

¿Estamos determinados por los genes? ¿Podemos llegar a cambiar características físicas o psicológicas que no nos gusten?

Des de la perspectiva biológica – ambiental y siempre teniendo como referencia los postulados neodarwinianos (según los que genética es la responsable de construir individuos que sobrevivan adecuadamente a todo tipo de situaciones y el entorno selecciona aquellos individuos más aptos según sus propias características) nos encontramos ante una visión teórica donde la determinación genética no lo es todo: el ambiente juega un papel fundamental. Es en este contexto argumentativo en el que aparece la epigenética.

La epigenética es un concepto biológico que hace referencia al estudio de todos aquellos factores ambientales y dependientes del contexto que intervienen en la expresión genética final y que igualmente interviene en la regulación heredable del ADN sin cambios en la secuencia sus nucleótidos. Se puede decir que la epigenética es el conjunto de reacciones químicas y demás procesos que modifican la actividad del ADN pero sin alterar su secuencia.

En términos biológicos simples, diríamos que la epigenética es la responsable del cambio del genotipo al fenotipo, ya que hay partes del ADN que se dejan “influenciar”  por las variables de su entorno a favor de una mayor adaptabilidad a su medio. Esta adaptabilidad es la que permite a todas las especies a sobrevivir a distintas situaciones ambientales.

022f_epigenetica_2.jpg

La epigenética permite modificaciones en la expresión genética

¿Qué relación puede tener esto con la psicología? Pues la verdad es que tiene relación… y es de gran importancia.

La epigenética sostiene que las experiencias de las personas no quedan únicamente en el recuerdo sino que se adhieren a la personas a un nivel mas profundo, bajo la forma de un residuo molecular que se aferra al andamiaje genético. Esto no significa que el ADN cambie, sino que los aspectos psicológicos y del comportamiento de una persona (aquellos que son regulados químicamente como la depresión por el desbalance de ciertos neurotransmisores) son susceptibles a las características del entorno. En otras palabras: nuestras experiencias vitales pueden llegar a modificar parte de la expresión fenotípica de nuestro código genético.

Esta es una conclusión de considerable relevancia, ya que la expresión de nuestros genes también viene determinada por nuestros propios sucesos vitales, tales como trastornos traumáticos, depresiones o ataques de ansiedad, consumo – adicción a narcóticos, etc. y no únicamente por el material genético de nuestros progenitores. Por otra parte, experiencias positivas tales como sucesos de triunfo y éxito, una buena forma de vida y habitos saludables, una buena autoestima y unas sanas relaciones sociales también influyen en el resultado final de nuestro fenotipo.

La epigenética nos permite alegar-nos de los típicos discursos deterministas, dónde los genes de nuestros padres nos condicionan al completo y nos impiden que haya algún margen de mejoría. Es, llegados en este punto, dónde la psicología puede empezar a actuar.

Pongamos un ejemplo de típica enfermedad genética, como podría ser una trisomia del cromosoma 21 (Síndrome de Down).  Ante tal situación, si su inteligencia y aprendizaje dependiesen únicamente de su código genético, cualquier persona con esta afectación no tendría ni la más mínima posibilidad de mejorar ¿verdad?

Pues la realidad resulta ser distinta ya que con una correcta estimulación des de la infància, con una larga formación basada en el aprendizaje, con una correcta integración social y con una buena terapia farmacológica y psicológica, nos encontramos en que los síntomas de las personas con síndrome de Down mejoran de modo notable.

Es cierto que su código genético los hace distintos a los demás, como ocurre con otras enfermedades genéticas, pero hay diferencias significativas entre aquellos que han trabajado sus habilidades y aquellos que no lo han hecho: el entorno ha modificado parte del resultado final del código de los genes.

Nuestras acciones determinan en todo momento nuestras propias vidas. No debemos caer en discursos deterministas y derrotistas,  en los que “no podemos hacer esto porque no hemos nacido para ello”, ya que SIEMPRE hay margen de mejoría y SIEMPRE hay lugar para nuevos aprendizajes. Que nuestras propias creencias no nos limiten a perseguir nuestras ilusiones, porque los genes tienen un papel muy importante pero no lo representan todo.

Un saludo y hasta la próxima

Jaume Jubany

Enlaces de referencia:

Anuncios

One comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.