¿Genética entre padres e hijos? La impronta parental

¿Nunca os habéis preguntado cómo nos afecta la genética entre padres e hijos? Todo esto está muy relacionado con la impronta parental. ¡Entra y descubre-lo!

¿Nunca os habéis preguntado cómo nos afecta la genética entre padres e hijos? El color de los ojos, la forma de la cara, la altura, el metabolismo… todo esto está muy relacionado con la genética y la epigenética, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en otro concepto que a menudo pasa desapercibido: la impronta parental. Para este artículo nos vamos a poner un poco técnicos, así que si no estás familiarizado/a con algunos de los términos que usamos a continuación coméntalo por la caja de comentarios y te ayudaremos con tus dudas.

La impronta parental o genómica es un proceso biológico por el cual un gen o dominio genético se encuentra marcado bioquímicamente indicando su origen parental. Las improntas genómicas pueden ser covalentes (por metilación de ADN) o no covalentes (por interacciones proteínas-ADN, ADN-ARN o localización genómica en el espacio nuclear). El proceso de impronta requiere de una maquinaria enzimática nuclear que mantenga estas marcas epigenéticas del ciclo celular.

En otras palabras, las impronta parental es el fenómeno por el cual la expresión de determinados genes maternos (ovulo) es diferente a los mismos genes paternos (espermatozoides). De ese modo, los dos pares de cromosomas (maternos y paternos) tienen funciones diferentes. Se trata de un proceso de herencia independiente de la clásica herencia mendeliana. La impronta se da durante la gametogénesis por la metilación de unas bases determinadas (sobre todo la citosina). Esta metilación hace que el gen afectado tenga una expresión diferente durante el desarrollo embrionario i, también, a lo largo de la vida adulta.

Resultat d'imatges de impronta parental

Clásico ejemplo de como funciona la impronta parental

En los organismos diploides, las células somáticas tienen dos copias del genoma. Por lo tanto, cada gen autosomación está representado por dos copias o alelos, cada una de ella heredada de un progenitor en la fertilización.

Para entender un poco mejor la impronta parental, vamos a poner algunos ejemplos de alteración genética dados por la impronta parental son:

  • Síndrome de Beckwith- Wiedemann: Este síndrome se da debido a una afectación del cromosoma 11 con impronta parental.
    Este cromosoma tiene una región para el gen lgf2 que codifica el factor de crecimiento tipo insulina II, es activo en el cromosoma paterno y fomenta la proliferación celular.
    En este mismo cromosoma, existe otro gen, el lgf2r, que codifica un producto que se une y degrada el exceso de lgf2, es decir, evita un crecimiento excesivo y se expresa en el cromosoma materno.
  • Síndrome de Angelman: Esta Síndrome, al igual que el Síndrome de Prader -Willi, está relacionada con la ausencia de la expresión de genes que se encuentran en el mismo locus del cromosoma 15. Una persona sana recibe dos copias del cromosoma 15; una de la madre y la otra del padre. La expresión de los genes que se encuentran en el locus relacionado con estas dos enfermedades es diferente según se encuentre en el cromosoma materno o paterno debido a la epigenética.
    Por tanto, en un individuo sano se expresan unos genes en el cromosoma materno y otros en el paterno. Si el locus materno se pierde o está mutado, se produce el Síndrome de Angelman, mientras que si lo que se pierde o muta es el paterno, se desarrolla el Síndrome de Prader-Willi.

Según la impronta parental, los niños tienen más o menos posibilidades de adquirir el síndrome

En resumen: la impronta genómica tiene la consecuencia funcional de reducir la expresión génica de una de las copias parentales, lo que tiene como resultado la expresión desequilibrada de ambos alelos homólogos. Como resultado de la impronta, se favorece la expresión de un determinado el alelo sobre el otro en función de su origen parental.

¡Ahora llega tu turno! ¿Conocías la impronta parental? ¿Os gustaría profundizar más en otros temas de biología y genética? ¿Qué te ha parecido este artículo? No dudes en participar, preguntar cualquier cosa y en dejar tu comentario.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

 

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La Psicología y la Biología se unen: la Epigenética

¿Estamos determinados por los genes? ¿Podemos llegar a cambiar características físicas o psicológicas que no nos gusten? La epigenética nos explica todo esto y mucho más. ¡Entra y descubre-lo!

¿Estamos determinados por los genes? ¿Podemos llegar a cambiar características físicas o psicológicas que no nos gusten?

Des de la perspectiva biológica – ambiental y siempre teniendo como referencia los postulados neodarwinianos (según los que genética es la responsable de construir individuos que sobrevivan adecuadamente a todo tipo de situaciones y el entorno selecciona aquellos individuos más aptos según sus propias características) nos encontramos ante una visión teórica donde la determinación genética no lo es todo: el ambiente juega un papel fundamental. Es en este contexto argumentativo en el que aparece la epigenética.

La epigenética es un concepto biológico que hace referencia al estudio de todos aquellos factores ambientales y dependientes del contexto que intervienen en la expresión genética final y que igualmente interviene en la regulación heredable del ADN sin cambios en la secuencia sus nucleótidos. Se puede decir que la epigenética es el conjunto de reacciones químicas y demás procesos que modifican la actividad del ADN pero sin alterar su secuencia.

En términos biológicos simples, diríamos que la epigenética es la responsable del cambio del genotipo al fenotipo, ya que hay partes del ADN que se dejan “influenciar”  por las variables de su entorno a favor de una mayor adaptabilidad a su medio. Esta adaptabilidad es la que permite a todas las especies a sobrevivir a distintas situaciones ambientales.

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La epigenética permite modificaciones en la expresión genética

¿Qué relación puede tener esto con la psicología? Pues la verdad es que tiene relación… y es de gran importancia.

La epigenética sostiene que las experiencias de las personas no quedan únicamente en el recuerdo sino que se adhieren a la personas a un nivel mas profundo, bajo la forma de un residuo molecular que se aferra al andamiaje genético. Esto no significa que el ADN cambie, sino que los aspectos psicológicos y del comportamiento de una persona (aquellos que son regulados químicamente como la depresión por el desbalance de ciertos neurotransmisores) son susceptibles a las características del entorno. En otras palabras: nuestras experiencias vitales pueden llegar a modificar parte de la expresión fenotípica de nuestro código genético.

Esta es una conclusión de considerable relevancia, ya que la expresión de nuestros genes también viene determinada por nuestros propios sucesos vitales, tales como trastornos traumáticos, depresiones o ataques de ansiedad, consumo – adicción a narcóticos, etc. y no únicamente por el material genético de nuestros progenitores. Por otra parte, experiencias positivas tales como sucesos de triunfo y éxito, una buena forma de vida y habitos saludables, una buena autoestima y unas sanas relaciones sociales también influyen en el resultado final de nuestro fenotipo.

La epigenética nos permite alegar-nos de los típicos discursos deterministas, dónde los genes de nuestros padres nos condicionan al completo y nos impiden que haya algún margen de mejoría. Es, llegados en este punto, dónde la psicología puede empezar a actuar.

Pongamos un ejemplo de típica enfermedad genética, como podría ser una trisomia del cromosoma 21 (Síndrome de Down).  Ante tal situación, si su inteligencia y aprendizaje dependiesen únicamente de su código genético, cualquier persona con esta afectación no tendría ni la más mínima posibilidad de mejorar ¿verdad?

Pues la realidad resulta ser distinta ya que con una correcta estimulación des de la infància, con una larga formación basada en el aprendizaje, con una correcta integración social y con una buena terapia farmacológica y psicológica, nos encontramos en que los síntomas de las personas con síndrome de Down mejoran de modo notable.

Es cierto que su código genético los hace distintos a los demás, como ocurre con otras enfermedades genéticas, pero hay diferencias significativas entre aquellos que han trabajado sus habilidades y aquellos que no lo han hecho: el entorno ha modificado parte del resultado final del código de los genes.

Nuestras acciones determinan en todo momento nuestras propias vidas. No debemos caer en discursos deterministas y derrotistas,  en los que “no podemos hacer esto porque no hemos nacido para ello”, ya que SIEMPRE hay margen de mejoría y SIEMPRE hay lugar para nuevos aprendizajes. Que nuestras propias creencias no nos limiten a perseguir nuestras ilusiones, porque los genes tienen un papel muy importante pero no lo representan todo.

Un saludo y hasta la próxima

Jaume Jubany

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