Los celos no son amor

A veces se perciben y se valoran de forma positiva, como si tener celos hacia alguien fuera una especie de acto romántico. Craso error. Y en este artículo explicaremos el porqué. ¡Entra y descubre-lo!

Hace poco fue San Valentín y aunque se trata de un evento cultural como cualquier otro de nuestra sociedad, hemos querido aprovechar esta fecha como excusa para sacar el tema de los celos y cuestionar algunas de sus ideas preconcebidas. ¿El motivo? Hay tantas tonterías por internet sobre este tema que hace inevitable que haga acto de presencia por el blog.

En otros sitios y culturas del mundo no lo sé a ciencia cierta, pero al menos en España los celos no son solo culturalmente aceptados sino que incluso a veces se perciben y de valoran de forma positiva, como si tener celos hacia alguien fuera una especie de acto romántico. Craso error. Y en este artículo explicaremos el porqué.

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Los celos suelen estan culturamente aceptados como muestra de afecto

Antes que nada, aclaremos una cosa ¿que son los celos? El psicólogo Eugene Mathes lo definen como “una respuesta emocional que surge cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera como propio.” Además, afirma que  “Comúnmente se denomina así a la sospecha o inquietud ante la posibilidad de que la persona amada preste atención en favor de otra. También se conoce así al sentimiento de envidia hacia el éxito o posesión de otra persona.” (1991)

Sentir celos no es amor, no es apego; es más bien una protección territorial hacia algo u alguien que consideramos de nuestra propia pertinencia y que, por lógica, cuándo alguien se interesa en esta posesión emerge como una amenaza potencial que nos lo puede quitar para siempre. Esto nos permite comprender como funcionan los celos y también como nos afectan.

Así pues, los celos nacen del miedo a la perdida, ante la posibilidad de perder aquello que tienes. Los celos, en este sentido, son un mecanismo de defensa interesante ya que nos generan preocupación y atención para defender aquello que tiene valor por nosotros… aunque hay un gran pero: la pareja no es un objeto, es una persona.

Aquí radica, el gran problema de los celos. Cuando nos enamoramos de otra persona, esta nos corresponde y formamos una pareja lo hacemos por elección personal, porque nosotros hemos elegido voluntariamente compartir nuestras emociones y nuestros proyectos personales. Los celos pueden ser sanos cuando lo que se demanda es algo que se debe hacer sobre una base de igualdad en la pareja; nos ayudan a recordar que esta persona especial para nosotros puede perder-se en cualquier momento y que debemos cuidarla para que quiera seguir a nuestro lado. Sin embargo, acudir a este tipo de conductas suele reflejar carencias personales muy profundas.

Aunque ambos miembros estén juntos formando una pareja, continúan siendo seres individuales con ideas, pensamientos y conductas propias ajenas a nuestras decisiones, de modo que cuando sentimos celos hacia el miembro de nuestra pareja no estamos haciendo una acción de protección hacia ella: estamos sintiendo miedo.

Tenemos miedo de que se vaya con otro, miedo a la perdida, de que nos abandone, de que nos podamos quedar solos. En otras palabras: tenemos miedo de no ser lo suficientemente buenos para él/ella, lo que demuestra que a menudo las personas celosas tienen como base problemas de autoestima y de auto concepto. Ante una situación así, la persona celosa suele pagar sus problemas emocionales hacia persona objeto del celo, atrapándola en una red de circunstancias opresivas como privarla de la libertad (controlar el móvil, las redes sociales, obligar-la a ir vestida de una determinada manera, etc.), aislarla, seguirla al trabajo, revisar sus relaciones externas (decidir con quién sale y con quien no), buscar una evidencia de traición para extremar la culpa, etc.

Aclaremos una cosa: sentir celos no nos convierte en monstruos. De hecho, es un sentimiento que tiene una base universal  en todas las culturas y que todos hemos sentido (o sentiremos) en algún momento de nuestra vida. La cuestión radica en cómo sentimos estos celos y la cuantidad de veces que lo hacemos; sentir celos de tu pareja, de forma puntual y breve puede llegar incluso a ser adaptativo (no será amor, pero nos hace recordar lo importante que es para nosotros nuestra pareja). Sin embargo, sentir que el otro es mejor y ser incapaz de desconectar de este miedo a la pérdida es altamente desagradable para ambos miembros de la pareja (además de que suele desembocar en problemas de comunicación y de confianza).

En conclusión: ya basta de idealizar los celos. Cuando uno o ambos miembros de la pareja sienten celos no es una muestra de cariño y pasión, sino temor de modo que lo mejor siempre es hablar de estos miedos y resolver el origen de esta situación… que el amor es mucho más que esto y las parejas felices siempre están fuera de los celos.

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¿Cómo creamos los recuerdos?

Ah, la memoria: a menudo nos ayuda, a veces es caprichosa pero… ¿Cómo funciona? Dori recomienda leer este post. Por algo será ¿verdad? 
¡Entra y descubre-lo!

Los recuerdos y las memorias son un tema recurrente en las películas, series e incluso los libros. Y no es para menos, al fin y al cabo, nuestros recuerdos son nuestras experiencias, nuestros aprendizajes, nuestros vínculos, nuestra identidad.

Un tema tan fascinante como la memoria siempre ha llamado la atención al ser humano y precisamente por eso tenemos muchos datos e investigaciones científicas documentadas sobre este tema. En este post intentaremos arrogar un poco de luz al tema de los recuerdos, como funcionan y como los creamos.

A modo de resumen muy breve, podemos decir que la memoria es la capacidad para recordar mientras que el recuerdo es el material que se almacena en la memoria, de modo que antes de empezar sería importante saber cómo se crean los recuerdos.

Los recuerdos se crean a partir de nuestras vivencias en interacción con el entorno: todo empieza con un estímulo (de la naturaleza que sea) que es captado por uno de nuestros sentidos e integrado a nuestro cerebro. Una vez allí, el estímulo va de un área del cerebro a otro hasta que es procesado e integrado en la memoria. Finalmente, cuando el estimulo ya ha cambiado y se ha convertido en recuerdo, es cuando somos capaces de evocar y experimentar el recuerdo como tal.

Por ejemplo: ahora mismo, que estas delante de la pantalla del ordenador, el estímulo “texto en la pantalla” está siendo captado por tus ojos, entrado al cerebro a través del nervio ocular y del lóbulo occipital hasta llegar en el área de la memoria, de modo que se está creando a toda velocidad un recuerdo sobre esta lectura.

El material científico de este post se sostiene en los modelos de almacenamiento y transferencia de Atkinson y Shiffrin

Para poder hacer todos estos pasos, la capacidad de crear recuerdos y de recordar se suele dividir en 4 grandes secciones:

  • Memoria sensorial: se concentra en nuestros propios sentidos y es la más breve de todas (apenas segundos). Se trata de la memoria que tienen partes y órganos de nuestro cuerpo para captar y retener los estímulos del exterior justo el tiempo necesario para poder enviar esta información a las áreas de la memoria de corto plazo que hay en el cerebro. Los mayores ejemplos de memoria sensorial son la memoria icónica y la memoria ecoica.
  • Memoria a corto plazo: esta memoria seria la que conocemos coloquialmente como “recuerdos”. La memoria a corto plazo es un área donde los estímulos se mueven de modo bidireccional, es decir, donde entran estímulos nuevos (des de la memoria sensorial) y salen estímulos viejos (des de la memoria a largo plazo). Es gracias a la memoria de corto plazo que tenemos memoria, ya que es la encargada de procesar e integrar todos los estímulos que provienen del exterior. Al mismo tiempo, tiene conexiones con las secciones de largo plazo, de manera que también somos capaces de recordar aquellos datos más antiguos y longevos.Es en la memoria de corto plazo que tenemos la capacidad de recordar voluntariamente. También es una de las áreas más importantes para el aprendizaje, ya que es en esta memoria donde aprendemos cualquier cosa que nos pasa por el cerebro (ya sea bueno o malo). La memoria a corto plazo tiene una duración de entre 30 y 90 segundos, aunque este intervalo se puede aumentar gracias a la repetición de dicha información.
  • Memoria a largo plazo: esta sección es el gran almacén de información que tiene nuestro cuerpo. Todas las memorias, recuerdos, datos, experiencias, etc. se almacenan aquí y cualquier información que nos dure más de 90 segundos forma parte de la memoria de largo plazo.Esta memoria es la que nos da la capacidad de acordarnos ya que, cuando tenemos que recordar lo que sea, la memoria de largo plazo envía la señal del recuerdo a la memoria de corto plazo y somos capaces de recordar dicha información.  A su vez, todas aquellas actividades de las que actuamos de forma automática (andar, ir en bicicleta, nadar, conducir, etc.) también son habilidades que están almacenadas en la memoria de largo plazo, lo único que “no pensamos en como lo hacemos porque nos sale solos” es, simplemente, porque la información no pasa por la memoria de corto plazo, sino que va directamente al musculo responsable de dicha acción.
  • Memoria emocional: esta es la memoria más profunda y es prácticamente imposible perder un recuerdo que haya quedado guardado en la memoria emocional. Algunos científicos la ven como parte de la memoria de largo plazo pero, a mi juicio, ambas tienen suficientes diferencias como para entenderlas como dos blocs de la memoria distintos ya que se tratan de las conexiones neuronales que están alrededor de la amígdala; es un tipo de memoria que ignora todo lo que hemos contado hasta ahora y que trabaja de un modo especial.La memoria emocional, tal y como dice su nombre, son recuerdos con una enorme carga emocional. Es una vivencia especialmente fuerte, que nos marca de por vida,  que nos sigue allá a donde vamos: es un recuerdo que se vive a través de la emoción que sentimos en el momento que lo vivimos, sin importar si aquella emoción es positiva o negativa. A menudo no somos del todo conscientes de tener estos recuerdos pero son prácticamente imborrables.Esta memoria no tiene por qué tener un recuerdo episódico y visual del mismo, ni tampoco tiene porque ser lógico… incluso puede que no seamos capaces de “recordarlo” como tal, ya que a veces no pueden llegar a la memoria de corto plazo. Pero precisamente por esto son los recuerdos más fuertes que tenemos y son los que, en gran medida, construyen nuestra identidad persona y nuestra personalidad. Los traumas emocionales y las fobias, por ejemplo, suelen tener por origen un recuerdo guardado en nuestra memoria emocional.

Soy consciente de que me dejo otras partes de la memoria que son altamente relevantes, como la memoria episódica, la memoria semántica o la memoria declarativa,  pero en este post me quería centrar en la construcción “orgánica” de los recuerdos y si también me pongo a explicar estos otros tipos el texto se vuelve demasiado largo.

En el futuro no solo hablaremos de estas memorias, sino que también trataremos de las falsas memoria, de los déjà vu o la pérdida del recuerdo, que son temas altamente interesantes pero que sin una mínima base teórica no se pueden entender.

Hay que hablar de la muerte

La muerte es un tema tabú estrictamente ligado a la negación de este proceso natural que nos afecta a todos por igual. ¿Cómo reaccionamos ante la muerte? ¿Qué sentimos cuando nos acercamos a ella?¡Entra y descubre-lo!

Cuando publique el post La muerte en nuestra sociedad algunos lectores me comentaron que era un tema interesante y que había escrito un contenido atrayente, pero que había intentado tocar demasiada información, que había conceptos (como los tipos de muerte o sus impactos psicológicos) que precisaban de un análisis más completo. Es por este motivo que hoy os presento este nuevo post; vamos a hablar de la muerte.

La muerte, como concepción, es tan compleja que la podemos diferenciar entre tres grandes tipos:

  • La muerte social: es la que hace referencia a aquellos que están apartados de la sociedad y son considerados muertos por el resto de gente (ejemplo: enfermos terminales en centros hospitalarios).
  • La muerte psicológica: que hace referencia a aquellos que han perdido la conciencia sobre sí mismos (ejemplo: coma irreversible).
  • La muerte física o existencial: que hace referencia a aquellos que no viven porque han perdido sus funciones vitales (su cuerpo ha dejado de funcionar).

Independientemente del tipo de muerte del que estemos tratando, lo cierto es que a nivel social, la muerte es un tema tabú estrictamente ligado a la negación de este proceso natural que nos afecta a todos por igual.

¿Cómo reaccionamos ante la muerte? ¿Qué sentimos cuando nos acercamos a ella?  La muerte nos afecta de distinto modo en función del estadio vital en la que nos toca vivirla; no vivimos la muerte del mismo modo cuándo somos niños que cuando somos adultos. Esto es vital para poder comprender nuestras conductas ante este fenómeno, ya que la muerte puede ser vivida de dos maneras: como propia muerte o como muerte del otro.

Ante la propia muerte, a no ser que la persona en cuestión haya tenido un accidente o esté sufriendo de una enfermedad terminal (hablaremos de ellos más tarde), prácticamente siempre estaremos hablando de una etapa de nuestras vidas que nos relaciona especialmente con la muerte: la vejez -“Morir de viejo”-. En esta etapa, la muerte toma un significado diferente para el individuo ya que sabe que le queda poco tiempo de vida y pasa mucho tiempo reflexionando su propio final, de modo que en la ancianidad hay una mayor aceptación de la muerte.

