La psicopatologia de Batman

Hace unos días salió en los cines Batman vs Superman: Dawn of Justice y des de Ciencia Políticamente Incorrecta pretendemos aprovechar esta ocasión para tratar una cuestión de la que siempre hemos querido hablar: la psicopatología de Batman.

Este justiciero uniformado que lucha contra el mal repleto de gadgets y que lleva una doble vida como playboy multimillonario fue creado por Bob Kane el 1939 y es tan célebre que forma parte de nuestra cultura popular, de modo que nos saltaremos la introducción del personaje. Porque claro… ¿quién no conoce a Batman?

Lo singular de la historia del mundo de Bruce Wayne, más allá de que es un ser humano sin súper poderes (el dinero no lo tendremos en cuenta), es que posee villanos excelentemente construidos. Los principales malvados de estas tiras cómicas se caracterizan por ser personajes amorales, muy próximos a la locura: el ejemplo más claro es el caso del Joker, pero también podemos encontrar a Dos Caras, el Espantapájaros o el Sombrerero Loco (por no hablar de todos los lunáticos que podemos encontrar en el Manicomio de Arkham). Ante estos villanos, Batman suele presentarse como una fuerza del orden y del control inalterable, él único capaz de contener toda esta barbarie y locura… pero ¿realmente esta tan cuerdo como parece?

Antes de empezar con toda la psicopatología que acompaña al personaje, hace falta hacer un breve resumen de su historia y desarrollo a lo largo de los años. A menudo, la gente no suele saber que el personaje de Batman ha ido evolucionando con el tiempo: empezó siendo una especie de “La máscara del Zorro”, un justiciero que hacia políticas económicas favorables para los más necesitados y que luego se disfrazaba para poder luchar contra la ley desde el anonimato. Después, cogió un aire más de parodia cómica, donde se ponía a Batman como ejemplo de lo ridículos que pueden llegar a ser los superhéroes… esto casi consigue liquidar su carrera como figura de acción pero Denny O’Neill termino por conseguir que la historia de Batman regresa a sus orígenes. Finalmente Frank Miller, con El regreso del Caballero Oscuro, concluye por cimentar el Batman que todo el mundo conoce hoy día: oscuro, frio, poderoso, calculador y incluso un poco psicótico.

En este post se tiene en cuenta la personalidad del protagonista post Denny O’Neill, donde Batman es una figura torturada, sombría y nocturna. Así pues, aunque los Batman de Tim Burton, Christopher Nolan o Zack Snyder pueden resultar interesantes, no son los que trataremos aquí: la psique que conoceremos es la de los comics. Concretamente nos centraremos en las obras de autor como las de Frank Miller, Jeph Loeb y Tim Sale o Alan Moore, que son los responsables de haber transformado a Batman de esto

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Se nota la diferencia, ¿verdad?

Ahora que ya hemos contextualizado a Batman, vamos a centrarnos en su perfil psicológico: un niño, hijo único de una familia compuesta por padre y madre biológicos con relación estable, ve morir asesinados a sus progenitores a manos de un delincuente que los estaba atracado. Este niño pasa a ser criado por el viejo mayordomo de la familia, que hace a la vez de tutor legal y de figura paterna. El crío crece profundamente marcado por este acontecimiento, orientado todos sus esfuerzos y energías a encontrar métodos de “restablecer la justicia”, hasta el punto de que al llegar a su madurez lleva años de formación y de obsesivo entrenamiento en las practicas del combate cuerpo a cuerpo, además de haber desarrollado unas aptitudes físicas extraordinarias.

Al ser un sujeto con uso de razón y con consciencia de las normas sociales, Bruce Wayne rápidamente se da cuenta de que su idea de “aplicar justicia” (meterle una paliza padre a cualquier persona que haya quebrado la ley) no solo es ilegal, sino que le puede repercutir seriamente de forma negativa a su modo de vida. Para poder seguir con sus actividades de justiciero, se disfraza de murciélago negro todas las noches y se dedica a pelear a brazo partido contra delincuentes, construyendo su alter ego Batman para poder operar des del anonimato.

No hace falta fijarse mucho para darse cuenta de que Bruce Wayne tiene problemas psicológicos severos: se ha sentido desatendido a nivel emocional por toda su familia des de la muerte de sus padres (trastorno reactivo de la vinculación de la infancia), aun de adulto sigue reviviendo constantemente el asesinato de sus padres en forma de visiones o pesadillas recurrentes (trastorno por estrés postraumático), nunca ha sido capaz de aceptar que la muerte de sus padres es un hecho inevitable, incapaz de solucionar (duelo patológico), es incapaz de establecer nuevos vínculos sociales y/o emocionales duraderos con otras personas (trastorno disocial)  y frecuentemente lleva a cabo violentas peleas físicas con terceras personas que no conoce de nada sin sentir remordimiento alguno, además de ser incapaz de adaptarse a las normas sociales o de respetar la ley (trastorno antisocial de la personalidad/psicopatía).

En base a todo lo dicho anteriormente, podemos dejar claras un par de cuestiones: el personaje de Bruce Wayne es un individuo atormentado por sus propios fantasmas del pasado, incapaz de superar sus traumas y de reconstruir su vida a través de nuevos seres queridos. Es un ser consumido por la rabia, obsesionado en ejecutar su venganza contra todo aquel símbolo, acto o persona que le haga conectar con su dolor. Él no busca ayudar a los demás ni mejorar sus vidas… lo suyo, más bien, es un mecanismo para desatar su ira contenida, una especie de ritual para liberarse temporalmente de todo este sufrimiento que lo abruma y que le impide poder llevar una vida normal. En este sentido, Batman no es un héroe, no es un justiciero: es un psicópata violento y antisocial profundamente perturbado.

Si realmente quisiera ayudar a las personas, si su objetivo real fuera erradicar el crimen y salvaguardar la seguridad de Gotham, Bruce Wayne podría optar por otras vías de escape más allá de ser Batman, ya que Industrias Wayne tiene una riqueza valorada en $9.8 billones de dólares.

Podría invertir gran parte de ella en promover ayudas sociales, crear puestos de trabajo competentes, abrir nuevas líneas comerciales más justas con países con dificultades económicas, ayudar a los más necesitados, subvencionar asistencias a terceros, aprovechar el poder de su macroempresa para beneficiar y proteger a nivel legal a las microempresas de Gotham… pero no: su idea de ayudar a los demás es gastarse inmensas cantidades de dinero en nuevos juguetes, como el Batmóbil, el Batplano, guaridas secretas, armaduras, ordenadores, armas cuerpo a cuerpo, etc. para poder enfrentarse al nuevo villano de turno. Es cierto que la Fundación Wayne ayuda regularmente al Orfanato de Gotham, pero este gesto es muy poco comparado con todo el bien que podría llegar a hacer.

También podría ser que esta opción sea rechazada por el propio Wayne por considerar “inútil”  (quiero decir: en la vida real hay millonarios que apoyan económicamente a causas justas y no por ello ha desaparecido el crimen) pero eso no quiere decir que disfrazarse de murciélago sea la única opción para combatir los problemas de Gotham. Con su dinero, influencia y recursos podría fundar una corporación legal de vigilancia, crear su propio departamento reglamentario de policías y agentes de la ley libres de corrupción o incluso crear una organización privada de profesionales que se dedicaran a atacar sistemáticamente a las redes y organizaciones criminales hasta erradicarlas de su ciudad.

Incluso podría haber hecho terapia, afrontar sus problemas y vivir de lujo gracias a su empresa, creando una nueva familia que le amará, que le hiciera feliz. Pero si hiciera esto ¿en qué momento tendría la oportunidad de descargar sus puños contra los matones?

Insisto: Batman es un alter ego que ha sido creado por Bruce Wayne como herramienta para poder descargar su furia y angustia contra aquellas personas que le recuerdan a sus traumas. Incluso estando rodeado de héroes en la Liga de la Justicia es incapaz de ver la bondad de sus compañeros y tiene un plan específico para poder enfrentarse a cada uno de ellos en combate individual. No importa que, por ejemplo, Superman sea el individuo que más bien ha creado en toda la historia de la humanidad; Batman ya se ha gastado una fortuna en tener un arma de kriptonita a su disposición para poder matarlo “en caso de que se descontrole” (¿no podría haberse gastado ese dinero en reformar y reforzar la prisión de Gotham? ¡Aquello parece una aduana!).

Puede que algunos lectores aún no se hayan convencido con estos argumentos ya que Batman, a su modo, lucha contra el crimen sin hacer daño a la gente en exceso. Pero esto no es del todo cierto, ya que luchando contra los criminales les suele dejar en estados realmente lamentables: des de ponerlos en silla de ruedas de por vida, paralíticos, con secuelas físicas/mentales hasta llegar a dejarlos en estado comatoso permanente (situaciones que, en nuestra opinión, generan más dolor y sufrimiento que el hecho de morir) pero en algunas ocasiones Batman pierde el control de su ira y, sin hacerlo intencionalmente, termina por matar al delincuente. Es decir, Batman no mata por puro complejo, por una sensación de superioridad moral y no por ser el hecho de ser bueno.

Me encanta Batman. Es uno de mis personajes de ficción favoritos y lo es, precisamente, por esta aura oscura y salvaje que le rodea. La capacidad de poder estar siempre un paso por delante, su estoicismo, la frialdad implacable con la que rompe huesos y envía a matones al hospital sin despeinarse, su gran talento al luchar contra locos de la talla del Joker. Y, al igual que a mí, a mucha gente le gusta este personaje precisamente por esto.

Pero con todo, sus acciones son moralmente cuestionables. Aunque termine por hacer el bien, eso no quita el hecho de que sea una persona verdaderamente trastornada. ¿Si el objetivo de su rabia no fueran los criminales y, en vez de esto, le rompiera la cara indiscriminadamente a cualquier persona que se le pase por delante… seguiría siendo un héroe?

Saludos y hasta la próxima

Jaume Jubany

 

Referencias:

  • Clásicos del Cómic Batman – Bob Kane, de Panini Comics, Editorial Panini 2004
  • Batman: La Saga de Ra’s Al Ghul, de Dennis O’Neil, Planeta DeAgostini Cómics 2005
  • Batman: El Regreso del Caballero Oscuro, de Frank Miller, ECC Ediciones 2012
  • Batman: Año Uno, de Frank Miller, ECC Ediciones 2012
  • Batman: El Largo Halloween, de Jeph Loeb y Tim Sale, ECC Ediciones 2013
  • Batman: La Broma Asesina, de Alan Moore, ECC Ediciones 2013

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