Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA): Anorexia y Bulimia

A menudo oímos des de los medios de comunicación como chicas y chicos jóvenes tienen problemas con la comida, se imponen regímenes, dietas o entrenamientos peligrosamente severos que suelen terminar con serias consecuencias a su salud.

Cuando hablamos de enfermedades mentales nos suelen venir a la cabeza la esquizofrenia o el trastorno con bipolaridad y a veces olvidamos que hay otros tipos de problemáticas psicológicas que sin ser tan famosas también conllevan a grandes dificultades.

¿Qué son los TCA? Se entiende por trastorno alimentario aquellos comportamientos que presentan una conducta alimentaria alterada (en la ingesta i/o  en el control de peso), con causas psicológicas tales como el miedo a engordar, una autoimagen afectada o una baja autoestima con consecuencias negativas a nivel fisiológico, social y emocional.

Hay varios tipos de TCA, pero los más comunes i conocidos son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. Si, son conocidos, pero… ¿sabemos diferenciar-los?

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Los trastornos de alimentación conllevan severas problemáticas para aquellas personas que las sufren

Por un lado, la anorexia nerviosa se caracteriza por una gran restricción de la ingesta,  que se traduce en un peso significativamente bajo según correspondería por edad, sexo, trayectoria de desarrollo y salud física. Las personas con anorexia tienen un miedo intenso a ganar peso o volverse obeso (a pesar de que hablamos de personas con problemas serios para peso bajo mínimos). Eso sucede porque hay una alteración de la percepción y la importancia del peso, el tamaño o de la silueta hacia sí mismos. Finalmente, se considera que una persona tiene este trastorno cuando ha presentado todo lo anterior mencionado en los últimos 3 meses.

En cambio, la bulimia nerviosa se reconoce por la aparición de episodios de atracones recurrentes, que implican la ingesta de gran cantidad de alimento en corto espacio de tiempo y sensación de pérdida de control sobre la ingesta de alimento. Suelen dar-se con una frecuencia mínima de una vez por semana durante unos 3 meses. Después de estos episodios, las personas con bulimia sienten gran culpabilidad y remordimiento, de modo que emplean métodos compensatorios inapropiados (vómitos, usos de laxantes) para no ganar peso. ¿Por qué hay atracones seguidos de comportamientos compensatorios? Al igual que en la anorexia, hay una autoevaluación excesivamente influida por el peso y la silueta de uno mismo y este hecho lleva a todas las conductas anteriormente mencionadas.

Tanto la anorexia como la bulimia presentan dos subtipos muy diferenciados:

– La restrictiva, que implica un control del peso por dieta estricta, ayunos o ejercicios físicos muy intensos
– La purgativa, con control de peso por vómitos, laxantes o diuréticos

Es normal que ambos trastornos se suelen confundir y a menudo la línea que separa una enfermedad de la otra es tan delgada que puede ser difícil de distinguir. A veces, una persona que había empezado con una bulimia nerviosa se compromete con sí misma para seguir a rajatabla una dieta estricta y termina desarrollando una anorexia. Por su parte, una anorexia nerviosa puede presentar episodios de atracones y evolucionar hacia una bulimia.

Hay que tener cuidado con tales trastornos, ya que existe el riesgo de comorbilidad con otras patología severas como la depresión mayor, trastornos obsesivo-compulsivos, trastornos de personalidad o adicciones a drogas.

Las causas del origen de los TCA se suelen atribuir a una gran presión social hacia cuerpos dignos de los modelos, dónde la delgadez y la tonificación del cuerpo suelen importar mucho más que los éxitos personales en los trabajos y estudios, aunque también se ha descubierto que tiene gran correlación con el hecho de que hayan sido burlados y mofados cuando eran pequeños de alguna parte de sus cuerpos, junto con una baja autoestima y con problemas de relaciones sociales con sus grupos de iguales.   En cualquiera de los casos, quisiera terminar con un mensaje de esperanza: son trastornos severos pero son reversibles. Con la terapia adecuada, con apoyo de sus seres queridos y con gran esfuerzo, empeño y fuerza de voluntad estos trastornos pueden ser superados y las personas que lo han sufrido alcanzan otra vez a la vida normal.  Así que nadie se dé por vencido, siempre hay margen para recuperar-se.

Un saludo y hasta la próxima

Jaume Jubany

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