Suele dedicar gran parte de sus esfuerzos en buscar una muerte apacible, digna y rodeada de las personas estimadas (busca significado a su muerte). La actitud de aceptación que tiene el anciano hacia la muerte está justificada por varios motivos entre los que destacamos el distanciamiento con el estilo de vida y la cultura de su contexto, su día a día no tiene productividad, disminución de capacidades físicas y la sensación de llegar al final del camino porque ya han hecho su vida. Aun con todo, cada persona tiene varias formas de afrontamiento a su propio fin según las experiencias y vivencias de cada uno, de modo que su acercamiento siempre resulta diferente, subjetivo e individual.

Por otra parte, la pérdida de otra persona suele iniciar un proceso de duelo. Este está estrictamente relacionado con la pérdida de un ser querido y es un proceso que ocurre en todas las personas al menos una vez en la vida. Se suele dividir en las famosas etapas de Wysocki y Averill (1990):

  • Shock: el individuo se siente aturdido y cree que la situación es irreal. En este periodo es común la apatía, la paralización y una escasa manifestación de emociones, incapaz de asimilar lo que acaba de pasar.
  • Protesta y añoranza: en este periodo se reconoce la pérdida de la persona pero no se acepta. A nivel de conducto es un período estresante y se dedica a recordar los momentos de felicidad que había vivido con esa persona.
  • Desorganización y desesperación: Se empieza a aceptar la pérdida y eres consciente de que no podrás recuperarla pero persiste su recuerdo. Se despierta emociones como la desesperación, vergüenza, culpabilidad, furia, etc.
  • Desarraigo, reorganización y recuperación: Finalmente se acepta de forma definitiva la muerte del ser querido, se superpone a la situación de duelo y el individuo desarrolla nuevas formas de ver y vivir en el mundo.

 

Fases del duelo según Wysocki-Averill

 

Finalmente hablaremos de la fase terminal de la vida, muy vinculada a la muerte en los centros institucionalizados, como hospitales o geriátricos. Este concepto explica a todas aquellas personas que mueren por enfermedad crónica. Una probable explicación de la trayectoria emocional del moribundo está explicada por Kúbler-Ross (1969) y su teoría de etapas; la respuesta inicial del paciente es la negación seguida por la fase de la ira y por un corto momento de negociación, después de tener una negociación fallida entra en depresión hasta que se llega a la aceptación final de la muerte (la propia autora reconoce que no todos los enfermos pasan por estas fases).

 

Fases del duelo según Kúbler-Ross

La fase terminal de la vida en estos centros a sufrido una deshumanización progresiva de la muerte ya que los médicos el enfermo terminal es “un número más ” (no establecen vínculo emocional) y la familia, que confía en el médico, le suaviza la realidad al familiar enfermo haciendo que la muerte sea enmascarada. Es interesante recalcar que esta actitud es un claro reflejo de la negación social que tenemos para con la muerte.

Para finalizar el tema de la muerte, concluiremos diciendo que la muerte forma parte del proceso natural de vivir. Es lógico tenerle miedo, pero es seguro afirmar que si la normalizáramos y la integrásemos más dentro de nuestro propio ciclo vital, nos sería mucho más fácil aceptarla.

Muchas gracias por todo.

Jaume Jubany

Un poco de Psicologia Positiva

Alegría, ilusión, esperanza, motivación, interés, bienestar, calidad de vida…
¿Qué es la psicología positiva? ¡Entra y descubre-lo!

Se acercan las fiestas de navidad y para estas fechas siempre es agradable tener lecturas atractivas, alegres, que nos llenen de ilusiones y de esperanzas. Es por esto que esta vez trataremos sobre la psicología positiva.

¿Y qué es la psicología positiva? A menudo, cuando se hace referencia a este término se tiende a interpretar como alguna nueva corriente de filosofía espiritual o un nuevo método milagroso de autoayuda. Sin embargo, la psicología positiva no es sino una rama de la psicología, que, con la misma rigurosidad científica, focaliza su atención en un campo de investigación e interés a las cualidades y características positivas humanas. La cuestión está en que las personas no somos únicamente síntomas y problemas; es por esto que la psicología positiva proponer un modelo de trabajo distinto.

El nombre de Psicología Positiva no quiere decir que la otra psicología sea negativa: simplemente se hace énfasis en actitudes y emociones positivas, centrándose en las estrategias, los recursos individuales y las fortalezas que todas las personas tienen presentes. A diferencia de los programas tradicionales que tienden a focalizar su atención en los trastornos, la psicología positiva focaliza su atención en el crecimiento personal para mejorar el bienestar del individuo.

La importancia de la psicología positiva radica en que es un campo dedicado al mejoramiento de la calidad de vida, que es el punto central de la psicología positiva, ya que teniendo un estilo de vida sano incrementamos las probabilidades de ser saludables física y psicológicamente.

Así pues, la Terapia Positiva es un método innovador y eficaz en el tratamiento del malestar psicológico. Incluso a hoy en día, los profesionales suelen centrar los esfuerzos en  reducir o eliminar aquello que generaba malestar y desadaptación mediante la psicoterapia.

La definición de este término de Psicología Positiva quedará mucho más amplia al ir hablando de sus temáticas y de sus técnicas, que como puede apreciarse, apuntan a una psicología de la prevención y de promoción de comportamientos, emociones y pensamientos positivos. Miremos pues esta serie de temas y técnicas:

Son muchas las estrategias que nos permiten regular nuestro comportamiento, pero el principal en psicología es el autocontrol, el cual nos permite desechar comportamientos y actitudes nocivas para nuestra salud.

Hay elementos propios de la terapia positiva, más allá del autocontrol, que se pueden practicar por uno mismo/a sin necesidad de terapia ni profesional: simplemente, fijarnos en estos elementos y practicarlos por nuestra cuenta. Aquí os dejo algunos de los principales:

  • El perdón como recurso psicológico: saber pedir perdón o perdonarse a uno mismo
  • Autoestima: quererse, apreciar-se y respetar-se a uno mismo es básico para garantizar nuestra propia calidad de vida
  • Incrementar la resiliencia: adaptarse a las situaciones que nos son duras confiando en que las superaremos
  • Emociones positivas: el buen humor, sentir y vivir con emociones positivas alarga nuestras vidas y las llena de significado
  • Inteligencia emocional: notar que sentimos, identificarlo e integrarlo dentro de nuestro ser
  • Motivación: sentir ganas de progresar, de aceptar retos y llegar a unos objetivos nos hace crecer y progresar. Y, para lograrlo, siempre necesitamos estar llenos de motivación
  • Asumir riesgos: salir del área de confort, experimentar con nuevas experiencias
  • Fomentar la asertividad: ser capaz de decir lo que sientes sin imponer tu criterio y sin avergonzarte
  • Aprecie lo positivo: agradecer aquellas acciones y situaciones que té hacen feliz
  • Vea el fracaso como enseñanza: vivir un error como un fracaso nos suele haces sentir culpable, inútiles. En vez de ello, lo mejor siempre es aprender de nuestros fallos hasta lograr el éxito
  • Hacer ejercicio: nos mantiene saludables, activa nuestro sistema inmunitario y secreta los neurotransmisores de la relajación y la felicidad
  • Guiarme por el “quiero” o “deseo” y no por el “debería“: si no haces lo que quieres… ¿quién lo va a hacer por ti? Estamos demasiado acostumbrados a hacer lo correcto; igual, de vez en cuando, deberíamos permitirnos el lujo de “hacer lo que me dé la gana”, realizar actividades placenteras que nos llenan y nos hacen sentir bien

Así que ya sabéis: si queréis lograr los objetivos de vuestras listas de inicio de años o tenéis algunos retos en mente que queréis cumplir si o si… practicad un poco de psicología positiva.

