La Teoría de la Mente

Estas caminando por la playa al atardecer cuando de repente pasa un chico corriendo a toda velocidad. El chico está haciendo ejercicio y se le ve notablemente sudado, de modo que te quedas un rato mirando como sigue corriendo hasta que, por mala suerte, se tropieza y se cae al suelo. Empieza a gritar de dolor y se sujeta su tobillo muy fuertemente. Ante esta situación no dudas ni un instante: rápidamente te diriges a ayudar al pobre corredor. ¿Qué es lo que acaba de ocurrir?

Pues que hemos deducido que el corredor se ha hecho daño en el tobillo al caer y hemos ido a socorrer-lo porque creemos que necesita ayuda. ¿Qué pasaría si no tuviésemos la capacidad de hacer este razonamiento? ¿Cómo hemos podido deducir que esa persona se ha hecho daño? ¿Qué nos impulsa a pensar que ese chico puede necesitar ayuda? Precisamente de eso, queridos lectores de CienciaPoliticamenteIncorrecta, trataremos en este post. En esta ocasión hablaremos de una de las teorías que más han influenciado la psicología de las relaciones sociales: la Teoría de la Mente.

La Teoría de la Mente es una expresión que utilizamos para definir la capacidad de poner-se en el sitio de otra persona, de imaginar-se que piensa y que siente, así como entender y anticipar-se a su comportamiento. Es lo que, coloquialmente, entendemos como “la capacidad de leer la mente”. Esta capacidad nos permite identificar y explicar las intenciones que hay detrás del lenguaje o la conducta de una persona (por ejemplo, en el uso de las metáforas o las ironías).

La capacidad de comprender los estados mentales de las otras personas se adquiere de forma natural y espontánea alrededor de los 5 años de edad siempre y cuando el niño/a haya recibido la estimulación adecuada a lo largo de su vida y que no tenga ningún problema o dificultad en su neurodesarrollo (test de la falsa creencia de Sally y Ann). En este sentido, des de la niñez desarrollamos en mayor o menor medida las habilidades de teoría de la mente (a excepción de ciertos trastornos o condiciones que tienen una afectación en esta capacidad).

La Teoría de la Mente nos permite deducir intenciones ocultas en el lenguaje,
como la ironía o los sarcasmos.

Tener una teoría de la mente nos proporciona un mecanismo preparado para entender el comportamiento social. Podríamos predecir que si a una persona no tiene una teoría de la mente, es decir, si a una persona tuviera una “ceguera” ante la existencia de estados mentales, el mundo social resultaría bastante caótico. En el peor de los casos, esta incapacidad podría llevar a la persona a tener poca o nula interacción social con otras personas, no porque carezcan de interés social sino porque tienen una dificultad tan elevada en mantener estas relaciones sociales que terminan por evitar-las.

 

Un alto porcentaje del pensamiento humano parece estar dedicado a la comprensión y explicación de nuestros propios estados mentales y de los otros (Baron-Cohen, 1995)

Hemos entendido que es la teoría de la mente y de que nos sirve. Pero… ¿qué nos pasa cuando tenemos un problema de habilidades mentalistas? Pues el científico Baron-Cohen (1999) destaco las siguientes afectaciones a las funciones sociales y comunicativas ante un déficit de lectura mental:

  • Falta de sensibilidad hacia los sentimientos de otras personas
  • Incapacidad para tener en cuenta lo que otra persona sabe
  • Incapacidad para hacer amigos “leyendo” y respondiendo a intenciones
  • Incapacidad para “leer” el nivel de interés del oyente por nuestra conversación
  • Incapacidad para detectar el sentido figurado de la frase de un hablante
  • Incapacidad para anticipar lo que otra persona podría pensar
  • Incapacidad para comprender malentendidos
  • Incapacidad para engañar o comprender el engaño
  • Incapacidad para comprender las razones que subyacen a las acciones
  • Incapacidad para comprender reglas no escritas o convenciones
  • Incapacidad para engañar o comprender el engaño

Así pues, las habilidades sociales asociadas a la teoría de la mente resultan imprescindibles para una buena adaptación a un entorno social, ya sea simple (entre dos personas) o complejo (las relaciones de masas). En este sentido, no podemos finalizar este post sin citar las implicaciones de esta teoría en el autismo. La Teoría de la Mente, junto a otras como las disfunciones ejecutivas, explica  la mayor parte de las conductas extrañas que presentan las personas con autismo y una mayor comprensión de las deficiencias mentalistas del autismo puede ayudar a profesionales y familiares a mejorar algunas de estas conductas.

¡Ahora llega tu turno! ¿Crees que las habilidades mentalistas son realmente tan importantes para la comunicación? ¿Cómo podrías potenciar nuestras propias habilidades mentalistas? No dudes en participar, preguntar cualquier cosa y en dejar tu comentario.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

 

Materiales consultados

  • Simon Baron-Cohen, Autismo y Síndrome de Asperger, Alianza Editorial, S.A Madrid, 2016
  • Isabel Paula, La Ansiedad en el Autismo, Alianza Editorial, S.A Madrid, 2015, 2017
  • Domingo Gómez, B. y Palomares Ruiz, A.: “La necesidad de nuevas estrategias metodológicas en la educación inclusiva del alumnado autista”, en ENSAYOS, Revista de la Facultad de Educación de Albacete, Nº 28, 2013. (Enlace web: http://www.revista.uclm.es/index.php/ensayos ‐ )
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