El inconsciente

El inconsciente es un de los elementos más conocidos de la psicología. Es por esto que no podía faltar en nuestro blog. ¿Quieres saber más? ¡Entra y descubre-lo!

Aprovecho que he hablado del cerebro, su funcionamiento y sus partes en el post anterior para hablar sobre un concepto sobre el que la gente suele hablar mucho sin conocer su verdadero funcionamiento: el inconsciente.

El inconsciente es un concepto creado e ideado por S. Freud  pero la forma en que argumentó su existencia y cómo funciona, aunque fueran una revolución en su momento, no estaba ausente de unos cuantos errores importantes.

Antes de empezar debemos aclarar que hay dos modos distintos de entender qué es el inconsciente des de la psicología: el inconsciente (o subconsciente) psicoanalista, que sigue las ideas propuestas por Freud, y el inconsciente del enfoque cognitivo-conductual. En este post trataremos el segundo enfoque que es el demostrado de forma empírica y, por lo tanto, el más científico.

Gracias los avances tecnológico, el uso de las técnicas de neuroimagen y las pruebas de evaluación de la neuropsicología hemos aprendido más acerca de los processos que realiza la mente, dando  a  de entender nueva forma de cómo el cerebro funciona de forma automática sin que nosotros lo controlemos de forma consciente.

A menudo la gente se piensa que el inconsciente es una parte del cerebro como cualquiera de las otras estructuras del encéfalo, que es el encargado de hacer procesos psicológicos sin requerimiento de nuestro control voluntario… como si fuera una mezcla entre de emociones primarias e instintos básicos que salen a floten cuando perdemos el control. Nada más lejos de la realidad.

El inconsciente es un constructo verbal, una palabra que en psicología usamos para englobar todas aquellas estructuras cerebrales que funcionan sin que nosotros tengamos un acceso deliberado de nuestra consciencia y control. Por definición, el inconsciente se entendería como todas aquellas estructuras cerebrales corticales y subcorticales a excepción del lóbulo frontal, algunas áreas del lenguaje y de la memoria. Dicho en breve: entre el 70% y el 85 % de nuestro cerebro funciona de forma automática y sin nuestro control subjetivo, de modo que la enorme mayoría de nuestro cerebro funciona de forma inconsciente.

Gran parte de nuestro cerebro funciona sin que nosotros tengamos consciencia de ello 

La creación de emociones, las percepciones sensoriales que recibimos a diario tales como las imágenes, los sonidos o el tacto, el almacenamiento de memoria y recuerdos, la creación/renovación de la neuronas, la integración de información de nuestro entorno, … son solo unos pocos ejemplos de procesos cognitivos y psicológicos que hacemos de forma inconsciente. Se hacen de modos simultáneos pero des de distintas áreas del cerebro, de modo que el inconsciente no es un punto del cerebro… es una gran red neuronal que conecta estructuras corticales que trabajan coordinadamente entre ellas de modo automático. Sin consciencia. Sin intención voluntaria de nosotros mismos.

Esto es bueno, porque nos permite adaptar-nos mejor al entorno en que vivimos. ¿Cómo podríamos dormir si la respiración no fuera controlada de modo inconsciente? ¿Os imagináis ordenar a vuestro corazón que siga latiendo? Es una suerte que la enorme mayoría de nuestros principales procesos mentales sean inconscientes porque nos facilita significativamente nuestras vidas.

El psicoanálisis no equivale a psicología

¡La psicología no es sólo el psicoanálisis! Este es uno de los mitos más repetidos sobre esta profesión y en este post lo vamos a desmentir. ¡Entra y descubre-lo!

A nivel cultural y social, solemos asociar que la psicología es el psicoanálisis. De hecho, esta confusión es tan común que me gustaría hablar de lo siguiente: el psicoanálisis no equivale a psicología, es solo uno de sus muchos enfoques. Muy a menudo hemos oído frases del estilo “no me psicoanalices” o “¿y en esta consulta no hay sofá o diván?”. En la mayoría de salas de consulta no hay divanes, sacaos esta idea de la cabeza.

“En la mayoría de consultas no hay divanes”

A menudo (y gracias a los medios de comunicación) solemos relacionar que toda la psicología está ligada al psicoanálisis, que todo se resume a los trabajos de S. Freud y que el trabajo de los psicólogos sólo consiste en pasar pruebas rarísimas y en tomar apuntes. Y aunque comprendo que se haya hecho esta relación, la realidad no es esta.

De hecho, en la psicología clínica, hay múltiples modos de trabajar y tenemos a nuestra disposición distintos enfoques / escuelas psicológicas sobre las que apoyar nuestras investigaciones y trabajos. A modo de resumen, los principales enfoques clínicos son:

  • El Psicoanálisis: se considera el fundador del enfoque clínico y ha sido uno de los más usados al largo de los tiempos. Es el más conocido a nivel social y su trabajo se basa en la terapia individual, mediante pruebas y técnicas propias de su enfoque.
  •  El Humanista: es un enfoque que se basa en los recursos y herramientas de las propias personas que tienen el problema para buscar una solución. Se suele entender más como a un modo de tratar a los pacientes que a una terapia en sí misma, pero eso no le quita que tenga algunas técnicas terapéuticas muy efectivas.
  • Gestalt: la Gestalt es una escuela de la psicología que trabaja con las percepciones y el presente, basando gran parte de su trabajo en el modo en como tratamos y entendemos la información que hay a nuestros alrededor y en nuestras experiencias diarias.
  • Sistémica o familiar: enfoque que se basa en el estudio de las relaciones familiares como sistema único y vivo, entiende que un individuo siempre es la suma de sus interacciones con sus relaciones sociales. Es el principal enfoque en terapia familiar, de pareja e terapia de grupo junto con el enfoque cognitivo – conductual.
  • Conductual: fue el enfoque paradigmático durante gran parte del siglo XX y sus descubrimientos son tales que se usan en publicidad y neuromarketing. Su estudio se basa enteramente en la conducta y en el estímulo – respuesta – consecuencia y el aprendizaje. ¿Os suena el famoso perro de Pavlov? Fue y sigue siendo uno de los grandes de la psicología clínica.
  • Cognitivo: el conductual tuvo un éxito increíble pero dejaba fuera de su ámbito de estudio partes tan importantes del estudio del saber psicológico como la memoria, las sensaciones, las percepciones, los sentimientos o las emociones. En respuesta a este desliz, apareció el enfoque cognitivo y se encargó de ir estudiando todas estas facetas.
  • Cognitivo-Conductual: el enfoque cognitivo-conductual es el enfoque paradigmático de la actualidad, el principal modo de trabajar, estudiar y hacer psicología en el mundo científico actual. ¡Sí, este, y no el psicoanálisis! Ha combinado las mejores aportaciones teóricas y prácticas de ambos estudios (el conductual y el cognitivo) y esté es su resultado final.

Hay mas enfoques y modos de trabajar en la psicología, pero he resumido los principales que yo conozco por utilidad y frecuencia en las terapias. ¿Cuál es la mejor de ellas? En mi opinión personal, una combinación de todas ellas: escoger aquella técnica o enfoque que sea más adecuado para esa persona o ese problema.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

 

Enlaces de referencia:

http://definicion.de/psicoanalisis/
http://reeduca.com/enfoques-humanistas-psicologia.aspx
http://www.institutgestalt.com/html2/index.asp
http://psicodinamico.es/wp-content/?p=639
http://www.cetecova.com/index.php/terapia/que-es-la-terapia-cognitivo-conductual
http://www.sepsiq.org/file/Royal/LA%20TERAPIA%20COGNITIVO-CONDUCTUAL.pdf