¿Realmente usamos solamente un 10% de nuestra mente?

Lo vemos en películas,
series, en la literatura,
en el mundo del cómic.
¿Hay algo de verdad en esta afirmación? ¿Realmente usamos solamente un 10% de nuestra mente? ¡Entra y descubre-lo!

Des de hace unos años se ha puesto de moda lo de medir el uso “real” que hacemos de nuestro cerebro. Hemos llegado a un punto en el que nos señalan, de forma constante, que solamente usamos alrededor de un 10% de nuestra capacidad cerebral y que, con entrenamiento o con drogas químicas de alto rendimiento, podríamos expandir nuestra inteligencia hasta horizontes más lejanos (“si somos así de listos usando solamente un 10% de nuestras capacidades… ¿hasta dónde podríamos llegar si llegásemos a usar un 50%?).

A raíz de esta propaganda mediática, que podemos observar desde videojuegos y cómics (como los de Brain Training) hasta en telenovelas y cine (como el caso de Lucy), hemos empezado a creer en estos dato y lo hemos ido integrando como una verdad inalterable: realmente solo usamos un 10% de nuestro cerebro y, a medida que vamos progresando y aprendiendo en esta vida, este % va aumentando.

Nada más lejos de la realidad. ¡Siempre usamos el 100% de nuestro cerebro! Y en este post vamos a argumentar el por qué.

Antes que nada, debemos dejar claro qué es la mente. Tal y como ya habíamos comentado en el cerebro y sus lóbulos, nuestra mente es mucho más que lo que tenemos dentro del cráneo. Las ramificaciones neuronales que salen por nuestra columna vertebral y que se extienden a lo largo y ancho de nuestro cuerpo también cuentan como parte de nuestra mente (este hecho se puede observar fácilmente ante casos como los del dolor fantasma o en algunas paraplejias), así como nuestro cerebelo, el bulbo raquítico, las neuronas intramusculares, etc. En resumen: nuestra mente y nuestra inteligencia no es ni depende únicamente de nuestro cerebro.

Segundo, nuestra mente e inteligencia funcionan tanto a nivel consciente como a nivel Inconsciente. Que nosotros no estemos usando voluntariamente algunas áreas de nuestro cerebro o de nuestra mente no implica que no lo estemos utilizando. ¿Qué quizás en este mismo instante estas dándole la orden al corazón para que siga latiendo? ¿Cuándo es la última vez que diste la orden a tus pulmones para que volvieran a respirar?

Ahora mismo, mientras estas leyendo esto, hay activadas las áreas de la comprensión verbal escrita, el área de memoria por el vocabulario y los recuerdo que estas asociando a este texto y también el área de visión ocular que te está permitiendo leer estas palabras… y todo esto lo hace de forma automática, sin que tu des una orden explícita para hacerlo. Y mientras lo hace, estamos usando el 100% de las capacidades que tiene nuestro cuerpo para poder realizar dicha tarea.

Y finalmente, el tercer argumento, que a nuestro juicio es el más importante.

Todas las estructuras neuronales y sus conexiones (y, por generalización, nuestra mente) son muy costosas de mantener a nivel energético. Para seguir en funcionamiento y para garantizar su buen uso, las neuronas consumen enormes cantidades de glucosa; de hecho,  se calcula que alrededor del 40% de lo que comemos diariamente es usado, a modo de combustible, por todas las neuronas del cuerpo.

El cuerpo prioriza qué neuronas son las que más energía necesitan y cuales deben quedar en un segundo plano, de modo que aquellas conexiones neuronales que son usadas en menor frecuencia progresivamente van recibiendo menos energía hasta que llega un día en el que estas neuronas pierden su conexión con las otras, de forma que se pierde la información que tenían almacenadas.

¿Nunca olvidáis las cosas?  ¿Cuántas veces habéis estudiado para un examen en el que os sabíais perfectamente todo el temario y al cabo de dos días no os acordabais ni de la mitad? Ahora mismo, mientras lees este post… ¿cuántas cosas llegas a recordar de lo que comiste ayer? ¿No te ha pasado nunca que después de estar unos meses o años sin practicar un deporte, de repente te has vuelto un autentico patoso cuando antes se te daba bien? Todo esto nos ocurre precisamente porque el cuerpo economiza las neuronas que necesitamos y “elimina” aquellas que ya no usamos.

A nuestro cerebro le pasa lo mismo que a Vin Diesel: si dejamos de entrenarlo, pierde fuerza y se vuelve blando

Al igual que un musculo que cuando más entrenas, más fuerte se vuelve, el cerebro mejora a medida que lo hacemos practicar pero, al mismo tiempo, si lo dejas de entrenar y no lo usas pierde tonicidad y vigor… al cerebro le pasa exactamente lo mismo; cuanto más lo usamos, mejor conexión interneuronal tenemos y, por lo tanto, menor es su eliminación de neuronas inútiles. Pero esto no implica un mayor uso en %, ya independientemente de si lo haces bien o mal, estas utilizando constantemente el 100% de su capacidad.

Con el tiempo, dejamos de recordar determinados conocimientos o perdemos destrezas y habilidades que antes ya teníamos por el simple hecho de haber dejado de hacer dichas actividades, ya que el cuerpo economiza y solamente invierte recursos energéticos en aquello que realmente le ayuda a adaptarse a su entorno. Es imposible que no estemos usando el 100% de nuestra mente, ya que nuestro cuerpo eliminaría, por desuso, aquellas partes que no estuviésemos usando.

En resumen: siempre usamos el 100% de nuestra mente. Independientemente de nuestros conocimientos, de si somos más listos que otros, de si se hace un uso consciente o no… nuestro cuerpo siempre está a tope, dándolo todo para garantizar nuestra buena adaptación y supervivencia al  entorno.

Y vosotros, queridos lectores, os podríais estar preguntado ¿pero si todo el mundo usa siempre el 100% de su inteligencia, porque hay tantas diferencias de intelecto entre unas y otras personas? ¡Ah! Esto ya es material para otro post (si estáis interesados, comentadlo en la caja de comentarios), pero ya os avanzo que tiene relación con la epigenética.

