Los factores de riesgo de mantenimiento

El tercer y último post dedicado a los factores de riesgo. En esta ocasión, nos centramos en aquello que impulsa a la persona a continuar en su problema. ¿Quieres saber más? ¡Entra y descubre-lo!

Con este post llegamos al final de los factores de riesgo. Al finalizar este último tema habremos explicado, de forma resumida, los principales causantes y responsables de la aparición de los trastornos mentales. De este modo podremos empezar a hablar de la psicopatología, las enfermedades mentales y de sus efectos/tratamientos.

En la práctica profesional de la psicología clínica, normalmente las personas nos vienen a consulta cuando ya han aparecido diferentes dificultades y problemáticas que dificultan o impiden la rutina de sus vidas diarias. Es por ese motivo que los factores de mantenimiento son aquellos factores que más nos preocupan en psicología, ya que son de las conductas y emociones que impulsan a la persona a continuar en su problema.

Los factores de mantenimiento afectan fundamentalmente a la no resolución de los problemas originarios, que no se resuelven satisfactoriamente. Estos factores son los responsables de que la persona se quede atrapada en su trastorno y que sea incapaz de curar-se, quedándose estancada en los motivos y causas que la llevaron a la aparición del trastorno mental.

Para mayor comodidad, solemos distinguir estos factores entre:

Los factores personales o psicológicos

  • Baja autoestima: este factor siempre ha estado presente en todos los factores de riesgo y es un tema que deberá ser tratado a parte en el blog. En los factores de mantenimiento, una baja autoestima dificulta la confianza en el seguir un tratamiento y no se da valor al hecho de poder cambiar su situación.
  • Estilo atribucional disfuncional: eso sucede cuando la persona se piensa que le pasa “x” situación por motivo distinto al que es la verdadera causa. Este hecho suele conllevar a un comportamiento contrario al adecuado para salir de la situación.

Por ejemplo: un chico saca malas notas en matemáticas. Él se justifica diciendo que suspende “porque el profesor me tiene manía” pero lo cierto es que nunca hace los ejercicios de matemáticas, no estudia en casa y siempre que puede se salta sus clases. La atribución disfuncional está en que el chico piensa que  “cómo el profesor mi tiene manía, siempre voy a suspender por su culpa”.

  • Distorsiones cognitivas negativas: son pensamientos e ideas distorsionadas de la realidad que suelen terminar en una conclusión negativa. Estas distorsiones cognitivas suelen estar relacionadas al estilo atribucional disfuncional y, en conjunto, actúan como reforzadores de los factores de mantenimiento.

Siguiendo con el ejemplo anterior, las distorsiones cognitivas negativas del chico serán del estilo “da igual si estudio o no: el profesor me va a suspender”, “¡normal que falte a sus clases! ¿Qué no has visto la manía que me tiene? o incluso llegar a la conclusión de que “no soy bueno en las matemáticas así que no importa si me esfuerzo o no porque nunca aprobare”.

  • Estrategias de afrontamiento disfuncionales: esto sucede cuándo todas aquellas acciones que has realizado para superar la problemática siempre terminan en fracaso por uno u otro motivo.

Aquí la clave de la cuestión se centra en el hecho de que la persona lleva a cabo operaciones que suelen tener como base una atribución disfuncional o una distorsión cognitiva, de modo que nunca solucionan el problema porque trabajan des de una creencia errónea.

En el ejemplo, el chico piensa que suspende porque el profesor le tiene manía. Creyendo firmemente en que este es el verdadero motivo por el que no saca buenas notas en matemáticas, intenta hacer-se amigo del profesor, dándole la pelota o haciéndole regalos. Esto puede ayudar a que haya más buena relación entre ellos y seguramente contribuya en que el chico deje de faltar en sus clases, pero como sigue sin estudiar y sin hacer los ejercicios continúa suspendiendo. Esto pasa porque la estrategia está mal enfocada des de la mismísima base: suspende porque no tienen los conocimientos mínimos para aprobar, no por su relación con el profesor.

La fusión del estilo atribucional disfuncional junto con las distorsiones cognitivas negativas y las estrategias de afrontamiento disfuncionales son de los factores de riesgo psicológico que más peso tienen en el mantenimiento de los trastornos mentales, por que impiden que la persona lleve a cabo conductas de mejora que ayudarían a cambiar esa situación.

Volviendo al ejemplo del chico y las matemáticas; con todo lo dicho anteriormente llegamos a la conclusión de que, al final, el chico evitara la asignatura. Al dejarlo todo de lado y evitar el tema, él nunca se pone serio con el tema, nunca intenta una acción diferente (hablar con el profesor, buscar ayuda extra con sus compañeros o otros profesores,… ni siquiera hacer trampas como copiar o hacer una chuleta) de modo que siempre termina por volver a suspender el examen.

Creyendo que aprobar depende del profesor y no de sí mismo (distorsión cognitiva negativa), contribuye en el mantenimiento de la problemática

Los factores contextuales

  • Negación de los problemas por parte de la familia: este es un de los factores de mantenimiento más comunes en nuestra sociedad. Ya sea por manca de conocimiento o de recursos económicos, a menudo las familias niegan la existencia de un trastorno o enfermedad de alguno de sus miembros, de modo que no se preocupan en ayudarlo (hecho que se traduce en una cronificación de la enfermedad dentro del sistema familiar).
  • Ambivalencia de la familia sobre resolver los problemas: en estos casos, la familia es consciente de que uno de sus miembros tiene la problemática, pero no lo tienen en cuenta y, por lo tanto, no actúan acorde a lo que sería necesario para la situación.

Un ejemplo típico es el de pedir el mismo rendimiento escolar que sus compañeros a una persona con retraso mental.  Estas acciones pueden generar malestar y tensiones en el sí de la familia.

  • La familia no ha afrontado antes problemas similares: muchas personas no tienen conocimientos acerca de las enfermedades y trastornos mentales. En estos casos es común que los familiares no sepan cómo deben reaccionar ni qué pasos deben seguir para ayudar a la persona enferma… ante una situación así, lo más recomendable es buscar ayuda profesional para poder tener un asesoramiento completo.
  • La familia rechaza el plan y la formulación de tratamiento: a veces, la propia familia no quiere seguir el tratamiento. Puede ser por motivos muy diversos, des de problemas económicos hasta motivos ideales. El caso es que la familia no acoge la formulación del tratamiento y entra en un estado de negación.
  • Falta de coordinación entre los profesionales implicados: Los problemas administrativos y de coordinación pueden entorpecer el programa de recuperación del paciente y, por desgracia, la falta de coordinación entre los distintos centros de tratamientos es un problema actual y real que aún genera dificultades para superar los trastornos de los pacientes. Por suerte, gracias a distintas asociaciones que se encargan de estos temas y al internet, cada vez hay una mayor comunicación e ayuda mutua entre los distintos centros de profesionales implicados en el tratamiento de los mismos trastornos.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

Introducción a los factores de riesgos

Estamos ante uno de los temas con mayor impacto en la psicología clínica. De hecho, es tan profundo que vamos a dividirlo en categorías para poder explicar-los como es debido. ¿Te animas a ver qué es? ¡Entra y descubre-lo!

Al empezar a redactar este post me di cuenta de que sería un texto más largo de lo habitual… tan largo, de hecho, que muy posiblemente hubiese resultado aburrido. El problema está en que trataremos de un tema recurrente y aplicable a todo el futuro material de psicología del blog, de modo que me interesa que los conceptos estén bien explicados y redactados para poderlos referenciar más adelante como información bibliográfica. Es por este motivo que he optado por el tema del que me gustaría hablar en 4 post distintos:

  • El primero post es este, que actúa a modo de introducción para definir algunos conceptos clave y para preparar el terreno para tratar los factores tal y como se merecen.
  • El segundo tratará de los factores predisponentes: qué son, en qué se caracterizan y en qué modo podemos tratarlos des de la psicología.
  • El tercero hablará de los factores detonantes, haciendo especial referencia al impacto que generan en las personas que los padecen y de qué modo podemos minimizar sus efectos.
  • Finalmente, en el cuarto post se definirán los factores de mantenimiento, que son los que más preocupan a la psicología y dónde se suelen centrar los esfuerzos de la terapia.

Estos factores suelen estar presentes en cualquier situación de dificultad física y/o psicológica y sus definiciones y explicaciones son cruciales para poder entender la psicopatología y los trastornos mentales (es por este motivo que aún no me he podido centrar en los temas de la salud mental, ya que sin la base teórica adecuada resulta prácticamente imposible comprender los motivos que llevan a las personas a cometer actos extraños o bizarros).

Al hablar de la Teoría de la Vulnerabilidad sacamos a tema los factores predisponentes, los factores detonantes y los factores de mantenimiento… pero ¿qué son estos factores? ¿En qué consisten? ¿De qué modo pueden afectar a la psique humana?

Pues bien, todos estos factores se englobarían dentro de los factores de riesgo. Entendemos por factores de riesgo todas aquellas circunstancias o situaciones que aumentan las probabilidades de una persona pueda contraer una enfermedad o cualquier otro problema de salud.

Los factores de riesgo pueden afectar a la salud, ya sea a nivel físico o mental.
Nosotros nos centramos en los psicológicos.

Eso quiere decir que los factores de riesgo implican que las personas afectadas por dicho factor/es puedan presentar un número de problemáticas sanitarias mayor al de las personas sin estas características. Dicho de otro modo, si tener un problema sanitario (ya sea físico o mental) fuera como ganar un premio a la lotería, los factores de riesgo serian papeletas con opciones al lote ganador.

Evidentemente, eso no quiere decir que cualquier persona con factores de riesgo ya tengan automáticamente un futuro de trastornos o enfermedades; siguiendo con la analogía, puedes tener las papeletas con opciones a premio pero no por eso ganar el premio gordo: puede que las papeletas no tengan el orden de número correcto, que solo te toque un premio menor o incluso que optes por no jugar a la lotería y lanzar tus boletos a la basura.

Estos factores se clasifican en personales y contextuales en función de su origen. Los factores de riesgo personales son aquellas características que dependen únicamente del propio sujeto, de carácter individual e intransferible, y suelen guardar relación con su personalidad. Por su parte, los factores contextuales son aquellos que dependen del entorno y de las experiencias vitales del sujeto, así como su relación con las otras personas y el trato que ha dado/recibido de ellos. A menudo encontramos que la persona con problemáticas presenta distintos factores de riesgos, tanto personales como contextuales, y no es extraño que estos estén relacionados uno con los otros; por ejemplo, una inteligencia baja (factor de riesgo personal) que suele estar relacionado con la falta de estimulación intelectual (factor de riesgo contextual).

Aun con todas sus semejanzas, los factores de riesgos predisponentes, detonantes y de mantenimiento presentan tantas diferencias significativas entre ellos en el modo en que pueden afectar a la salud que deben ser tratados aparte y trabajados a distintos niveles en términos psicológicos.

Saludos y hasta la próxima

Jaume Jubany