El inconsciente

Aprovecho que he hablado del cerebro, su funcionamiento y sus partes en el post anterior para hablar sobre un concepto sobre el que la gente suele hablar mucho sin conocer su verdadero funcionamiento: el inconsciente.

El inconsciente es un concepto creado e ideado por S. Freud  pero la forma en que argumentó su existencia y cómo funciona, aunque fueran una revolución en su momento, no estaba ausente de unos cuantos errores importantes.

Antes de empezar debemos aclarar que hay dos modos distintos de entender qué es el inconsciente des de la psicología: el inconsciente (o subconsciente) psicoanalista, que sigue las ideas propuestas por Freud, y el inconsciente del enfoque cognitivo-conductual. En este post trataremos el segundo enfoque que es el demostrado de forma empírica y, por lo tanto, el más científico.

Gracias los avances tecnológico, el uso de las técnicas de neuroimagen y las pruebas de evaluación de la neuropsicología hemos aprendido más acerca de los processos que realiza la mente, dando  a  de entender nueva forma de cómo el cerebro funciona de forma automática sin que nosotros lo controlemos de forma consciente.

A menudo la gente se piensa que el inconsciente es una parte del cerebro como cualquiera de las otras estructuras del encéfalo, que es el encargado de hacer procesos psicológicos sin requerimiento de nuestro control voluntario… como si fuera una mezcla entre de emociones primarias e instintos básicos que salen a floten cuando perdemos el control. Nada más lejos de la realidad.

El inconsciente es un constructo verbal, una palabra que en psicología usamos para englobar todas aquellas estructuras cerebrales que funcionan sin que nosotros tengamos un acceso deliberado de nuestra consciencia y control. Por definición, el inconsciente se entendería como todas aquellas estructuras cerebrales corticales y subcorticales a excepción del lóbulo frontal, algunas áreas del lenguaje y de la memoria. Dicho en breve: entre el 70% y el 85 % de nuestro cerebro funciona de forma automática y sin nuestro control subjetivo, de modo que la enorme mayoría de nuestro cerebro funciona de forma inconsciente.

Gran parte de nuestro cerebro funciona sin que nosotros tengamos consciencia de ello 

La creación de emociones, las percepciones sensoriales que recibimos a diario tales como las imágenes, los sonidos o el tacto, el almacenamiento de memoria y recuerdos, la creación/renovación de la neuronas, la integración de información de nuestro entorno, … son solo unos pocos ejemplos de procesos cognitivos y psicológicos que hacemos de forma inconsciente. Se hacen de modos simultáneos pero des de distintas áreas del cerebro, de modo que el inconsciente no es un punto del cerebro… es una gran red neuronal que conecta estructuras corticales que trabajan coordinadamente entre ellas de modo automático. Sin consciencia. Sin intención voluntaria de nosotros mismos.

Esto es bueno, porque nos permite adaptar-nos mejor al entorno en que vivimos. ¿Cómo podríamos dormir si la respiración no fuera controlada de modo inconsciente? ¿Os imagináis ordenar a vuestro corazón que siga latiendo? Es una suerte que la enorme mayoría de nuestros principales procesos mentales sean inconscientes porque nos facilita significativamente nuestras vidas.

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