El juego y su papel en el desarrollo durante la infancia

Es sorprendente lo indispensable que llega a ser el juego por el desarrollo de los niños y la verdad es que prácticamente nunca nos detenemos en pensar-lo ¿Quieres saber el por que? ¡Entra y descubre-lo!

Es sorprendente lo indispensable que llega a ser el juego por el desarrollo de los niños.

La verdad es que prácticamente nunca nos detenemos en pensar que el juego podría ser una forma activa de cambio en el organismo y de lo necesario que llega a ser por un crecimiento sano (siempre había pensado que el juego era una herramienta de aprendizaje y de distracción, pero no de desarrollo).

En las distintas etapas del crecimiento, el juego va evolucionando y cambiando:

  • se empieza con un juego muy sensorial y motriz, dónde los bebés aprenden a tocar, mirar, escuchar y a desplazar-se
  • se continua con juegos de interacción con el entorno y con otras personas (inicialmente con los padres/familiares y luego con los niños de su entorno), dónde empiezan a aprender a relacionar-se con otras personas, las normas de comportamiento y el lenguaje.
  • se llega hasta el juego simbólico, dónde se practica la autoconciencia, la creatividad y la función de los objetos
  • y, finalmente, se consigue el juego con reglas y pautas predeterminadas, así como el juego complejo dónde se incluyen todas las etapas descritas anteriormente.

Con el simple hecho de jugar, estamos colaborando en el desarrollo de los niños

El hecho es que los niños manifiestan una predisposición a entender a los demás y entenderse unos con los otros como base de la comunicación humana (y por tanto, una posible construcción de la cultura y sociedad). Aunque este dato es previsible, es interesante remarcar que el juego contribuye en el interés que tienen los niños en comunicarse con las otras personas, ya que jugar en grupo o con los amigos siempre es más divertido que jugar solo.

Simplemente, el juego permite aprender un montón de cosas necesarias para la vida cotidiana de manera totalmente lúdica y divertida, haciendo que aprender los valores, datos, conductas, normas, etc. no sea aburrido y que despierte la curiosidad y la motivación de los niños.

También es necesario hacer un pequeño inciso sobre el valor de las simbologías.

Sin los símbolos, tendríamos dificultades para expresar ideas, emociones, intenciones, … y es precisamente por este motivo, que la simbologías es tan importante para las personas (en nuestra vida cotidiana estamos rodeados de símbolos, en el caso del fútbol o de la nacionalidad nos sentimos ligados e identificados con símbolos, etc.).

Como he dicho antes,  en la infancia es donde adquirimos la habilidad de simbolizar las cosas (hay que tener la capacidad previa de distinguir entre imaginación / fantasía con la realidad, que se adquiere a partir del juego) y, de hecho, las simbologías dependen de cada cultura, ya que los símbolos son individuales y están ligadas a valor, las creencias, etc. de cada lugar.

Por lo tanto, para entrar en la vida social hay que saber simbolizar y entender la cultura que se vive. Esto se puede hacer:

  • A través de las prácticas de la vida cotidiana (y del trato de los adultos).
  • A través de las narraciones y cuentos que los adultos leen los niños.
  • A través del mundo simbólico del juego.

Para concluir este post, terminaré diciendo que sin el juego seguramente habríamos sido incapaces de poder desarrollarse como personas y no habríamos podido formado parte de la sociedad en que vivimos. Debemos de tener presente la importancia que ocupa el juego dentro del crecimiento de los niños, el papel que juega en la construcción de la sociedad (ya que en un futuro la cultura está ligada a los valores que adquieran los niños ) y darles el valor que se merece al juego ya con el simple hecho de jugar con tus hijos/hermanos/amigos ya estoy colaborando con su desarrollo.

La sensación y la percepción

¿Qué es la sensación? ¿Qué es la percepción? ¿Sabríamos diferenciar-los? ¿Cómo afectan en nuestro día a día? ¡Entra y descubre-lo!

Cuando escuchamos la retransmisión radiofónica de un partido de fútbol, nos creamos una imagen mental del partido, a través de la información sensorial que nos llega, que no es muy diferente a la imagen real. ¿Cómo lo hacemos?

Vivimos constantemente rodeados de información, ya de la naturaleza que sea (lo que vemos por los ojos, lo que escuchamos por las orejas, lo que notamos con las manos) pero nunca nos paramos a pensar en cómo lo hacemos. Cuándo tú señalas un color y lo llamas “azul”, ¿la otra persona ve el mismo color azul que tú?

Esta imagen seria el típico ejemplo: ¿que es lo que ves tú? ¿Una jovencita o una anciana?

Es, en cuestiones de este nivel, cuando debemos hablar acerca de las sensaciones y las percepciones. ¿Qué son? ¿Cómo se forman? ¿De que tratan?

Antes que nada, hay que dejar claro que no son lo mismo. La percepción se ha abordado desde diferentes disciplinas, pero todas ellas coinciden en diferenciar la sensación de  la percepción. En especial, las dos disciplinas que más han trabajado sobre el tema son la Psicología y la Biología, que a modo de resumen se diferencian entre ellas por:

  • Entender, desde la Psicología, que las sensaciones son las experiencias inmediatas y puras, provocadas directamente por los estímulos y que la percepción es el proceso complejo de integración e interpretación dichas experiencias sensoriales.
  • Entender, desde la Biología, que la sensación es sustentada por los órganos y receptores sensoriales y las vías neuronales y que la percepción se concentra en los niveles superiores del procesamiento.

Como es de esperar en este post de Psicología, aquí tendremos más en cuenta la perspectiva que se tiene des de nuestra disciplina, centrando nuestro modo de entender la sensación y la percepción de un modo distinto al de la Biología sin desacreditarlo ni menos tenerlo (a mi entender, ambos modelos pueden coexistir entre ellos sin que sean mutuamente excluyentes).

Explicadas las diferencias de enfoque, entramos de lleno en especificar las propiedades y características de ambos fenómenos.

La sensación

Entendemos que la sensación es el proceso mediante los cuales los receptores sensoriales captan información, la transduce y la transmiten al cerebro. Consiste en la detección de un estímulo sin que se produzca ninguna elaboración y sin que esta detección se dote de significado.

El proceso de la sensación comienza cuando un receptor sensorial (neurona sensible a la energía del ambiente) es estimulado por una energía física determinada, que también implica la transducción (transformación) de esta estimulación y su transmisión al cerebro. El elemento que pone en marcha el proceso perceptivo es el estímulo.

Un estímulo es cualquier forma de energía (aspecto del mundo interno o externo) que proporciona información del medio a la que podemos responder (como mínimo con una respuesta perceptiva) y que influye en nuestra experiencia consciente y nuestro comportamiento.

Según Smith, Nolen-Hoeksma, Fredrickson y Loftus, las dos propiedades fundamentales del estímulo son:

  • Intensidad (fuerza): Se puede evaluar a través del número de impulsos nerviosos que genera un estímulo por unidad de tiempo.
  • Calidad (como es el estímulo): su evaluación se basa en la especificidad y el patrón neuronal.

Lógicamente, los sentidos son el sistema de entrada de la información y son los que permiten la interacción con el ambiente. En función de los tipos de energía física que provoca la estimulación y de qué tipo de receptores sensoriales haya implicados podemos:

Los más conocidos y estudiados son los sistemas sensoriales exteroceptivos y es por este motivo que los incluimos en la siguiente lista:

El sistema visual: es, junto con la audición, lo que nos ofrece la mayor cantidad del exterior (el área cerebral dedicada a la visión es la más grande). Estímulo: la luz (energía electromagnética en forma de ondas luminosas).

El sistema auditivo: es fundamental para nuestra relación con el entorno ya que es la base para nuestra principal forma de comunicación: el lenguaje. Estímulo: ondas sonoras (ondas que reflejan vibraciones del aire).

El sistema gustativo: con el sistema del olfato son los sentidos químicos. Estímulo: sustancia soluble en saliva (amargo, ácido, salado, dulce y agridulce).

El sistema olfativo: muchas especies dependen del olfato para sobrevivir. Estímulo: moléculas volatilitzades al aire.

El sistema táctil: proporciona información sobre la temperatura (termocepció), presión y dolor (nociocepció). Estímulo: temperatura, presión y dolor.

La percepción

Es el proceso cognitivo que nos permite interpretar y comprender nuestro entorno; se trata de una función adaptativa. Es el resultado de procesos superiores relacionados con la manera de cómo nuestro cerebro organiza, integra e interpreta las sensaciones (dota de significado las sensaciones) y se trata de un proceso constructivo que implica diferentes procesos cognitivos (memoria: aprendizajes previos y experiencias, implicando un proceso de selección de la información (sistema cognitivo de capacidad limitada). Las fases del proceso perceptivo se engloban en los 4 siguientes puntos:

1. Detección del estímulo: el estímulo proveniente del entorno alcanza el receptor sensorial específico para cada sentido.

2. Transducción: es la conversión de un tipo de energía (energía física) en otra (energía eléctrica) para que pueda ser enviada a través de impulsos nerviosos hasta el cerebro.

3. Transmisión de la información: son los impulsos nerviosos que transmiten la información codificada desde los receptores hasta el cerebro.

4. Procesamiento de la información: el cerebro procesa la información que le llega, la organiza, la interpreta y le da un significado, permitiendo la experiencia consciente.

Si después de leer este post aún estás interesado/a en descubrir más información de los sentidos, no dudes en entrar también en Los sistemas propioceptivo y vestibular,

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

Los verdaderos efectos psicologicos de los videojuegos

Hay muchos estereotipos sociales alrededor de los videojuegos aunque este medio de diversión forma parte nuestras vidas. ¿Te gustaría descubrir sus efectos en la mente de las personas? ¡Entra y descubre-lo!

Como nuevos canales y constructos sociales que son, los videojuegos forman parte de nuestras vidas, especialmente en la franja joven de la población (que le dedican grandes cantidades de horas de juego). El hábito de dedicar tiempo a los videojuegos se inicia a partir de una iniciativa personal o por una introducción externa, como en el caso de los amigos o los familiares y realmente llega a sus máximos de inversión en juego hacia la adolescencia.

Este es un tema que suele generar mucha controversia a nivel social, especialmente hacia el colectivo de padres preocupados de que sus hijos “nunca sacan los ojos de la pantalla” y “siempre están pensando en las malditas maquinitas, etc. pero… ¿qué efectos psicológicos tiene el uso de los videojuegos?

Al igual que ocurrió con la televisión en su momento, los videojuegos se han expandido a toda velocidad en las sociedades occidentales, ya sea en forma de consolas portátiles (como es el caso de las GameBoy o NintendoDS) las grandes consolas unidas en las televisiones (las Playstation o Xbox) o juegos de ordenador.

Sea cual sea su forma de utilización (juegos de arcade, los de simulación, los estratégicos i las reproducciones de juegos de mesa), los videojuegos son una nueva forma de interacción social donde los diferentes jugadores se relacionan entre ellos en equipos para cumplir objetivos específicos o enfrentarse a otro equipo de jugadores rivales y se coordinan para planificar las estrategias, las ideas, las prioridades, etc.

 Incluso cuando un juego es de carácter individual genera comunicación y socialización, ya que los diferentes jugadores del mismo juego a menudo comentan entre ellos cómo superar desafíos o simplemente hablan entre ellos por el placer que les supone compartir la información de un hobby. Además, muchos de los videojuegos potencian la coordinación de sus jugadores (ojos – manos, donde el personaje que controlan con el mando debe hacer una acción rápida cuando el jugador está mirando a la pantalla), la velocidad de reacción o la rápida toma de decisiones.

Por si todas las formas de aprendizaje fueran pocas, los videojuegos a menudo tienen una historia detrás; un argumento o idea principal que se va desarrollando a medida que superas el mismo y que es el conductor principal para el interés del juego. En este sentido, los videojuegos se podrían considerar como una película interactiva, donde el argumento de la misma avanza a medida que tú, como jugador, superando los niveles que se presentan.

Os dejo este video que, en tono de humor, trata los principales estereotipos sociales que hay alrededor de los videojuegos en modo de crítica

Numerosas investigaciones han puesto en manifiesto las posibilidades cognitivas que los mismos pusieran y que se encontrarían Asociadas a determinados tipos de habilidades intelectuales (Mandinacht, 1987; White, 1984; Okagaki y Frensch, 1994).

La mayoría de estos trabajos son coincidentes en cuanto a los beneficios educativos que los videojuegos pueden aportar a los niños en cuestiones referidas a la adquisición de habilidades y destrezas diversas: percepción y reconocimiento espacial, desarrollo de la agudeza y la atención visual, razonamiento lógico, desarrollo cognitivo en aspectos científico-técnicos, representación espacial, descubrimiento inductivo, desarrollo de códigos icónicos y construcción de género. En suma, se afirma que sume práctica favorece el desarrollo de estrategias de conocimiento diversas, entre ellas la atención, la memoria, la concentración espacial, la resolución de problemas o de creatividad.

Por otra parte, las ventajas explicadas anteriormente acerca de los videojuegos pueden convertirse, también, una fuente de problemas: según numerosos estudios científicos (Anderson y Eneldo, 2000; Anderson y Bushman, 2001, Lynch y Walsh, 2004), los niños que juegan a videojuegos violentos tienen más probabilidad de tener pensamientos agresivos, sentimientos y comportamientos violentos y la disminución de la actitud pro social a la hora de prestar ayuda. Los efectos de la violencia en los videojuegos, que se ve empeorado por su interacción, los niños controlan estos actos y experimentan una y otra vez acciones violentas, por las que reciben una recompensa. Según dichos estudios, la participación activa, la repetición y la recompensa, son instrumentos eficaces para el aprendizaje de conductas violentas.

 Otro tema que preocupa respecto al uso de los videojuegos es el aislamiento que crea ya que hay personas que juegan muchas horas a determinados videojuegos como vía de fuga de sus problemas.Los efectos de este aislamiento afectan a todos los aspectos de su vida: dejar de tener relaciones sociales con sus iguales y su familia real, dejar de practicar deporte, dejar de atender sus responsabilidades (trabajo, estudios) etc. 

Al igual que en el caso de la televisión, los videojuegos a menudo utilizan palabras malsonantes y conductas sexistas y estereotipadas (los héroes prácticamente siempre son hombres poderosos y provenientes de los Estados Unidos, los personajes femeninos lucen vestidos provocadores, etc.) que también pueden acabar provocando aprendizajes no deseados en los niños y adolescentes que son jugadores habituales. 

Con todo, hay que recordar que las personas somos (o deberíamos ser) personas críticas, con pensamientos e ideas propias y que tenemos una serie de criterios que permiten distinguir qué mensajes tener en cuenta y cuáles no. Así pues, es similar el hecho de jugar en sí mismo (aunque sea en solitario) que no implica que nos aislamos de la realidad y que dejamos de lado nuestras relaciones sociales.  Es importante huir de los estereotipos y prejuicios que a menudo rondan alrededor de los videojuegos ya que, al igual que muchas de las innovaciones tecnológicas que hay en nuestra vida cotidiana (móviles, Internet, ordenadores), no son ni totalmente buenos ni totalmente malos: siempre depende del uso que se dé.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

Los factores de riesgo de mantenimiento

El tercer y último post dedicado a los factores de riesgo. En esta ocasión, nos centramos en aquello que impulsa a la persona a continuar en su problema. ¿Quieres saber más? ¡Entra y descubre-lo!

Con este post llegamos al final de los factores de riesgo. Al finalizar este último tema habremos explicado, de forma resumida, los principales causantes y responsables de la aparición de los trastornos mentales. De este modo podremos empezar a hablar de la psicopatología, las enfermedades mentales y de sus efectos/tratamientos.

En la práctica profesional de la psicología clínica, normalmente las personas nos vienen a consulta cuando ya han aparecido diferentes dificultades y problemáticas que dificultan o impiden la rutina de sus vidas diarias. Es por ese motivo que los factores de mantenimiento son aquellos factores que más nos preocupan en psicología, ya que son de las conductas y emociones que impulsan a la persona a continuar en su problema.

Los factores de mantenimiento afectan fundamentalmente a la no resolución de los problemas originarios, que no se resuelven satisfactoriamente. Estos factores son los responsables de que la persona se quede atrapada en su trastorno y que sea incapaz de curar-se, quedándose estancada en los motivos y causas que la llevaron a la aparición del trastorno mental.

Para mayor comodidad, solemos distinguir estos factores entre:

Los factores personales o psicológicos

  • Baja autoestima: este factor siempre ha estado presente en todos los factores de riesgo y es un tema que deberá ser tratado a parte en el blog. En los factores de mantenimiento, una baja autoestima dificulta la confianza en el seguir un tratamiento y no se da valor al hecho de poder cambiar su situación.
  • Estilo atribucional disfuncional: eso sucede cuando la persona se piensa que le pasa “x” situación por motivo distinto al que es la verdadera causa. Este hecho suele conllevar a un comportamiento contrario al adecuado para salir de la situación.

Por ejemplo: un chico saca malas notas en matemáticas. Él se justifica diciendo que suspende “porque el profesor me tiene manía” pero lo cierto es que nunca hace los ejercicios de matemáticas, no estudia en casa y siempre que puede se salta sus clases. La atribución disfuncional está en que el chico piensa que  “cómo el profesor mi tiene manía, siempre voy a suspender por su culpa”.

  • Distorsiones cognitivas negativas: son pensamientos e ideas distorsionadas de la realidad que suelen terminar en una conclusión negativa. Estas distorsiones cognitivas suelen estar relacionadas al estilo atribucional disfuncional y, en conjunto, actúan como reforzadores de los factores de mantenimiento.

Siguiendo con el ejemplo anterior, las distorsiones cognitivas negativas del chico serán del estilo “da igual si estudio o no: el profesor me va a suspender”, “¡normal que falte a sus clases! ¿Qué no has visto la manía que me tiene? o incluso llegar a la conclusión de que “no soy bueno en las matemáticas así que no importa si me esfuerzo o no porque nunca aprobare”.

  • Estrategias de afrontamiento disfuncionales: esto sucede cuándo todas aquellas acciones que has realizado para superar la problemática siempre terminan en fracaso por uno u otro motivo.

Aquí la clave de la cuestión se centra en el hecho de que la persona lleva a cabo operaciones que suelen tener como base una atribución disfuncional o una distorsión cognitiva, de modo que nunca solucionan el problema porque trabajan des de una creencia errónea.

En el ejemplo, el chico piensa que suspende porque el profesor le tiene manía. Creyendo firmemente en que este es el verdadero motivo por el que no saca buenas notas en matemáticas, intenta hacer-se amigo del profesor, dándole la pelota o haciéndole regalos. Esto puede ayudar a que haya más buena relación entre ellos y seguramente contribuya en que el chico deje de faltar en sus clases, pero como sigue sin estudiar y sin hacer los ejercicios continúa suspendiendo. Esto pasa porque la estrategia está mal enfocada des de la mismísima base: suspende porque no tienen los conocimientos mínimos para aprobar, no por su relación con el profesor.

La fusión del estilo atribucional disfuncional junto con las distorsiones cognitivas negativas y las estrategias de afrontamiento disfuncionales son de los factores de riesgo psicológico que más peso tienen en el mantenimiento de los trastornos mentales, por que impiden que la persona lleve a cabo conductas de mejora que ayudarían a cambiar esa situación.

Volviendo al ejemplo del chico y las matemáticas; con todo lo dicho anteriormente llegamos a la conclusión de que, al final, el chico evitara la asignatura. Al dejarlo todo de lado y evitar el tema, él nunca se pone serio con el tema, nunca intenta una acción diferente (hablar con el profesor, buscar ayuda extra con sus compañeros o otros profesores,… ni siquiera hacer trampas como copiar o hacer una chuleta) de modo que siempre termina por volver a suspender el examen.

Creyendo que aprobar depende del profesor y no de sí mismo (distorsión cognitiva negativa), contribuye en el mantenimiento de la problemática

Los factores contextuales

  • Negación de los problemas por parte de la familia: este es un de los factores de mantenimiento más comunes en nuestra sociedad. Ya sea por manca de conocimiento o de recursos económicos, a menudo las familias niegan la existencia de un trastorno o enfermedad de alguno de sus miembros, de modo que no se preocupan en ayudarlo (hecho que se traduce en una cronificación de la enfermedad dentro del sistema familiar).
  • Ambivalencia de la familia sobre resolver los problemas: en estos casos, la familia es consciente de que uno de sus miembros tiene la problemática, pero no lo tienen en cuenta y, por lo tanto, no actúan acorde a lo que sería necesario para la situación.

Un ejemplo típico es el de pedir el mismo rendimiento escolar que sus compañeros a una persona con retraso mental.  Estas acciones pueden generar malestar y tensiones en el sí de la familia.

  • La familia no ha afrontado antes problemas similares: muchas personas no tienen conocimientos acerca de las enfermedades y trastornos mentales. En estos casos es común que los familiares no sepan cómo deben reaccionar ni qué pasos deben seguir para ayudar a la persona enferma… ante una situación así, lo más recomendable es buscar ayuda profesional para poder tener un asesoramiento completo.
  • La familia rechaza el plan y la formulación de tratamiento: a veces, la propia familia no quiere seguir el tratamiento. Puede ser por motivos muy diversos, des de problemas económicos hasta motivos ideales. El caso es que la familia no acoge la formulación del tratamiento y entra en un estado de negación.
  • Falta de coordinación entre los profesionales implicados: Los problemas administrativos y de coordinación pueden entorpecer el programa de recuperación del paciente y, por desgracia, la falta de coordinación entre los distintos centros de tratamientos es un problema actual y real que aún genera dificultades para superar los trastornos de los pacientes. Por suerte, gracias a distintas asociaciones que se encargan de estos temas y al internet, cada vez hay una mayor comunicación e ayuda mutua entre los distintos centros de profesionales implicados en el tratamiento de los mismos trastornos.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

Los factores de riesgo detonantes

Con este llegamos al segundo post dedicado a los factores de riesgo. En esta ocasión, hablamos de aquella situación que desencadena la problemática. ¿Quieres saber más? ¡Entra y descubre-lo!

Hemos llegado a la madre de los huevos.

Los factores detonantes se caracterizan por ser aquella situación que desencadena la problemática; la gota que hace colmar el vaso, la chispa que hace arder el bosque. Ellos son los responsables directos de la aparición de cualquier problemática psicológica, sin importar su origen ni procedencia. Es muy simple: no hay ningún trastorno mental que aparezca sin un factor detonante (por esto también suelen recibir el nombre de desencadenantes).

Los factores detonantes pueden ser más o menos serios en función de la situación personal del individuo, pero guardan una enorme relación con los factores predisponentes (por este motivo publicamos Los factores de riesgo predisponentes antes de este post). De hecho, diríamos que los factores predisponentes son los causantes indirectos de la aparición del trastorno, pero realmente son los detonantes los que hacen que la enfermedad aflore con todo su peso y son los responsables de superar la resiliencia e recursos psicológicos de la persona.

En la psicopatología y en la psicología clínica es muy importante entender esto: la persona ha ido recogiendo, agrupando y guardando a lo largo del tiempo (ya sean semanas, meses o años) experiencias negativas en forma de factores predisponentes. Pero en un momento dado, se da una situación que supera a cualquiera de las otras: puede que sea una situación mucho más fuerte que las anteriores, puede que sea una más del montón… pero no importa, la persona estalla. Ya no puede aguantar más, ya no puede seguir. Es en este momento en el que la persona desarrolla el trastorno mental y enferma.

No es que un día por la mañana, al azar, el cerebro diga ¡Hoy enfermas! Nunca aparece porque si y siempre guarda una estrecha relación directa con sus experiencias personales.

Vamos a poner un ejemplo bastante cuotidiano: un adolescente saca malas notas en el colegio. Como es muy tímido y no se le dan demasiado bien los deportes también le cuesta mucho hacer amigos, de modo que a menudo recibe las burlas y mofas de sus compañeros de clase (ya sea porque es tonto o porque es un patoso).

El adolescente odia esta situación diaria, que se le hace cuesta arriba y le hace sacar las lágrimas cuándo se encuentra solo, pero está en la E.S.O y tiene que pasar por esto sí o sí, de modo que va aguantado como puede (hasta aquí llegaríamos al contexto con los riegos predisponentes).

Un día, el profesor les encomienda una tarea en la que deberán hacer una exposición oral delante de toda la clase. Lógicamente, al adolescente no le hace ninguna gracia (¿cómo va a ser capaz de contar algo delante de todo el mundo si ni siquiera es capaz de hablar con un grupo de personas a solas?) pero no se puede permitir el lujo de suspender y repetir otro año más, de modo que se prepara la exposición como buenamente puede para no hacer el ridículo total.

Ya sabéis como continúa la historia: el adolescente se pone a hacer la exposición delante de todo el mundo, sudando y temblándole la voz. El típico gracioso de turno, en un arrebato de inteligencia, se ríe de él en público y toda la clase se le suma en su burla en plena exposición (hemos llegado al factor detonante).

bullying-en-la-escuela

El factor detonante ha sido la burla que ha recibido durante la exposición oral

El adolescente se promete a si mismo que nunca más volverá a pasar por semejante experiencia, que jamás hablará en público porque se reirán de él. Le coge miedo a exponerse ante un grupo grande de personas y evita cualquier situación que pueda volver a implicarle en una exposición grupal (aún a riesgo de suspender)… el adolescente ha desarrollado un trastorno de ansiedad social, a menudo nombrado terror escénico.

He puesto este ejemplo por dos motivos:

  • No hace falta que tengas unos factores predisponentes terribles para desarrollar un trastorno mental. En la lista de los factores predisponentes puse situaciones realmente severas (cómo la muerte de los padres, abusos verbales-físicos-sexuales, abuso de drogas) pero no hace falta llegar a tales extremos para poder tener problemas: el chico/a del ejemplo es una persona totalmente normal, con una familia que le cuida y le quiere. Es una persona cualquiera, un poco tímida y torpe en clase (no un trastornado drogadicto y traficante de armas, que la televisión y el cine han hecho mucho daño al respeto).
  • Los trastornos psicológicos no son “enfermedades mentales” en el sentido de que te vuelves un loco estilo el Joker; hay mucha gente que tiene terror escénico, (que entra dentro de la categoría “trastorno mental”) y no por eso son considerados locos – psicópatas – aberrantes. Los trastornos son otro problema de la salud física, como un resfriado o un problema de cervicales; cualquier de nosotros puede contraerlos en cualquier momento.

A nivel psicológico es muy difícil enfrentarse al detonante ya que una vez ha aparecido ya no se puede evitar. Lo que haremos es estabilizar los síntomas del trastorno y fijar-nos en los factores de mantenimiento para poder resolver el problema.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany