¿Destacar puede volverse un problema? Las Altas Capacidades

¿Qué sucede cuando un niño/a es tan superior en recursos intelectuales respeto a sus igual que no se identifica con ellos? ¿Cómo afecta su alta capacidad a su aprendizaje? ¿Puede resultar un problema tener altas capacidades? ¡Entra y descubre-lo!

La formación, el entrenamiento o el esfuerzo por aprender son características imprescindibles para poder crecer y mejorar en nuestro día a día, así que a nivel social, ser una persona inteligente y lista se suele ver como algo bueno y positivo. De hecho, solemos comparar quien es la persona con mejor preparación y con mayores recursos intelectuales para ser la elegida para el puesto de trabajo así que… ¿Ser demasiado listo se puede convertir en un problema?

¿Ser demasiado listo se puede convertir en un problema?

¿Qué sucede cuando un niño/a es tan superior en recursos intelectuales respeto a sus igual que no se identifica con ellos? ¿Cómo afecta su alta capacidad a su aprendizaje? ¿Puede resultar un problema tener altas capacidades?

En este post trataremos de las altas capacidades en la infancia así que os recomendamos que hagáis un vistazo a nuestras anteriores aportaciones de “las inteligencias múltiples” y “¿Qué es la inteligencia? El Coeficiente Intelectual”, ya que especificamos que es la inteligencia y de qué modo interactuamos con ella.

Se considera que una persona con alta capacidad es alguien con un CI igual o superior a una puntuación de 130. En la infancia, tener una resolución intelectual de este nivel suele ir relacionado con algunas características bastante generalizadas. Según Vantassel-Baska y col. (1989) las características más comunes de los niños con altas capacidades se engloban en:

a) Rasgos cognitivos:

– Gran habilidad para manejar abstracciones

– Poder de concentración

– Habilidad para establecer relaciones entre datos aparentemente dispares.

– Habilidad para memorizar y para aprender rápidamente.

– Buen observador, curioso, con gran variedad de intereses.

 

b) Rasgos sociales y afectivos:

– Altruismo (le gusta ayudar a otros, comprenden las necesidades familiares y personales).

– Necesidad de justicia, de juego limpio.

– Humor (apreciar las diversas formas de humor, ironía, sutileza, doble sentido).

– Gustos por las relaciones con adultos o con niños mayores.

 

c) Rasgos creativos:

– Habilidad para pensar en las cosas de forma global.

– Gustos por el manejo de las ideas.

– Desafío a lo convencional

– Pensamiento independiente

El modelo de Renzulli se parece bastante a los rasgos identificados por Vantassel-Baska

Después de ver esta lista de características, parece lógico pensar que las personas con altas capacidades tienen mayores facilidades para adaptarse al entorno, resolver los inconvenientes y una mayor capacidad de establecer buenas relaciones sociales con las persona de su entorno. Es más, el sentido común nos hace suponer que a mayor inteligencia, mayores habilidades sociales pero… ¿Hasta qué punto esto es cierto? Las investigaciones, en general, muestran dos tendencias dicotómicas:

Las que aportan datos a favor de que los niños/as con altas capacidades no sufren más desadaptaciones que la media.

En esta tendencia se piensa que es la que piensa que una inteligencia superior para el menor implica una mayor facilidad a la hora de resolver sus dificultades, sin importar demasiado si el niño/a esta preparado para resolver el reto. Es decir, que aunque haya un problema que no pueda resolver o que le cueste mucho, seguirá resultado más fácil de solucionar-lo gracias a sus altas capacidades (las altas capacidades siempre juegan a favor del niño/a y su desarrollo).

–  Los que concluyen que los niños/as con dotación superior tienden a encontrar más dificultades que el resto de personas.

En esta tendencia se piensa que las altas capacidades de un menor cuando hay presentes algunos factores de vulnerabilidad (problemas en la familia, dificultades de socialización del niño/a, un correcto desarrollo emocional a la par con su desarrollo intelectual, etc.) puede provocar que el infante en cuestión no sepa usar totalmente su potencial y sus altas capacidades se vuelven un agravante en vez de una ayuda (las altas capacidades pueden resultar, en sí mismas, una dificultad añadida en contra del niño/a y su desarrollo).

Así pues, Garcia Yagüe y col. (1986) encontraron una relación positiva entre alta inteligencia y buenas habilidades sociales y Alonso (1995) realizó una investigación donde los alumnos de 6 a 16 años de edad con altas capacidades parecen ser más abiertos y participativos, facilitando y desarrollo y su relación con sus compañeros.

Según Garcia, Yagüe y Alonso, los niños con superdotación tienen mejores habilidades sociales que sus compañeros

En cambio, Férnandez y Pinto (1989), afirman que los superdotados tienen sus propios problemas de adaptación, sobre todo en la infancia y la adolescencia. Según ellos, los problemas y las inadaptaciones de los alumnos con altas capacidades tienen mayores desajustes sociales que el resto de compañeros. Mönks y Van Boxtel (1985), por su parte, pudieron demostrar que los niños/as con altas capacidades son menos aceptados que aquellos del “promedio”.

Según Férnandez y Pinto o Mönks y Van Boxtel, los superdotados pueden tener sus propios problemas de adaptación social con sus iguales

Así pues, tal y como podemos observar, hay datos que apoyan a una y otra postura por lo tanto… ¿Quién se acerca más a la verdad?

En mi opinión, ambas posturas tienen razón, ya que hay niños a los que las altas capacidades les facilita su desarrollo y a otros que se la complica. A mi parecer, lo determinante para tener buenas o malas habilidades sociales no radica en tener altas capacidades; hay otros factores de mayor relevancia que la inteligencia (los factores predisponentes) que aumentan o disminuyen las posibilidades de tener dificultades (teoría de la vulnerabilidad).

Lo que he podido observar en mi práctica clínica diaria es que hay niños/as con altas capacidades que tienen problemas de relación personal con sus iguales y problemas de adaptación a su entorno. Son personas a las que, además de tener altas capacidades, suelen tener algún problema emocional importante detrás (divorcio conflictivo de los padres, bullying en la escuela, etc.) y sus dificultades no se centran tanto en sus altas capacidades sino en los otros factores.

Lo que sí que es cierto es que las habilidades cognitivas no suelen ir a la par con las habilidades emocionales… dicho de otro modo, presentan una capacidad mental en los aprendizajes más avanzados que los niños de su propia edad, pero no tienen una superdotación en las capacidades de comprensión y de gestión emocional. Eso, a veces, los hace sentir extraños y distintos, ya que se sienten diferentes a sus compañeros pero no terminan de entender cómo adaptarse a ellos.

¡Ahora llega tu turno! ¿Cuál de las dos tendencias crees que se acerca más a la verdad? ¿Crees que las altas capacidades pueden ser un problema en la infancia? ¿Y en otro momento de la vida? No dudes en participar, preguntar cualquier cosa y en dejar tu comentario.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

 

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La plasticidad cerebral

El motivo por el que aprendemos, por el que maduramos, por el que progresamos: la plasticidad cerebral. ¿Quieres conocer más sobre este tema? ¡Entra y descubre-lo!

El cerebro es un órgano increíble. En anteriores post hemos hablado de su estructura biológica y también de su funcionamiento a nivel de automatización. En este trataremos a una de sus características orgánicas más importantes: la plasticidad cerebral.

Nos referimos a la  plasticidad cerebral como aquella  capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y su funcionamiento a lo largo de su vida, como reacción a la diversidad del entorno. También es entendida como la capacidad de las células nerviosas para regenerarse anatómica y funcionalmente como consecuencia de estimulaciones ambientales.

Dicho en otras palabras, la plasticidad es la habilidad que tiene el cerebro a modificar parte de su capacidad y funcionamiento según las necesidades del entorno, permitiendo a todo el sistema nervioso del cuerpo que se adapte a las necesidades bilógicas de cada sujeto y contexto.

La plasticidad cerebral es la responsable de que ningún cerebro sea igual a otro, de que cada persona reaccione de forma distinta ante una misma situación y de que cada individuo tenga sus propios conocimientos y habilidades. Por si fuera poco, esta capacidad tiene momentos puntuales de desarrollo dónde durante determinadas etapas permite la adquisición de aprendizajes complejos.

Al entrenar nuestro cerebro conseguimos que sea más resistente, rápido y más fuerte  

Por ejemplo, se sabe que hay un periodo de edad en la infancia situado entre los 8-9 meses y los 14-16 meses que es el momento clave en el desarrollo de los seres humanos para aprender a hablar la lengua materna. Antes de este periodo, el cerebro no tiene la suficiencia madurez como para asimilar toda la información; por otra parte, si no ha habido la estimulación ambiental necesaria durante intervalo el cerebro pierde gran parte de su capacidad de aprendizaje de los códigos comunicativos y de las normas estructurales propias del lenguaje, dando pie a futuros adultos que a duras penas serán capaces de hablar.

En conclusión, el cerebro adapta, en parte, su estructura y enlaces neuronales a los estímulos ambientales. Es por eso que las personas que viven más experiencias, que hacen deporte activamente, que han estudiado más cosas o han aprendido de distintos campos del conocimiento tienen redes neuronales más extensas, más ramificadas y más densas. Eso incrementa las habilidades mentales cómo la inteligencia, la memoria o los procesos ejecutivos, además de que previene de trastornos neurodegenerativos tales como las demencias, las amnesias por la edad o trastornos psicomotores como el Parkinson.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany