La concentración y la atención en la competición

En el ámbito de la actividad física y el deporte, a menudo encontramos los términos de concentración y atención como sinónimos, por lo que pueden ser usados de forma intercambiable, aunque es más habitual encontrar el término atención por parte de los investigadores y concentración por parte de los terapeutas (Weinberg i Gould, 1996).

Por otra parte, Dosil y Caracuel (2003) propusieron la siguiente definición:

  • Atención: forma de interacción con el entorno en la que el sujeto establece contacto con los estímulos relevantes de la situación (procurando desechar los estímulos no pertinentes) en el momento presente (excepto cuando la situación reclame interactuar con el pasado o con el futuro – retrospectiva o prospectivamente –).
  • Concentración: mantenimiento de las condiciones atencionales a lo largo de un tiempo más o menos duradero según exija la situación a la que nos estamos enfrentando.

¿Pero cómo funciona?, según la teoría de la atención (Nideffer, 1989) para que un deportista pueda rendir a su máximo nivel, debe estar centrado en los rasgos más relevantes para sus funciones, en aquellos estímulos que puede controlar. Según la teoría, hay 4 direcciones posibles y estas dependerán de dos dimensiones: amplitud (amplio o estrecho) y dirección (externa o interna) y el deportista debe ser capaz de cambiar el foco atencional según las demandas de la competición.

 

Resultat d'imatges de Teoria de la atención de R.M. Nideffer

Teoria de la atención de R.M. Nideffer, 1976

Un foco atencional amplio nos permite percibir varios estímulos simultáneamente, estar atento a diversos factores que pueden influenciar. Un jugador de futbol iniciando un contraataque debe actuar con el foco amplio y externo, viendo la posición de varios defensores y la de sus compañeros para encontrar el mejor pase, además de algún posible perseguidor. Por otra parte, un entrenador también debe usar un foco atencional amplio, pero con dirección interna, ya que debe analizar el desarrollo del juego y pensar, de entre las alternativas que tiene, que cambio o movimiento táctico es más útil para superar al rival.

El foco atencional estrecho es el que usamos cuando solo nos interesa controlar uno o dos estímulos. Un ejemplo claro de foco estrecho externo es un jugador de golf haciendo un putt en el green. Este debe estar pendiente solo de la posición de la pelota y del hoyo para calcular qué golpe realizar. Si queremos encontrar otro con dirección interna podría ser un jugador de futbol antes de ejecutar un penalti, ya que debe decidir hacia donde chutará para engañar al portero, usa una representación mental a la futura ejecución.

En definitiva, cuando estamos compitiendo hay distintas maneras de concentración y según el deporte que juguemos o qué recursos necesitamos en un determinado momento, nos tocará usar un tipo u otro. Si durante la entrevista se remarca tanto la importancia de saber a dónde dirigir nuestra atención y saber que estímulos necesitamos controlar es precisamente para saber hacia dónde dirigir nuestro foco atencional, pero esto puede verse afectado por varios factores, por lo que vamos a analizar posibles problemas atencionales que podamos encontrarnos.

 

Problemas atencionales

Los problemas atencionales pueden venir causados por distracciones internas o distracciones externas. Entre las distracciones podemos encontrar la incapacidad de tolerar la presión o la fatiga, relacionadas directamente con la competición, pero el problema más habitual es estar pendiente de eventos pasados o futuros. Es habitual ver jugadores que tras cometer un error grave pasan por una etapa de rendimiento inferior al suyo, el motivo suele ser que el jugador está más pendiente de la acción anterior que de la acción actual. Otro ejemplo podría ser un jugador a punto de chutar un penalti tras haber fallado otro en una jornada anterior, si antes de chutar tiene en mente el penalti anterior por miedo a volver a fallar, las posibilidades de errar se incrementarán.

En el caso de las distracciones externas son aquellas causadas por el entorno como el público o  el clima. Pero entre las distracciones externas también encontramos estrategias de distracción de los propios rivales. Aquí hay acciones limpias, como sería el caso de un jugador realizando una acción vistosa y poco común para llamar la atención o simular una discusión entre compañeros antes de lanzar una falta, y luego hay acciones más sucias como puede ser el  “trash talking” usado en la NBA, o incluso discutir con el árbitro y el equipo rival para ganar tiempo y sacarlos del partido, acciones con la finalidad de desconcentrar al rival para intentar reducir su nivel.

 

La concentración es clave en la competición

¿Cómo podemos mejorar la concentración?

Hay varias maneras para mejorar la concentración en competición. La primera ya la hemos podido ver en la entrevista a Pep Marí. Durante las olimpiadas del 92, el trabajo que llevó a cabo con la selección española de Hockey consistía en hacer consciente al deportista de aquellas demandas atencionales que se pretendía cubrir en cada momento y prescribirle una serie de comportamientos, extraídos de sus propios recursos, que le posibilitaran atender al foco más adecuado según la tarea a realizar. La importancia de saber a qué estar atento al realizar una determinada acción y entrenar aquella acción pendiente al 100% en esta.

Otra estrategia es el uso de autodiálogos. Estos también se pueden considerar como un distractor más, pero si aprendemos a manejarlo nos puede servir de mucha ayuda. El autodiálogo puede presentarse de tres maneras, positiva, instructiva o negativa. La positiva nos ayuda a motivarnos con frases como “sigue así”, “aguanta un poco más que ya lo tienes”. La instructiva la usamos para autocorregirnos “no te precipites antes de chutar”, “flexiona bien las rodillas antes del salto”. Y la negativa sin duda es la que más nos puede perjudicar, ya que son comentarios del estilo “como puedes fallas esto”, “para jugar así mejor haberse quedado en casa”. El primer caso nos ayuda a incrementar la motivación y a rendir mejor, el segundo nos ayuda a corregir posibles errores, no nos motiva pero si nos mejora, mientras que el tercer caso solo nos sirve para perjudicarnos. Para crear un buen autodiálogo debemos potenciar el autodialogo positivo y eliminar por completo el negativo. Además, es importante que las frases sean cortas y muy específicas, con un tono amable y dirigido en primera persona.

Por último, también puede resultar muy útil el establecimiento de rutinas. Es muy positivo establecer rutinas tanto antes como durante la competición. Esta técnica ayuda a evitar distracciones tanto internas como externas, ya que el deportista dirige su atención a la rutina. Actualmente podemos ver a muchos deportistas con determinadas rutinas, se ven en los jugadores de baloncesto al lanzar tiros libres, futbolistas antes de los penaltis o los tenistas durante el saque. Pero estas también pueden ayudar durante los períodos de descanso, por ejemplo un equipo de futbol durante el medio tiempo suele tener unas rutinas establecidas para no perder la concentración. Esta podría consistir en descansar en el vestuario 5 minutos, pensar en aquellos aspectos que se están haciendo bien y aquellos que se podrían mejorar, realizar la charla entre equipo y entrenador y por último lanzar unos mensajes motivacionales para salir enchufados. Esto que puede resultar tan obvio sirve para que el jugador sepa qué debe hacer durante el descanso y un cambio de rutina durante estos 15 minutos podría provocar una salida al campo sin estar concentrado al 100% debido a posibles distracciones.

Sin duda este es un tema muy amplio y hemos decidido resumirlo con estos ejemplos, pero si conocéis alguna otra estrategia, distracción o tenéis alguna duda que os gustaría compartir con nosotros no olvidéis hacer el comentario y os responderemos tan brevemente como nos sea posible. Esperamos que os haya gustado el artículo y os sirva de ayuda.

 

Bibliografía:

  • Dosil, J. (2008). Psicología de la actividad física y del deporte (2ª ed.). Madrid, España: McGraw-Hill/Interamericana de España, S.A.U.
  • Marí. J (1994) “Mejora de la concentración en pista: experiencia en hockey hierba alto rendimiento”. Apunts: educación física y deporte, 35, 32-37.
  • Nideffer, R.M. (1989) “Anxiety, attention and performance in sport: Theoretical and practical considerations”. A D. Hackford and Ch. D. Spielberger (Eds.) Anxiety in sport. New York: Hemisphere Publishing Company, CO.
  • Weinberg, R. S., Gould. D. (2010). Fundamentos de psicología del deporte y del ejercicio físico. Ed. Médica Panamericana.

 

Saulius Vasaris

@SauVasaris

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