Hay que hablar de la muerte

Cuando publique el post La muerte en nuestra sociedad algunos lectores me comentaron que era un tema interesante y que había escrito un contenido atrayente, pero que había intentado tocar demasiada información, que había conceptos (como los tipos de muerte o sus impactos psicológicos) que precisaban de un análisis más completo. Es por este motivo que hoy os presento este nuevo post; vamos a hablar de la muerte.

La muerte, como concepción, es tan compleja que la podemos diferenciar entre tres grandes tipos:

  • La muerte social: es la que hace referencia a aquellos que están apartados de la sociedad y son considerados muertos por el resto de gente (ejemplo: enfermos terminales en centros hospitalarios).
  • La muerte psicológica: que hace referencia a aquellos que han perdido la conciencia sobre sí mismos (ejemplo: coma irreversible).
  • La muerte física o existencial: que hace referencia a aquellos que no viven porque han perdido sus funciones vitales (su cuerpo ha dejado de funcionar).

Independientemente del tipo de muerte del que estemos tratando, lo cierto es que a nivel social, la muerte es un tema tabú estrictamente ligado a la negación de este proceso natural que nos afecta a todos por igual.

¿Cómo reaccionamos ante la muerte? ¿Qué sentimos cuando nos acercamos a ella?  La muerte nos afecta de distinto modo en función del estadio vital en la que nos toca vivirla; no vivimos la muerte del mismo modo cuándo somos niños que cuando somos adultos. Esto es vital para poder comprender nuestras conductas ante este fenómeno, ya que la muerte puede ser vivida de dos maneras: como propia muerte o como muerte del otro.

Ante la propia muerte, a no ser que la persona en cuestión haya tenido un accidente o esté sufriendo de una enfermedad terminal (hablaremos de ellos más tarde), prácticamente siempre estaremos hablando de una etapa de nuestras vidas que nos relaciona especialmente con la muerte: la vejez -“Morir de viejo”-. En esta etapa, la muerte toma un significado diferente para el individuo ya que sabe que le queda poco tiempo de vida y pasa mucho tiempo reflexionando su propio final, de modo que en la ancianidad hay una mayor aceptación de la muerte.

Suele dedicar gran parte de sus esfuerzos en buscar una muerte apacible, digna y rodeada de las personas estimadas (busca significado a su muerte). La actitud de aceptación que tiene el anciano hacia la muerte está justificada por varios motivos entre los que destacamos el distanciamiento con el estilo de vida y la cultura de su contexto, su día a día no tiene productividad, disminución de capacidades físicas y la sensación de llegar al final del camino porque ya han hecho su vida. Aun con todo, cada persona tiene varias formas de afrontamiento a su propio fin según las experiencias y vivencias de cada uno, de modo que su acercamiento siempre resulta diferente, subjetivo e individual.

Por otra parte, la pérdida de otra persona suele iniciar un proceso de duelo. Este está estrictamente relacionado con la pérdida de un ser querido y es un proceso que ocurre en todas las personas al menos una vez en la vida. Se suele dividir en las famosas etapas de Wysocki y Averill (1990):

  • Shock: el individuo se siente aturdido y cree que la situación es irreal. En este periodo es común la apatía, la paralización y una escasa manifestación de emociones, incapaz de asimilar lo que acaba de pasar.
  • Protesta y añoranza: en este periodo se reconoce la pérdida de la persona pero no se acepta. A nivel de conducto es un período estresante y se dedica a recordar los momentos de felicidad que había vivido con esa persona.
  • Desorganización y desesperación: Se empieza a aceptar la pérdida y eres consciente de que no podrás recuperarla pero persiste su recuerdo. Se despierta emociones como la desesperación, vergüenza, culpabilidad, furia, etc.
  • Desarraigo, reorganización y recuperación: Finalmente se acepta de forma definitiva la muerte del ser querido, se superpone a la situación de duelo y el individuo desarrolla nuevas formas de ver y vivir en el mundo.

 

Fases del duelo según Wysocki-Averill

 

Finalmente hablaremos de la fase terminal de la vida, muy vinculada a la muerte en los centros institucionalizados, como hospitales o geriátricos. Este concepto explica a todas aquellas personas que mueren por enfermedad crónica. Una probable explicación de la trayectoria emocional del moribundo está explicada por Kúbler-Ross (1969) y su teoría de etapas; la respuesta inicial del paciente es la negación seguida por la fase de la ira y por un corto momento de negociación, después de tener una negociación fallida entra en depresión hasta que se llega a la aceptación final de la muerte (la propia autora reconoce que no todos los enfermos pasan por estas fases).

 

Fases del duelo según Kúbler-Ross

La fase terminal de la vida en estos centros a sufrido una deshumanización progresiva de la muerte ya que los médicos el enfermo terminal es “un número más ” (no establecen vínculo emocional) y la familia, que confía en el médico, le suaviza la realidad al familiar enfermo haciendo que la muerte sea enmascarada. Es interesante recalcar que esta actitud es un claro reflejo de la negación social que tenemos para con la muerte.

Para finalizar el tema de la muerte, concluiremos diciendo que la muerte forma parte del proceso natural de vivir. Es lógico tenerle miedo, pero es seguro afirmar que si la normalizáramos y la integrásemos más dentro de nuestro propio ciclo vital, nos sería mucho más fácil aceptarla.

Muchas gracias por todo.

Jaume Jubany

Los factores de riesgo predisponentes

Después de la introducción a los factores de riesgo, nos centramos de lleno en el primero de estos factores: los predisponentes

Entendemos por factores predisponentes todas aquellas actividades, características y situaciones que pueden generar futuras problemáticas físicas y/o psicológicas que afectan a la salud individual de una persona. Se trata de un factor condicionante que influye tanto en el tipo como en la cantidad de recursos a los que un individuo puede recurrir para enfrentarse al estrés. Puede ser de naturaleza biológica, psicológica o sociocultural.

Tal y como ya dijimos en Introducción a los factores de riesgo, los clasificamos en personales y contextuales. En esta lista se agrupan e argumentan brevemente algunos de los factores predisponentes más comunes y relevantes de cara a la aparición de trastornos mentales.

  1. PERSONALES
  • Vulnerabilidad genética: lo hemos comentado en otros artículos de nuestro blog, como en la Teoría de la Vulnerabilidad o en La biología y la psicología se unen: la Epigenetica. La vulnerabilidad genética es aquella posibilidad de padecer un problema biológico debido a algún error en el código genético y, lógicamente, proviene de la herencia genética de nuestros padres y no se puede modificar.
  • Complicaciones preperinatales: problemas en el desarrollo del feto y su correcto crecimiento.
  • Inteligencia baja: ya sea por algún problema genético (algún síndrome), por problemas pre perinatal, por falta de estimulación intelectual a lo largo de su etapa de crecimiento o por algún accidente físico (traumatismo craneoencefálico, problemas de circulación sanguino, etc.) que dificulta/impide un bon funcionamiento del cerebro, lo cierto es que una inteligencia baja genera problemas de adaptación, aprendizaje e interacción social-cultural, generando estrés, separación del grupo,…
  • Temperamento difícil: tener un carácter agrio, agresivo, violento no se tiene que considerar algo extremadamente negativo en sí solo, pero al unirse a otros factores como el consumo de drogas o la criminalidad hacen que el temperamento difícil pueda ser un factor de riesgo predisponente a tener en cuenta.
  • Baja autoestima: uno de los factores predisponentes con más influencia en el crecimiento personal y la autodeterminación. Una baja autoestima impide a la persona creer en sí misma, apostar y luchar por aquello que quiere e incluso a guardar-se su opinión en un tema relevante por miedo al rechazo incluso cuándo su idea podría haber sido la mejor opción.
  • Locus de control externo: el locus de control es el modo que tenemos de entender lo que nos ocurre en nuestro día a día; es la percepción que tenemos de nosotros mismos y de los actos que realizamos. Un locus de control externo implica que la persona siente y piensa que lo que ocurre a su alrededor es debido al azar, la suerte o a fuerzas externas superpoderosas ajenas a él/ella (Dios, la influencia de los astros, el karma, flujo de energías, etc.). Estas creencias, llevadas al extremo, pueden ser factores de riego predisponentes porque la persona llega a la conclusión de que nada depende de sí misma y que no tiene que hacer nada más que seguir el destino que le dictan estas fuerzas; no se esfuerza, no entrena, no estudia, no trabaja, ….

El abuso verbal, físico o sexual por parte de los cuidadores hacia sus hijos es uno de mayores los factores predisponentes en la aparición de trastornos mentales.

  1. CONTEXTUALES
  • Dificultades en el vínculo: cuándo hablamos de dificultades en el vínculo nos referimos a problemáticas de relación madre/padre – hijo recién nacido. No se ha creado un buen vínculo paternofilial por el motivo que sea.
  •  Falta de estimulación intelectual: des de pequeño la persona no ha recibido la atención ambiental que necesitaba; por ejemplo, no ha podido ir a la escuela y toda su formación vital ha sido encerrada en su casa.
  • Problemas psicológicos en los padres/cuidadores o en los hermanos: que las personas que han hecho de cuidadoras des de la más tierna infancia hayan sufrido problemas psicológicos graves es un factor predisponente de alto riesgo, porque implica la aparición de otros factores presentes en esta lista como las dificultades de vínculo, las separaciones o las desventajas sociales. Cuando una persona no está sana… ¿cómo puede cuidar de otra sin que aparezcan complicaciones?
  • Abuso de alcohol/drogas, criminalidad y violencia: de seguro que este factor se entiende perfectamente; si la persona es drogodependiente, participa en trabajos y entornos ilegales o presenta episodios de violencia se encuentra en situaciones de grave riesgo físico y psicológico.
  • Abuso verbal, físico o sexual: se trata de un riego enorme y a menudo es la base de problemas de adaptación, de aprendizaje, relación social, autoestima baja,… Los tres abusos pueden dejar secuelas graves de por vida pero lógicamente el abuso verbal es más leve que el abuso físico, que a su vez es menos severo que el abuso sexual. Aún con todo, estos abusos conllevan dificultades enormes para la persona que los ha padecido y suelen correlacionar con otros factores de la lista como el abuso de drogas o cuidadores con problemas psicológicos.
  • Desventajas sociales: este ha sido uno de los factores predisponentes más común en estos últimos años por culpa de la crisis. Tener problemas económicos y dificultades sociales respeto a un grupo de desarrollo y a una sociedad puede conllevar aislamiento social, derribamiento emocional, la aparición de conductas anormales, refugiar-se en el abuso de alguna droga…. La no satisfacción de las necesidades básicas (comida, descanso, seguridad) es un factor predisponentes a tener en cuenta.
  • Duelo temprano/separaciones: la muerte de uno (o los dos) cuidadores principales de un infante o una separación física traumática (como en caso de una guerra o algún desastre natural) es un factor predisponente a tener en cuenta, especialmente cuando le pasa a un niño/a con una edad inferior a los 16-18 años.
  • Crianza en instituciones: ser criado en un orfanato o algún centro de atención, con entornos irregulares e inflexibles, sin estar vinculado a familiares y siempre bajo el yugo de las estrictas normas de estos centros no es la mejor forma de crecer en nuestra sociedad. La crianza en instituciones puede ser un factor predisponente especialmente por las experiencias que se viven en estos centros, especialmente por las relaciones entre iguales (burlas, exclusión, castigos físicos, sin relaciones de amistad,…).

A nivel psicológico, para luchar contra los factores predisponentes se hace intervención primaria o de prevención. La intervención primaria es otro tema de gran complejidad que hablaremos en otro post, pero a modo de resumen seria todo el trabajo social y psicológico que se hace para evitar la aparición de estos factores antes de que se puedan generar, especialmente en las de tipo contextual (lógico, si no se dan las condiciones ambientales de que aparezcan este tipo de riegos, la persona nunca los llegará a sentir y a desarrollar).