Opinión psicológica sobre la película Inside Out

Análisis psicológico de la película Inside Out de Pixar. ¿Qué hace bien y qué hace mal a nivel científico? Este post da por sentado el hecho de que has visto la película. Así que, si estas listo… ¡Entra y descubre-lo!

Des de hace ya algún tiempo, algunos amigos me han estado pidiendo que me mire la película de Inside Out para saber mi opinión acerca de lo nos muestra el film. Al final me he animado a verla y he pensado que quizás pueda hacer un post el blog sobre este tema (al fin y al cabo, me he fijado en el contenido psicológico que tiene la película). ¿Por qué hacemos un post de opinión psicológico sobre esta película? Bueno, la verdad es que ya hay muchas críticas a nivel cinematográfico de esta  cinta a lo largo y ancho de Internet, así que des de Ciencia Políticamente Incorrecta buscamos hacer algo distinto.

Este post da por sentado el hecho de que has visto la película. Al dar mi opinión sobre el film, es posible que aparezcan algunos spoilers o algún que otro detalle que puede afectar como disfrutar de la película. Además, muchas de las referencias y explicaciones que hago solo se entienden después de verla, así que se recomienda haberla visto.

Si hablamos de esta película es imposible no pensar en esta imagen ¿verdad?

A modo de resumen, es una película que trata de la joven Riley Anderson cuando, con sólo 11 años, tiene que dejar atrás su vida y mudarse a San Francisco. Como el resto de las personas, la vida de Riley se guía por sus emociones: Alegría, Miedo, Ira, Asco y Tristeza. Todas ellas viven en la Central, el centro de control dentro de su cabeza desde donde ayudan y dirigen los comportamientos de la chica en su día a día.

Aunque Alegría intenta dominar los sentimientos para mantener a la niña en un estado de felicidad, Tristeza comienza a cambiar las cosas y a hacer que la melancolía se extienda. Una serie de sucesos hace que las dos emociones salgan accidentalmente de la Central y viajen por la mente de Riley mientras tratan de encontrar el camino de vuelta, dejando a Asco, Miedo e Ira al cargo de guiar las acciones de la niña.

Bien, hasta aquí llegan las introducciones…vamos al grano ¿es Inside Out una película con buenos contenidos psicológicos? La respuesta es sí, aunque tiene algunos fallos a tener en cuenta.

Inside Out tiene una presentación y una caracterización de las emociones increíble. Miedo, Tristeza, Asco y, especialmente, Ira e Alegría son personajes muy bien construidos. Tanto su forma, su color de identificación como su rol y personalidad están ejecutados de forma increíble (¿Nunca has oído lo de “esta rojo de la rabia” o lo de “le sale fuego por los ojos”? porque el personaje de Ira representa estos conceptos a la perfección).

¿Nunca has oído lo de “esta rojo de la rabia” o lo de “le sale fuego por los ojos”?

Las emociones están tan bien hechas que no solo es fácil aceptarlas y disfrutarlas des del primer momento en el que aparecen, sino que además son fáciles de diferenciar y entender incluso para el público más pequeño de la sala (gran jugada por parte de Pixar, al fin y al cabo, los niños son su público diana). Tiene mérito hacer que algo tan complejo como las emociones sea visto y entendido de forma tan simple y, en mi opinión, gran parte del éxito de la película proviene de este hecho.

Las cinco emociones están en la Central, una suerte de torre blanca altísima des de donde tienen acceso a todos los estímulos y vivencias en tiempo real que tiene Riley. Es desde esta Central y mediante el uso de un gran panel de control donde las emociones dirigen a la chica en función de lo que le va pasando el día a día. Además, las acciones que escogen las emociones tienen efectos inmediatos sobre la niña ya que provocan los cambios en su comportamiento que, a su vez, generan sus recuerdos diarios. Estos recuerdos tienen un color específicos según la emoción que ha dirigido la acción que ha generado la memoria y son almacenados dentro de la Central hasta que Riley se duerme. En este momento, las emociones aprovechan para enviar todos los recuerdos que han generado durante el día a la Gran Biblioteca de los recuerdos.

Este planteamiento es brillante. Con este sistema tan simple, Inside Out nos habla de cómo adquirimos recuerdos de corto plazo y, al final del día, como estos recuerdos pasan a la sección de largo plazo, además de hablarnos de cómo son las emociones (y no los razonamientos lógicos) las que realmente nos guían en nuestra vida cuotidiana.

Hay muchas referencias a las estructuras cerebrales y a sus procesos psicológicos durante todo el film que están bien hechas. La Central en el que las emociones mandan y dirigen a Riley es la Amígdala, la Gran Biblioteca de los Recuerdos es nuestra zona de memoria a largo plazo, hay una gran puerta cerrada y protegida que es “el Inconsciente”, hay el área de “Creación de Sueños” dónde se van integrado los recuerdos de corto plazo a la sesión de largo plazo a modo de sueño o pesadilla, los procesos de insight se ven reflejados cuando las emociones enchufan una bombilla en el panel de control … está claro que los creadores de la película han hecho los deberes y que se han informado adecuadamente del cerebro y de sus funciones, ya que todo su guión recae encima de cómo juegan con estas funciones (especialmente los chistes, como con los empleados que trabajan en las distintas áreas del cerebro por donde van pasando Alegría y Tristeza para poder regresar a la Central).

La reconstrucción que hace la película sobre la mente es increíble, un gran esfuerzo que combina rigor científico con una enorme imaginación. El problema principal reside en que, al tratar de hacer una historia de la mente y simplificarla tanto para hacerla comprensible a todo el mundo, hay cosas que no terminan de funcionar.

Empezaré por las propias emociones. En la película solo aparecen 5, pero en realidad  tenemos muchísimas más. Incluso “fusionando emociones”, como vemos al final del film, Inside Out deja fuera de la ecuación emociones como la sorpresa, la vergüenza o la culpa, que son emociones universales que no se pueden obtener ni aunque mezclásemos entre sí las 5 emociones que salen en la película. Entendiendo por que lo han hecho: son emociones mucho más difíciles de reconocer que la Tristeza o el Miedo y si hubieran puesto tantos personajes en la Central podría llegar a ser abrumador… aunque esto no quita el hecho de que han dejado a la estancada a varias emociones que necesitamos para sobrevivir.

El otro gran fallo psicológico que veo en el film es el cómo las emociones lo controlan todo. Sí, las emociones tienen un control increíble sobre nuestro cuerpo, pero no lo hacen como secretarias des de un monitor gigante ni tampoco tienen turnos de espera para actuar. Las emociones son muchísimo más primarias que lo que plantea el film: simplemente actúan, sin más. Pueden aparecer de golpe y varias al mismo tiempo (por ejemplo, delante del cadáver de un animal muerto podemos tener sorpresa, asco y miedo al mismo tiempo).

Y, para terminar, el último gran fallo que veo en Inside Out es el cómo da el mensaje de que si Alegría y Tristeza salen de la Central, estas dejan de tener el control emocional sobre Riley, de modo que la niña es incapaz de ser alegre o triste hasta que no regresen otra vez a los paneles de control. Este hecho es, simple y llanamente, mentira. Las emociones se concentran en la amígdala pero también se replican y se distribuyen rápidamente por toda la red neuronal y lo hacen automáticamente. La Alegría o la Tristeza no pueden desaparecer y perderse por otras partes del cerebro, y si la dejamos de sentir es porque no se activan las áreas del cerebro que la generan, no porque esté de viaje por el “país de los sueños”.

Estos fallos no chocan en ningún momento con la historia de la película y si no tienes unos conocimientos específicos sobre el tema, estos detalles pasan por alto sin que te des cuenta. Además, solo por el mensaje final que tiene Inside Out ya es recomendable de verla así que… es una buena película sobre la inteligencia emocional.

Un saludo y hasta la próxima

Jaume Jubany

La relación entre los pensamientos, las emociones y el comportamiento

Corazon vs cerebro…
¿seguro que esto funciona así? ¿Quieres conocer la verdadera relación entre lo que piensas, lo que sientes y lo que haces? ¡Entra y descubre-lo!

Este post hablará de la relación que hay entre los pensamientos, las conductas y las emociones, de cómo son parte de un todo y de qué modo interaccionan en nuestra mente.

Considero que en nuestro afán de categorización tendemos a separar una cosa de la otra, enfatizando las pocas diferencias que hay entre ellos a la vez que ignoramos la clara relación existente. ¿Cuántas veces has escuchado “no lo hagas –digo el cerebro…ve a por ella –digo el corazón” o  el clásico “es que lo que pienso y lo que siento no son lo mismo”? Cuando nos sentimos así es porque se produce una disonancia cognitiva.

La disonancia cognitiva es un concepto muy amplio, que trataré con más profundidad dentro de algunos post. A modo de resumen, la entenderíamos como una sensación desagradable causada por sostener dos ideas contradictorias al mismo tiempo; hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones que percibe una persona (nada que ver con una lucha entre órganos dónde el corazón siempre sale victorioso).

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Hay la creencia popular de que el cerebro y el corazón se identifican con la razón y la emoción… nada más lejos de la realidad: todo esta en nuestras cabezas

Los pensamientos, las emociones y el comportamiento son partes de un todo y si están separadas unas de la otras es porque nos gusta diferenciar-las entre ellas. Es cierto que tenemos diferentes estructuras corticales especializadas en unos procesos u otros; por ejemplo, la amígdala es la que genera las emociones mientras que el lóbulo pre frontal es el responsable de nuestros pensamientos voluntarios (ver el post estructuras cerebrales para más detalles) pero lo cierto es que todos estos procesos tienen un origen, una continuación y una finalización cognitiva en nuestro cerebro, de modo que nos encontramos en que toda acción consciente e inconsciente de nuestras acciones pasan siempre por nuestro cerebro.

Las emociones, la conducta y el pensamiento están interrelacionado entre sí: las emociones generan pensamientos que, a su vez, terminan generando conductas de respuesta. Simultáneamente, nuestras propias conductas o las conductas ajenas dan pie a nuevos pensamientos de acción, provocando reacciones emocionales distintas. Por su parte, cualquier pensamiento se crea des de nuestra experiencia y convivencia con nuestro entorno (es decir, des de nuestras conductas), vinculado emociones a esos recuerdos y reflexiones.

Las emociones, pensamientos y conductas son tres vértices de un mismo triangulo

Así pues, las emociones pueden ser más primarias, instintivas y fuertes, pero si tenemos conciencia de ellas es, principalmente, gracias al hecho que se han transformado en pensamiento y podemos reflexionar y razonar sobre ellas.

Por su parte, resulta casi imposible encontrar alguna conducta que no tenga una base emotiva como motor no solo de generarla, sino además de mantener y adaptar-la a las condiciones del entorno. Comer, dormir, jugar, hablar, relacionar-se, trabajar,… siempre lo hacemos pensado en algo y teniendo una emoción en mente. “Trabajo de psicólogo porque me siento realizado”, “no como pescado porque me da asco”, “no quiero subir a esta atracción porque me da miedo”, etc. Para cada comportamiento hay una base emocional… ya sea motivación, desagrado o un objetivo concreto.

En conclusión: las emociones, pensamientos y conductas son tres vértices de un mismo triangulo en el que no pueden existir unas sin los procesos de las otras. Ser conscientes que este hecho ayuda enormemente a organizar y programar terapias psicológicas, así como de validar los métodos intervenidos que trabajas los mismos problemas des de ángulos distintos.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany