Psicología del deporte: los objetivos

Vamos a tratar de las metas y los objetivos ¿cómo se eligen? ¿Qué debemos tener en cuenta? ¿Cuándo debemos marcarnos objectivos? ¡Entra y descubre-lo!

Antes de realizar la entrevista con Gerard Marín, me esperaba escribir sobre temas como el agotamiento o la fatiga, síntomas que lógicamente se vieron en el barco pero realmente no afectaron como pensaba que podrían afectar. Sin duda cuando un deportista se anima a realizar este tipo de competiciones es porque ama su deporte, le apasiona estar al pie del cañón y no tiene problema en pagar todo el precio para poder vivir esta experiencia, tanto en la cantidad de horas de preparación como la durada de la competición. Un bonito tema también para comentar otro día, la pasión por el deporte.

Lo que si pude ver fue una gran preparación para la competición y, sin duda, unos objetivos claramente marcados y compartidos por todo el equipo, por lo que hoy vamos a tratar esto, metas y objetivos, ¿cómo se eligen? ¿Qué debemos tener en cuenta?  ¿Cuándo debemos marcarnos objetivos? ¿Realmente es efectivo?

El establecimiento de objetivos es una de las técnicas más empleadas e investigadas por la PAFD. Fijar un objetivos ayuda a hacer visible el destino final deseado para todo el equipo, por eso es muy importante y ayuda a su buen funcionamiento el consensuarlos entre todos para asegurarnos estar de acuerdo y remar juntos en una sola dirección. Establecer objetivos se considera esencial para regular la motivación e influir positivamente en otras variables como la concentración, la ansiedad/estrés, autoconfianza o cohesión de grupo (Dosil, 2004).

Su funcionamiento ha sido analizado y demostrado en una gran cantidad de estudios en el ámbito del deporte, de hecho Burton, Naylor y Holliday (2001) realizaron la revisión de cincuenta y seis de los cuales se demostró un aumento del rendimiento en cuarenta y cuatro de ellos. Eso se debe a que fijar una meta ayuda a aumentar la motivación del deportista. Pero para poder asegurarnos su buen funcionamiento, antes debemos saber que tipos de objetivos podemos marcarnos.

La manera más habitual de diferenciarlos es entre: resultado, rendimiento o proceso. No hay una mejor que otra, todos  importantes según que se quiera conseguir:

  • Resultado: hace referencia al resultado en una competición. Un ejemplo es el objetivo marcado por GAES en la entrevista anterior, quedar entre los 3 primeros competidores. Lo que diferencia este tipo de objetivo de los otros es que no depende solo de ti ya que si el rival compite mejor, por muy bien que lo hagas, podrías no alcanzarlo. Es por eso que al fijarse este tipo de objetivos es muy importante saber nuestro nivel, el de los rivales y de la competición en general.
  • Rendimiento: depende principalmente del deportista en cuestión. Suele ser para mejorar una marca personal, un porcentaje en tiros libres, etc. En el caso de GAES, su objetivo de Rendimiento era lograr finalizar la regata en menos de 100 días y esto, si dependía solo de ellos.
  • Proceso: hace referencia a lo que hace el deportista, aquellas acciones a las que debe comprometerse para mejorar su rendimiento. Por ejemplo, en fútbol, un defensa central que trabaja el juego aéreo debe calcular la trayectoria de la pelota para realizar el impacto en el punto más alto del salto o un tenista trabajando la postura corporal antes de golpear marca como objetivo del entrenamiento intentar golpear con los pies fijados al suelo. Son comportamientos y pensamientos adecuados para consensuar su meta.

Otra manera  habitual de diferenciar las metas es según su duración. Podemos encontrar objetivos a corto, a medio o a largo plazo, aunque no hay establecido un período determinado. Lo que para un deportista podría considerarse a largo plazo quizá para otro seria a corto o medio.  Además, lo normal es plantear un objetivo a largo plazo y de este, establecer otros objetivos dentro para lograr el principal. Un ejemplo lo encontramos en la misma entrevista cuando Gerard dice: “No podemos salir de Barcelona diciendo que vamos a dar la vuelta al mundo, seria psicológicamente durísimo. El primer objetivo es llegar al estrecho de Gibraltar, el segundo a las Canarias, etc. Al final hay unos 8 o 9 de entre 5 y 10 días de duración según la distancia”. Otro ejemplo está en la liga de fútbol de España (20 equipos, 38 jornadas), se habla de la salvación matemática en los 42 puntos, cantidad que se marcan como objetivo aquellos clubes modestos que luchan por mantenerse,  a demás deben dividir la liga en varios objetivos de “X” jornadas cada uno que ayuden a consolidar el principal.

Recorrido del BarcelonaWorldRace

Hay varias maneras más de diferenciar las metas. Podemos encontrar las objetivas o subjetivas, dependiendo de si son mesurables o no. Dos ejemplos de la primera son: lograr un determinado hándicap para un jugador de golf o bajar la marca 2 segundos para la próxima competición de un nadador. Mientras que las subjetivas pasarían a ser un simple “hacer un buen partido” o “lograr plantar cara a un rival superior”.  Otra manera diferenciación es si son generales o específicas. Un ejemplo de la primera es hacer una presión fuerte al rival para impedir su juego, mientras que la segunda seria presionar al rival cuando intente salir jugando por el lateral derecho. Son matices que facilitan al deportista saber cuándo y cómo actuar, factor que da la seguridad y la motivación del reto.

Como podéis ver, hay muchas maneras de dividir los objetivos, esto da la posibilidad de marcarse más de uno a la vez, aunque se recomienda un uso moderado. Nuestra atención apunta hacia aquel reto que nos marcamos, sabemos a qué fijarnos, pero a cuantos más objetivos apuntemos, más se difuminará la luz de nuestro foco y se reducirá su efectividad. A demás tenemos que fijarnos en que los objetivos sean complementarios y el logro de uno no imposibilite el de otro.

Un objetivo nos ayuda a enfocar hacia la dirección deseada y no desviarnos o distraernos con posibles distractores

Para finalizar, para que un objetivo sea motivador debe suponer un reto para el/los deportista/s, eso significa que debe tener un grado de dificultad considerable, pero que sea alcanzable, ya que un reto fuera del alcance podría provocar un alto nivel de frustración mientras que otro muy fácil de lograr no provoca motivación alguna, con poco esfuerzo se puede lograr. Es por eso que habitualmente en deportes de equipo es el propio club o entrenador quien marca el objetivo a lograr, pero en estos casos, contar con la colaboración de los jugadores durante el establecimiento de objetivos puede ser muy positivo, ya que no solo ayudará a su motivación durante la competición, ver que su opinión se tiene en cuenta le ayuda a sentirse valorado y esto aumenta su compromiso con el equipo, un aspecto importante a tener en cuenta.

Así que ya sabes, si practicas algún deporte, formas parte de un equipo o lo diriges, analiza bien que objetivos te marcas y una vez los tengas, encara la proa hacia ellos y a trabajar para lograrlos, ¡seguro que te ayudaran a mejorar tu rendimiento!

Saulius Vasaris

@SauVasaris

Introducción a la Psicología Deportiva

Bienvenidos a esta nueva sección de Ciencia Políticamente incorrecta dedicada específicamente a la psicología deportiva. ¡Entra y descubre-lo!

Bienvenidos a esta nueva sección de Ciencia Políticamente incorrecta dedicada específicamente a la psicología deportiva. Un tema que, sin duda, cada día levanta más interés y se está ganando un merecido lugar en el mundo del deporte. Conscientes de este aumento de interés e información, aquí hemos decidido tratar el tema de una manera más amena, diferente y con ejemplos reales, donde aparte de la información teórica necesaria para conocer la PAFD (Psicología de la Actividad Física y del Deporte) ofreceremos historias de profesionales del deporte intentando entender aquellos factores psicológicos que influenciaron en su carrera.

Por lo tanto, a lo largo del año (y esperemos que más tiempo) colgaremos mensualmente una entrevista a diversos deportistas o agentes relacionados con el deporte como pueden ser entrenadores, directivos, cazatalentos e incluso psicólogos deportivos, desde los que podremos ver y entender diversos aspectos psicológicos que afectan en las distintas modalidades que vamos a tratar. La finalidad no será solo tratar de entender la PDAF de primera mano, también poder conocer a nuestros invitados desde un prisma diferente al que normalmente son conocidos y también las distintas dificultades que pueden darse según el deporte o posición, a veces de manera muy específica y otras más generales.

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La psicología del deporte se puede trabajar en absolutamente todos los deportes, sean colectivos o individuales, ya que en todo deportista siempre existe el factor psicológico

¿Qué es la PAFD?

Definiciones sobre la PAFD hay varias, pero hemos decidido compartir estas dos:

La psicología del deporte y el ejercicio comprende el estudio científico de las personas y sus conductas en el contexto del deporte y de las actividades físicas, y la aplicación práctica de dicho conocimiento (Gill, 2000)

La psicología de la actividad física y del deporte es una ciencia que estudia el comportamiento humano en el contexto de la actividad física y deportiva, y como disciplina de las ciencias de la actividad física y aportando los conocimientos psicológicos al mismo y, de esta manera, contemplando y enriqueciendo las aportaciones propias de otras ciencias, como la medicina, la sociología o el derecho. (Dosil, 2004)

Para profundizar más en el tema, la explicación sobre ¿Qué es la PAFD? la podemos encontrar en este post de uno de nuestros invitados especiales del blog. Pero para poder entender más en que situaciones la podemos encontrar y como trabajarla vamos a adentrarnos un poco en el tema.

Para empezar, es importante saber desde donde puede trabajar un psicólogo deportivo y que funciones puede tener en cada caso. En la PAFD se puede trabajar desde tres campos principales, la investigación, la docencia y en el asesoramiento:

  • Un psicólogo deportivo que decide ejercer el rol de investigador tiene la función de profundizar en los conocimientos a través de la investigación. Por ejemplo podríamos encontrar casos de investigadores intentando conocer la mejora del rendimiento en determinados deportistas con la práctica de una herramienta psicológica como podrían ser la visualización o la relajación. También podríamos encontrar investigadores comprobando la reacción que puede producir la práctica del deporte o ejercicio físico en la personalidad de una persona, ya sea reduciendo el nivel de estrés, ansiedad, etc. Profesionales que usan datos y resultados y que nos ayudan sin duda a conocer y mejorar en esta ciencia, es por eso que la mayoría desempeña sus funciones desde el ámbito universitario.
  • Aquellos que deciden ejercer el rol de docente es habitual encontrarlos trabajando en el ámbito universitario, aunque también pueden ejercer la docencia desde centros especializados o como divulgadores de sus propias investigaciones en congresos y conferencias. Por lo tanto, no es incompatible ejercer el rol de investigador con el de docente.
  • El último campo es el del asesoramiento o consultor. Tal y como indica su nombre es aquel profesional al que acuden los deportistas, profesionales del deporte o clubes para obtener un asesoramiento ya sea para una finalidad muy concreta como podría ser un deportista que quiere recuperar la confianza después de sufrir una lesión o un entrenador que quiere mejorar sus habilidades de comunicación, o un trabajo más generalizado con el que poder trabajar más aspectos, como podría ser el psicólogo deportivo dentro de un club deportivo o incluso un deportista individual que quiere asesoramiento constante para potenciar su rendimiento, conocer aquellas conductas que le dificultan su progreso, o aprender a gestionar situaciones complicadas en su carrera. En este último rol cada vez es más habitual ver al psicólogo trabajando de manera aplicada como parte de un staff técnico, pisando el terreno con la ropa deportiva puesta, perdiendo de vista las cuatro paredes de un despacho, aunque en determinados momentos también sea necesario trabajar en el.

El principal objetivo en el trabajo aplicado es lograr el máximo rendimiento
posible del deportista, ahí entran los factores como la confianza, la motivación
o el nivel de activación entre otros.

Los tres roles poseen una vital importancia para la psicología del deporte, uno mejora y amplia su conocimiento, el segundo la divulga y el tercero la pone en práctica. Es este último el que acaba trabajando directamente con los deportistas, pero ¿somos realmente conscientes de todas las posibilidades de trabajo que ofrece la psicología del deporte? Seguramente si, ya que si estás leyendo esto es porque tienes interés en este mundo, pero aún así voy a detallar varias posibilidades de manera generalizada para que nos demos cuenta que el trabajo del psicólogo deportivo no es el del bombero apagafuegos. Tenemos que terminar con el prejuicio aún tan presente de que ir al psicólogo es sinónimo de tener un problema. La mayoría de funciones que ofrecemos son para sumar y mejorar el rendimiento a un nivel superior evitando que se pueda producir ese posible problema o ayudando a que su afectación sea mínima en caso de haberlo. “Es mejor prevenir que curar”.

Podemos trabajar en aspectos tan importantes como:

  • Trabajo en equipo: la cohesión, la comunicación (entre jugadores o de entrenador a jugadores), liderazgo (tanto en entrenadores como capitanes).
  • Aspectos individuales en el bienestar personal y la salud: las rutinas de entrenamiento, reducción de ansiedad, prevención, aceptación y rehabilitación en lesiones, el autocontrol (mejora de conductas)
  • Aspectos individuales para mejora del rendimiento: Mejorar la concentración y atención, buen nivel de autoconfianza, control de la activación, técnicas como la relajación o visualización.
  • Deporte base y formativo: Reforzar los valores deportivos, el fair play, ayudar en la adquisición de buenos hábitos.

Esta es una lista muy genérica, donde cada aspecto comentado se puede trabajar de varias maneras siempre dependiendo de con quien se deba llevar a cabo, pero queda en evidencia que los beneficios de la PAFD son muchos y realmente importantes. A lo largo de los siguientes meses intentaremos ver con nuestros invitados como han influenciado estos aspectos ya sea trabajando o no con un psicólogo, las diferencias en la respuesta según el deportista y la importancia de trabajarlos.

Saulius Vasaris

@SauVasaris

 

Bibliografia:

  • Dosil, J. (2008). Psicología de la actividad física y del deporte (2ª ed.). Madrid, España: McGraw-Hill/Interamericana de España, S.A.U.
  • Weinberg, R. S., Gould. D. (2010). Fundamentos de psicología del deporte y del ejercicio físico. Ed. Médica Panamericana.

Qué es la Psicología del Deporte?

En CienciaPoliticamenteIncorrecta nos solemos centrar en la psicología más científica y de la salud mental pero no es, ni de lejos, la única rama que existe de esta disciplina. En esta ocasión, vamos a hacer una breve introducción a la psicología del deporte. ¡Entra y descubre-lo!

Futbol, baloncesto, tenis, ciclismo, natación, motociclismo…. En todos los deportes alguna vez hemos oído frases como “el equipo hoy se encuentra motivado y tiene opciones de ganar”, “perdí el punto por falta de concentración”, “estudio a sus rivales, antes de escaparse para conseguir la victoria”, “visualizó la trayectoria antes de efectuar el golpe”… Cantidad de ejemplos vinculan con o sin intención el deporte con la psicología. Y es que probablemente, el deporte es el fenómeno social más importante e influyente del siglo XX y de esta pequeña parte del siglo XXI en el que vivimos.

El deporte, en más o menos cantidad y frecuencia afecta a la vida de las personas, ya sea desde una óptica interna; como practicantes, entrenadores, árbitros o jueces y/o directivos, como desde un punto de vista más externo; como los profesionales de las CAFD (Ciencias de la actividad física y del deporte), espectadores y/o aficionados (Cruz, J. 2001). Los procesos psicológicos básicos (la atención, la percepción, el aprendizaje, la memoria, el pensamiento, el lenguaje, la motivación y la emoción) así como también los procesos psicológicos superiores (la abstracción, el pensamiento, el lenguaje, la toma de decisiones, la actitud y la imitación) están presentes en cualquier situación deportiva de cualquier deporte. Entonces no es nada extraño que las interacciones que se producen y/o desarrollan en los contextos deportivos, tengan o despierten un cierto interés des de un punto de vista psicológico, debido a la interacción que se produce de los procesos psicológicos básicos y superiores, en dichas situaciones deportivas.

La PAFD (Psicología de la actividad física y del deporte), se ocupa del estudio del comportamiento humano en el ámbito de la actividad física y del deporte procurando el desarrollo de las personas que intervienen en estos contextos tanto en su maduración personal como en su rendimiento.  Como ciencia psicológica la PAFD se sitúa en el ámbito aplicado de la psicología, recibiendo aportaciones de disciplinas “hermanas” como son la psicología clínica, la psicología del aprendizaje, la psicología de la motivación, la psicobiología, la psicología del desarrollo o la psicología de la educación, entre otras. La labor de la PAFD es aportar estos conocimientos para una mejor comprensión e intervención en el contexto de la actividad física y el deporte (Dosil, J. 2003).

Las demandas y necesidades que tienen los deportistas y las personas relacionadas con el contexto deportivo cuando acuden a un profesional de la PAFD, gira siempre en torno a dos posibilidades de servicio; se suele acudir a la figura del Psicólogo del deporte cuando se tiene un problema, o la otra posibilidad, para entrenar habilidades y / o capacidades que permitan mantener o aumentar el rendimiento. Dosil (2003), clasifica estas dos posibilidades de servicio en 3 niveles diferentes de intervención/asesoramiento/ formación, siendo el primero el más superficial y el tercero el más profundo:

NIVEL 1: Resolución de problemas. Por ejemplo, problemas para dormir antes de las competiciones, en este caso se enseñaría una técnica de relajación que sea efectiva y el deportista pueda solucionar el problema.

NIVEL 2: Entrenamiento mental básico. Estrategias psicológicas que permitan rendir mejor. Por ejemplo, se utiliza para prevenir problemas, dotando al deportista con un conjunto de habilidades para dormir bien antes de la competición, para controlar su nivel de activación, para mantener la concentración, etc.

NIVEL 3: Alto rendimiento mental. Conseguir el máximo control mental del deportista. Por ejemplo, como tener la capacidad de dormir en cualquier situación aunque tenga un compañero que ronque, haya ruido en la calle, tenga poco tiempo, etc. Sin embargo, este tercer nivel, debido a la implicación que supone por parte del deportista y también su coste a largo plazo, no es un servicio muy frecuente.

Los niveles 1 y 2 son los más conocidos y la mayor parte de la literatura hace referencia a ellos, asumiendo que los deportistas acuden al Psicólogo del deporte, para solucionar problemas personales o deportivos, o para entrenar habilidades que les permitan mantener o aumentar su rendimiento. La limitación de estos niveles está en el hecho de que sólo se consigue cierta mejora, siendo la psicología un elemento que complementa, en el caso del deportista, por ejemplo, su preparación física y le ayuda a tener más bienestar y calidad de vida.

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