Planetas del sistema solar: Mercurio

Inicio con esta entrada, una serie dirigidas a comentar más o menos en detalle los aspectos de cada uno de los ocho planetas del sistema solar (quizá el de la Tierra, por razones obvias, sea más breve).

Es lógico empezar por el planeta más próximo al sol, Mercurio.

Mercurio es el planeta más pequeño del sistema solar, con una masa 12 veces menor que la de la Tierra y la mitad que la de Marte. Debido a su proximidad al sol y a su reducido tamaño, pocos detalles se pueden apreciar de él desde la Tierra, ya que suele estar próximo al Sol todo el tiempo, si no detrás o entre él y nosotros. Se obtuvieron bastantes datos con el lanzamiento de la sonda Mariner 10 que se aproximó a Mercurio así como también a Venus (la mayoría de sondas del programa Mariner de la NASA, fueron enviadas a Venus y Marte).

Un dato curioso sobre Mercurio es que está en resonancia orbital con el Sol. Esto significa que hay una proporción que no es aleatoria, sino que es debido a la proximidad con el Sol, entre su rotación y su órbita. Para que se entienda, la Luna está en resonancia orbital con la Tierra a razón de 1:1, lo que significa que da una vuelta sobre si misma cada vez que ha dado una vuelta a la Tierra (nos muestra siempre la misma cara). En el caso de Mercurio es de 2/3, tarda unos 88 días en completar una vuelta al Sol, y en completarse un “día de Mercurio” transcurren 58 días aproximadamente.

Las imágenes que disponemos de Mercurio (la mayoría, como hemos mencionado, gracias a la sonda Mariner 10) muestran un aspecto similar al de la Luna. Al ser Mercurio un planeta con una masa reducida, su campo gravitatorio es bastante débil, y no puede sustentar una atmósfera densa. Sin atmósfera está totalmente desprotegido al impacto de objetos que pasen por el sistema solar, muchos de ellos atraídos por el Sol.

Imágenes de la superficie de Mercurio, tomadas por la Mariner 10.

Otro fenómeno curioso del planeta es que, puede haber lo que se llama como “amaneceres dobles“. La velocidad de Mercurio varía muchísimo a lo largo de su trayecto alrededor del Sol (es el planeta con la mayor excentricidad orbital del sistema solar, lo que significa que tiene una órbita menos regular que los demás), por lo que, sumado a su singular período de rotación, a veces el Sol aparentemente se detiene en el cielo, y da “media vuelta” para esconderse por donde salió para, nuevamente, salir por el mismo sitio una vez más.

Mercurio es un planeta rico en metales y silicatos, abundando el hierro en su núcleo. De hecho, Mercurio posee un campo magnético que se especula que se debe a que el núcleo contiene el hierro indicado, en forma líquida y en grandes cantidades, lo que al rotar le proporcionaría dicho campo. Es un planeta de contrastes, debido a su virtualmente inexistente atmósfera.

Detalle de los cráteres de Mercurio.

Ha habido conceptos para colonizar Mercurio, y la mayoría pasarían por vivir en el terminador del planeta en sus polos. El terminador de un planeta o luna, es la línea que separa el día de la noche (el ocaso o el orto). Ahí la temperatura sería constante, y más fácil de asentar una colonia, por supuesto con finalidades científicas o mineras en un futuro bastante lejano, ya que es un planeta estéril, por razones de temperatura, gravedad, composición química, ausencia de atmósfera, excentricidad de la órbita…

Saludos y hasta la próxima

Kapteyn

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