TDAH Trastorno de deficit de atención e hiperactividad

Seguimos con los trastornos psicológicos en la sección del blog de la Salud Mental. Esta vez, lectores de CienciaPoliticamenteIncorrecta, nos vamos a centrar en el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (o TDAH). ¿En qué consiste este trastorno? ¡Entra y descubre-lo!

Seguimos con los trastornos psicológicos en la sección del blog de la Salud Mental. Esta vez, lectores de CienciaPoliticamenteIncorrecta, nos vamos a centrar en el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (o TDAH). ¿En qué consiste este trastorno? ¿Realmente hay tantos casos diagnosticados? ¿En qué debemos fijar-nos para identificar este trastorno? A lo largo de este post vamos a resolver todas estas preguntas… ¡y más!

Los trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) vienen definidos por la presencia de tres síntomas fundamentales: 1. Disminución de la atención. 2. Impulsividad. 3. Hiperactividad.

En realidad es mucho más que un trastorno: es un síndrome de grandes dimensiones, que alcanza una gran cantidad de aspectos en la vida de la persona que lo tiene. Al entender el TDAH como un conjunto de síntomas que se presentan juntos y son característicos de una enfermedad o de un cuadro patológico determinado, en los últimos tiempos ha aumentado la importancia de los trastornos de comorbilidad (de los que hablamos en la parte final del post), ya que juegan un papel fundamental sobre el tratamiento y el enfoque que vamos a seguir en el TDAH.

 

El TDAH, como síndrome, es un cuadro orgánico con origen en las deficiencias anatómico-biológicas que afectan preferentemente a ciertas estructuras cerebrales. La causa puede ser tanto genética como adquirida, pero en ambas circunstancias con la misma base bioquímica como origen del trastorno; más de un 70% de las personas que lo adquieren tienen algún familiar directo con quien comporten el TDAH (Cook EHJ, Stein  MA; 1995).

Criterios clínicos y prevalencia del TDAH

La prevalencia global de los TDAH en sus diversas formas entre el 3-7%, aunque parece claro que existe un gran margen de variabilidad en función de la edad, el sexo, el nivel sociocultural, los subtipos, etc. Los niños están más afectados que las niñas (2,5:1), aunque esta diferencia se va acortando con un incremento cada vez mayor en la identificación de niñas. La prevalencia más alta la encontramos en el rango de edad de 6-9 años.

Las afectaciones en las funciones ejecutivas, los problemas de praxis o las dificultades de relación son otros síntomas a tener en cuenta del TDAH

Por su lado, los criterios diagnósticos del DSM-5 son:

Criterio A

Patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o desarrollo que se caracteriza por (1) y/o (2):

  1. Inatención

Seis (o más) de los siguientes síntomas se han mantenido durante al menos 6 meses en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo y que afecta directamente las actividades sociales y académicas/laborales:

NOTA: Los síntomas no son sólo una manifestación del comportamiento de oposición, desafío, hostilidad o fracaso para comprender las tareas o instrucciones. Para adolescentes mayores y adultos (a partir de 17 años de edad), se requiere un mínimo de 5 síntomas.

  1. Con frecuencia falla en prestar la debida atención a los detalles o por descuido se cometen errores en las tareas escolares, en el trabajo o durante otras actividades (por ejemplo, se pasan por alto o se pierden detalles, el trabajo no se lleva a cabo con precisión).
  2. Con frecuencia tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas (por ejemplo, tiene dificultad para mantener la atención en clases, conversaciones o lectura prolongada).
  3. Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente (por ejemplo, parece tener la mente en otras cosas, incluso en ausencia de cualquier distracción aparente).
  4. Con frecuencia  no sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares, los quehaceres o los deberes laborales (por ejemplo, inicia tareas pero se distrae rápidamente y se evade con facilidad).
  5. Con frecuencia tiene dificultad para organizar tareas y actividades (por ejemplo, dificultad para gestionar tareas secuenciales; dificultad para poner los materiales y pertenencias en orden; descuido y desorganización en el trabajo; mala gestión del tiempo; no cumple los plazos).
  6. Con frecuencia evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta en iniciar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (por ejemplo tareas escolares o quehaceres domésticos; en adolescentes mayores y adultos, preparación de informes, completar formularios, revisar artículos largos).
  7. Con frecuencia pierde cosas necesarias para tareas o actividades (por ejemplo, materiales escolares, lápices, libros, instrumentos, billetero, llaves, papeles de trabajo, gafas, móvil).
  8. Con frecuencia se distrae con facilidad por estímulos externos (para adolescentes mayores y adultos, puede incluir pensamientos no relacionados).
  9. Con frecuencia olvida las actividades cotidianas (por ejemplo, hacer las tareas, hacer las diligencias; en adolescentes mayores y adultos, devolver las llamadas, pagar las facturas, acudir a las citas).

 

Frecuencia de la inatención según el sexo

 

  1. Hiperactividad e Impulsividad

Seis (o más) de los siguientes síntomas se han mantenido durante al menos 6 meses en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo y que afecta directamente las actividades sociales y académicas/laborales:

NOTA: Los síntomas no son sólo una manifestación del comportamiento de oposición, desafío, hostilidad o fracaso para comprender las tareas o instrucciones. Para adolescentes mayores y adultos (a partir de 17 años de edad), se requiere un mínimo de 5 síntomas.

  1. Con frecuencia juguetea o golpea con las manos o los pies o se retuerce en el asiento.
  2. Con frecuencia se levanta en situaciones en que se espera que permanezca sentado (por ejemplo, se levanta en clase, en la oficina o en otro lugar de trabajo, en situaciones que requieren mantenerse en su lugar.
  3. Con frecuencia corretea o trepa en situaciones en las que no resulta apropiado. (Nota: En adolescentes o adultos, puede limitarse a estar inquieto.).
  4. Con frecuencia es incapaz de jugar o de ocuparse tranquilamente en actividades recreativas.
  5. Con frecuencia está “ocupado”, actuando como si “lo impulsara un motor” (por ejemplo, es incapaz de estar o se siente incómodo estando quieto durante un tiempo prolongado, como en restaurantes, reuniones; los otros pueden pensar que está intranquilo o que le resulta difícil seguirlos).
  6. Con frecuencia habla excesivamente.
  7. Con frecuencia responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta (por ejemplo, termina las frases de otros; no respeta el turno de conversación).
  8. Con frecuencia le es difícil esperar su turno (por ejemplo, mientras espera una cola).
  9. Con frecuencia interrumpe o se inmiscuye con otros (por ejemplo, se mete en las conversaciones, juegos o actividades; puede empezar a utilizar las cosas de otras personas sin esperar o recibir permiso; en adolescentes y adultos, puede inmiscuirse o adelantarse a lo que hacen los otros).

 

Frecuencias de la hiperactividad e impulsividad según el sexo

 

Criterio B

Algunos síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos estaban presentes antes de los 12 años.

Criterio C

Varios síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos están presentes en dos o más contextos (por ejemplo, en casa, en el colegio o el trabajo; con los amigos o familiares; en otras actividades).

Criterio D

Existen pruebas claras de que los síntomas interfieren con el funcionamiento social, académico o laboral, o reducen la calidad de los mismos.

Criterio E

Los síntomas no se producen exclusivamente durante el curso de la esquizofrenia o de otro trastorno psicótico y no se explican mejor por otro trastorno mental (por ejemplo, trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo, trastorno de la personalidad, intoxicación o abstinencia de sustancias).

Frecuencias combinadas de todas las formas del TDAH según el sexo

 

¡Importante! En función de los resultados se podrán clasificar las siguientes presentaciones:

  • Presentación combinada: Si se cumplen el Criterio A1 (inatención) y el Criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) durante los últimos 6 meses.
  • Presentación predominante con falta de atención: Si se cumple el Criterio A1 pero no se cumple el criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) durante los últimos 6 meses.
  • Presentación predominante hiperactiva/impulsiva: Si se cumple el Criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) y no se cumple el Criterio A1 (inatención) durante los últimos 6 meses.

 

Otros datos de interés del TDAH: las comorbilidades

Cuando decimos que el TDAH se presenta frecuentemente con otros trastornos comórbidos, hablamos de que el TDAH en muchas ocasiones no se presenta sólo, sino que aparece junto a otros trastornos psiquiátricos. Esto es así en el 70% de los casos de TDAH.

Imagen relacionada

El TDAH suele presentarse con otros trastornos o dificultades cognitivas

De hecho,  una persona con TDAH tiene de 6 a 7 veces más probabilidades de tener otro trastorno psiquiátrico o trastorno del aprendizaje. Cuando el TDAH se asocia a otros trastornos, con frecuencia se complica el diagnóstico, empeora la evolución y la respuesta al tratamiento es menor.

  • Trastorno Negativista Desafiante 50%
  • Trastorno del sueño 50%
  • Trastorno de la conducta 40%
  • Trastorno de ansiedad 30%
  • Tics 11%
  • Trastorno del ánimo 4%

 *Adaptado de la GPCM del Ministerio de Sanidad Política Social e Igualdad, 2010.

Así pues, el TDAH suele estar asociado con otras dificultades además de las características comentadas en los criterios diagnósticos. En su conjunto, acaba generando que sea más complicado identificar los objetivos a trabajar y de qué modo es mejor encara la futura terapia.

¡Ahora llega tu turno! ¿Te gustaría saber más acerca del TDAH? ¿Qué trastorno psicológico te gustaría que tratásemos en esta sección? No dudes en participar, preguntar cualquier cosa y en dejar tu comentario.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

 

Materiales consultados:

¿En que nos basamos para hacer los diagnósticos?

¿Como catalogamos los trastornos psicológicos? ¿Hay algún modo concreto de hacer diagnósticos? Vamos a hablar de todo esto y del DSM-5 en este post. ¡Entra y descubre-lo!

En vistas a la nueva sección del blog: Salud mental y los Trastornos psicológicos, hemos considerado importante hablar, antes que de cualquier cosa, de en qué se basa la comunidad científica para decir si una cosa u otra es un trastorno mental. Para hacer-lo, vamos a hablar acerca del manual de proceso diagnóstico DSM-5. Así que ¿Qué es el DSM-5?

El DSM-5 es como la Biblia de los diagnósticos de los trastornos mentales: todos los profesionales que nos dedicamos a la rama más clínica lo usamos como referencia y como herramienta indispensable. Es lo que le da rigor científico a nuestros dictámenes y es un libro que cuenta con el reconocimiento y la fiabilidad internacional sobre el tema. Dicho en otras palabras: el DSM ES EL LIBRO del trastorno mental y ahora mismo estamos en su quinta edición.

El DSM-5 es la quina edición sobre los trastornos mentales

Si esta es la quinta edición es porque los trastornos mentales y el modo de entenderlos y de clasificar-los por la comunidad científica ha ido variando a lo largo del tiempo. Tanto es así que, en cada actualización, algunos trastornos cambian parte de sus criterios de diagnóstico, otros son absorbidos en categorías más amplias e, incluso, algunos trastornos cambian su nombre o son eliminados por dejarse de considerar como tal.

Así pues, esta nueva edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM5), es la obra más completa y actualizada de la práctica clínica, a disposición de los médicos especializados en salud mental e investigadores. La información que ofrece este manual es también útil para otros profesionales de la especialidad; además de los psicólogos también lo suelen usar los terapeutas ocupacionales, los enfermeros, los trabajadores sociales, médicos forenses y especialistas legales. Y su función es la de definir y clasificar los trastornos mentales con el objetivo de mejorar los diagnósticos, tratamientos y en la investigación.

Clasificación del DSM-5

El DSM-5, como libro que es, cuenta con su propio Prefacio, su introducción, su modo de utilización y su apartado de Conceptos básicos, entre otras secciones. Como estos apartados son inherentes al libro, no vamos a tratar-los en este post, así que nos centraremos principalmente en como divide y engloba a los distintos trastornos. Esta clasificación se encuentra en la Sección II. Criterios y códigos diagnósticos y cataloga a los trastornos mentales del siguiente modo:

  1. Trastornos del neurodesarrollo
  2. Espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos
  3. Trastorno bipolar y trastornos relacionados
  4. Trastornos depresivos
  5. Trastornos de ansiedad
  6. Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados
  7. Trastornos relacionados con traumas y factores de estrés
  8. Trastornos disociativos
  9. Trastornos de síntomas somáticos y trastornos relacionados
  10. Trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos
  11. Trastornos de la excreción
  12. Trastornos del sueño-vigilia
  13. Disfunciones sexuales
  14. Disforia de género
  15. Trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta
  16. Trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos
  17. Trastornos neurocognitivos
  18. Trastornos de la personalidad
  19. Trastornos parafílicos
  20. Otros trastornos mentales
  21. Trastornos motores inducidos por medicamentos y otros efectos adversos de los medicamentos
  22. Otros problemas que pueden ser objeto de atención clínica

Son muchas categorías distintas ¿verdad?

Datos importantes acerca del DSM-5 y del proceso diagnóstico

Tal y como se puede ver en la lista anterior, hay un montón de categorías diferentes que nos permiten daros una visión global de la gran cantidad de trastornos que se pueden diagnosticar en la actualidad. Dentro de cada categoría encontramos todos los trastornos asociados a la misma que, a su vez, tienen una lista de requisitos o criterios diagnósticos que deben ser cumplidos para poder afirmar si una persona tiene o no tal las características necesarias para poder tener un diagnóstico de trastorno mental.

Cumplir con todos y cada uno de los criterios es indispensable para poner un diagnóstico. Y si no se hiciera de este modo, se podría considerar una mala praxis profesional o, incluso, una posible negligencia médica grave.

Así pues, en psicología clínica hacemos la evaluación de los usuarios según pruebas que van orientadas a validar o negar los criterios de diagnóstico que hay presentes en el DSM-5.

boom

¡Último detalle! El DSM-5 es una herramienta importante en el diagnóstico clínico pero no es el diagnóstico en si. De esto ya hablaremos de este tema en otro post. 

¡Ahora llega vuestro turno! ¿Conocíais el DSM-5? ¿Creéis que es tan importante para el diagnóstico de los trastornos mentales o que hay métodos mejores? No dudes en participar, preguntar cualquier cosa y en dejar tu comentario.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

 

Materiales consultados: