El Trastorno Obsesivo – Compulsivo (TOC)

El Trastorno obsesivo-compulsivo (o TOC). ¿En qué consiste este trastorno? ¿Qué ideas repetitivas se pueden llegar a considerar como “obsesión”? ¿En qué debemos fijar-nos para identificar este trastorno? ¡Entra y descubre-lo!

Seguimos con los trastornos psicológicos en la sección del blog de la Salud Mental. Esta vez, lectores de CienciaPoliticamenteIncorrecta, nos vamos a centrar en el Trastorno obsesivo-compulsivo (o TOC). ¿En qué consiste este trastorno? ¿Qué ideas repetitivas se pueden llegar a considerar como “obsesión”? ¿En qué debemos fijar-nos para identificar este trastorno? A lo largo de este post vamos a resolver todas estas preguntas… ¡y más!

 

¿De dónde nacen las obsesiones? Los pensamientos intrusos

Cuando queremos dejar de pensar en algo podemos pensar en lo que queramos; podemos traer controladamente a nuestra mente cualquier idea pero… ¿Qué pasa si queremos dejar de pensar en algo?

Wegner y Wenzlaff (2000), en su estudio sobre los pensamientos intrusos que todos tenemos, demostró empíricamente que cuanto más nos esforzamos por evitarlos más probabilidad tenemos de que aparezcan. Se da así lo que Wegner llama el “control irónico”, que consiste en que, cuando nos queremos asegurar de que un pensamiento no está en nuestra cabeza, tenemos que comparar lo que la ocupa en ese momento con el pensamiento que queremos evitar. La única forma de hacer la comparación es recreando de nuevo en nuestra mente el pensamiento que queremos eliminar.

Normalmente ese tipo de pensamientos no interfiere en nuestro quehacer cotidiano porque, cuando aparecen, como no nos importan, no intentamos quitarlos de nuestra cabeza y podemos llevar voluntariamente nuestra mente a otros menesteres, sin preocuparnos si hemos dejado de pensar en ellos o no, con lo que no tenemos que comprobar que no están.

Una obsesión fácil de reconocer es la de no saber cuando una cosa no esta lo suficientemente limpia

El pensamiento nos prepara para la acción; por eso, algunas veces pensar en hacer algo nos puede llevar a creer que efectivamente lo vamos a hacer. Por eso, si nos apareciese un pensamiento muy amenazante como “puedo matar a alguien” o “puedo pegar una enfermedad a mi hijo pequeño”, podemos estar tentados de suprimirlo a toda costa, encontrándonos ante el proceso descrito de aumentar su frecuencia. Y en estos pensamientos no deseados y que no conseguimos eliminar de nuestra mente es donde se empiezan a gestar las obsesiones.

El miedo a causar mal a alguien, al contagio de enfermedades, al juicio negativo, etc. pueden ser pensamientos que causan ansiedad y que se pueden querer neutralizar con rituales, que son conductas que intentan infructuosamente neutralizar la ansiedad, como lavarse las manos, chequear si lo que se ha hecho está suficientemente bien, etc. El problema es que el objetivo no es saber si se está suficientemente limpio o si las cosas están ya hechas, sino si el sentimiento de ansiedad ha desaparecido o no, lo que perpetúa la conducta.

 

¿La solución o una parte del problema? Los rituales

Para paliar la ansiedad que se siente, por el pensamiento o la sensación temidos, quien genera un trastorno obsesivo compulsivo comienza a hacer rituales. Por ejemplo, si preocupación es saber cómo llegar a un sitio nuevo, repite una y otra vez el camino que debe seguir para llegar; cuando piensa que algo puede tener bacterias peligrosas, lo lava una y otra vez, etc. Solamente acaba de hacer los rituales cuando deja de sentir ansiedad.

El problema es que los rituales son una forma muy poco eficaz de eliminar la ansiedad y ellos mismos se convierten en fuente de malestar, porque finalmente sienten que no pueden evitar hacerlos. Es por esto que los rituales (que clínicamente reciben el nombre de compulsiones) aparecen inicialmente como una estrategia que intenta lidiar con las dificultades de los pensamientos intrusivos, pero terminan por ser un problema en sí mismos que acompañan dichas obsesiones.

La compulsión (o rituales) son una parte del problema del TOC: la una alimenta a la otra en un circulo vicioso 

Criterios clínicos y prevalencia del TOC

La prevalencia a lo largo de la vida de este padecimiento es del 2 al 3 % y la prevalencia anual se sitúa entre el 1,5 y el 2,1 %. Aunque el TOC suele iniciarse en la adolescencia o a principios de la edad adulta, del 30 al 50 % de los casos de adultos reportan inicio de sus síntomas durante la infancia. Los estudios de frecuencia y características clínicas del trastorno en poblaciones de habla hispana son escasos.

Por su lado, los criterios diagnósticos del DSM-5 son:

Criterio A

La persona tiene obsesiones y/o compulsiones.

Las obsesiones se definen por 1, 2, 3 y 4:

1. pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos

2. los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real

3. la persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos

4. la persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la inserción del pensamiento)

Las compulsiones se definen por 1 y 2:

1. comportamientos (p. ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente

2. el objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos

Criterio B

En algún momento del curso del trastorno, la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales. Nota: Este punto no es aplicable en los niños.

Criterio C

Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora al día) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o académicas) o su vida social.

Criterio D

Si hay otro trastorno, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se limita a él (p. ej., preocupaciones por la comida en un trastorno alimentario, arranque de cabellos en la tricotilomanía, inquietud por la propia apariencia en el trastorno dismórfico corporal, preocupación por las drogas en un trastorno por consumo de sustancias, preocupación por estar padeciendo una grave enfermedad en la hipocondría, preocupación por las necesidades o fantasías sexuales en una parafilia o sentimientos repetitivos de culpabilidad en el trastorno depresivo mayor).

Criterio E

El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.

Especificar si: Con poca conciencia de enfermedad: si, durante la mayor parte del tiempo del episodio actual, el individuo no reconoce que las obsesiones o compulsiones son excesivas o irracionales.

El diagnóstico también debe indicar:

Si la persona con TOC comprende que los pensamientos obsesivo compulsivos pueden no ser ciertos, o si está convencida de que son verdaderos (por ejemplo, es posible que alguien sepa que no es necesario revisar la estufa [cocina] 30 veces, pero que sienta que debe hacerlo de todas maneras).

Indicar si una persona con TOC tiene o ha tenido un trastorno de tic. Las personas con TOC y con trastornos de tics tienden a diferenciarse de aquellas sin antecedentes de trastornos de tics respecto de sus síntomas, la presencia de otros trastornos y la manera en que se manifiesta el TOC en la familia.

Para cumplir los criterios del TOC hace falta presentar obsesiones (cr.A1) y/o compulsiones (cr.A2)

Otros datos de interés acerca del TOC

El componente cognitivo en el trastorno obsesivo compulsivo es claro y por ello se le ha dedicado una atención especial a los problemas cognitivos asociados (Cuttler y Graf, 2009; Makarian y otros, 2010; Dek y otros, 2010).

La aparición temprana del trastorno hace suponer que se den asociados a él problemas de funcionamiento cognitivo de los pacientes. Así se están encontrando problemas cognitivos asociados al trastorno obsesivo compulsivo como dificultades en la memoria proactiva, la que trata de recordar que se tiene que hacer determinada cosa, por ejemplo, cerrar la puerta al irse de casa, en la capacidad de tomar decisiones, la capacidad de organizar planificar y resolver problemas con rapidez.

Dentro de la forma de entender y comprender los trastornos obsesivo-compulsivos está reconocida la dificultad que tienen estos pacientes para tomar decisiones, así como la creencia y sentimiento de que el pensamiento lleva obligatoriamente a la acción, la intolerancia a la incertidumbre, y la responsabilidad desmedida. Actualmente se están teniendo en cuenta otros factores que pueden contribuir a mejorar su tratamiento.

Para finalizar, también es importante saber diferenciar perfeccionismo dentro del TOC. El perfeccionismo de las personas que tienen un trastorno obsesivo compulsivo se refiere a la idea y el sentimiento de que la acción no se ha realizado suficientemente bien. Entonces debe repetir la acción hasta sentirse bien. El problema del ritual no es que la persona no sepa que ha realizado la acción y que está hecha; sino que no está suficientemente bien hecha para que él deje de sentir ansiedad.

Por supuesto, en el tratamiento cognitivo conductual se ha de hacer el análisis funcional para determinar cuáles de estas características se dan en ese paciente en concreto o si se dan otras diferentes, porque la conducta humana sobrepasa cualquier modelo que se haga y es preciso analizarla en detalle en cada caso.

¡Ahora llega tu turno! ¿Te gustaría saber más acerca del TOC? ¿Qué trastorno psicológico te gustaría que tratásemos en esta sección? No dudes en participar, preguntar cualquier cosa y en dejar tu comentario.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

Materiales consultados:

Presentación de la sección de la Salud Mental y los trastornos psicológicos

Abrimos una nueva sección al blog: la de la Salud Mental y los trastornos psicológicos. En los post de esta nueva sección vamos a aprovechar para poner-nos más técnicos. ¡Entra y descubre-lo!

Hola queridos lectores de CienciaPoliticamenteIncorrecta. Es un placer anunciaros que abrimos una nueva sección al blog: la de los trastornos psicológicos. En los post de esta nueva sección vamos a aprovechar para poner-nos más técnicos.

Hoy, 10 de Octubre, es el día de la Salud Mental… ¿Qué mejor ocasión para inaugurar esta nueva sección?

Hemos pensado que esta sección puede resultar interesante y tenemos algunas ideas pensadas como: “¿Qué diferencias hay entre las obsesiones de un Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) y las de un obsesivo-compulsivo (TOC)?” o “¿Cuándo podemos estar hablando de un verdadero TDAH?”, “¿En qué consiste un diagnostico diferencial?”. Preguntas como estas son las que tenemos pensado de presentar, entre otras muchas.

Aprovechamos esta presentación para, también, aclarar el concepto como tal: ¿En qué consiste un trastorno mental?

Hoy, 10 de Octubre, es el Dia Mundial de la Salut Mental

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la SALUD es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.» Esta definición previa es importante, ya que el trastorno mental es una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos como son la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción, la sensación, el aprendizaje, el lenguaje, etc. Lo que dificulta a la persona su adaptación al entorno cultural y social en que vive y crea alguna forma de malestar subjetivo. (Ref. La “Guía de estilo” de FEAFES, la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y personas con enfermedad mental).

No es fácil establecer una causa-efecto en la aparición de la enfermedad mental sino que son múltiples y en ella confluyen factores biológicos (alteraciones bioquímicas, metabólicas, etc.), factores psicológicos (vivencias del sujeto, aprendizaje, etc.) y factores sociales (cultura, ámbito social y familiar, etc.) que pueden influir en su aparición.

No es fácil establecer una causa-efecto en la aparición de la enfermedad mental sino que son múltiples

Tal y como explica el DSM-5, todos los trastornos psicológicos se clasifican en función de una serie de criterios específicos. De acuerdo con estos criterios, los profesionales diferenciamos y diagnosticamos las distintas problemáticas entre sí. Nosotros vamos a poner siempre los distintos criterios cada vez que presentemos los trastornos por protocolo, pero también hablaremos de sus implicaciones para el usuario.

Finalmente, decir que continuamos siendo más CienciaPoliticamenteIncorrecta que nunca. Cuando hablemos sobre los trastornos, más allá de los criterios, hablaremos según nuestra propia experiencia personal; esto quiere decir que siempre veremos estas circunstancias bajo el prisma de nuestra cultura, nuestra formación y nuestro modo de comprender el trastorno. Esto puede significar que haya errores parciales o que, a veces, la información pueda quedar obsoleta con el pasar del tiempo. Así que… ¡Avisados estáis! No pretendemos publicar ni dogmas ni verdades absolutas, solo nuestro modesto modo de entender esta rama de la psicología clínica. Y deseamos que pueda resultar de ayuda y de interés para todos vosotros.

¡Ahora es tu turno! ¿Qué te ha parecido el tema? ¿Quieres conocer algún trastorno en particular? ¿Hay algún caso clínico en el que te gustaría ahondar? ¡No dudéis en comentar!

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

Introducción al Autismo (trastorno del espectro autista)

Prácticamente todo el mundo ha oído a hablar de él, pero pocas personas lo conocen realmente… el TEA esta en boca de todos y nosotros también queremos aportar nuestro granito de arena. ¿Quieres saber más? ¡Entra y descubre-lo!

Prácticamente todo el mundo ha oído a hablar de él, suele aparecer en los medios de comunicación y es uno de los temas biopsicosociales más investigados alrededor del mundo… y aún así, se trata de una de las condiciones clínicas que la gente menos entendemos. Es por esto que encontramos interesante hablar un poco sobre el autismo.

Es importante aclarar que el Trastorno del Espectro Autista incluye a un amplio abanico de distintas conductas, perfiles y especificaciones… de hecho, hay tanta variabilidad entre las distintas personas que se engloban dentro de los TEA que resulta totalmente imposible incluirlos todos en un solo post de introducción. En vez de eso, en este texto nos centraremos en los criterios diagnósticos actuales del manual DSM-5, la prevalencia del TEA y los principales factores de riesgo asociados a esta condición.

  1. Criterios diagnósticos según el manual DSM-5

El DSM es un manual que da una estructura organizativa revisada y reconoce los síntomas que abarcan varias categorías de diagnóstico, proporcionando una nueva perspectiva clínica en el diagnóstico. Proporciona evaluaciones dimensionales para la investigación y validación de los resultados clínicos. El DSM-5 se llama así porque es la quinta revisión de dicho manual y es la versión que actualmente tenemos en rigor.

Según el manual, los criterios diagnósticos que engloban las especificaciones TEA són:

1. Deficiencias persistentes en la comunicación e interacción social en diversos contextos:

A.1. Deficiencias en la reciprocidad socioemocional; por ejemplo:

  • acercamiento social anormal
  • fracaso de la conversación normal en ambos sentidos
  • disminución en intereses, emociones o afectos compartidos
  • fracaso en iniciar o responder a interacciones Sociales

A.2. Deficiencias en las conductas comunicativas no verbales utilizadas en la interacción social; por ejemplo:

  • comunicación verbal y no verbal poco integrada
  • anomalías del contacto visual y del lenguaje corporal
  • deficiencias de la comprensión y el uso de gestos
  • falta total de expresión facial y de comunicación no Verbal

A.3. Deficiencias en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de las relaciones; por ejemplo:

  • dificultades para ajustar el comportamiento en diversos contextos sociales,
  • dificultades para compartir juegos imaginativos o para hacer amigos,
  • ausencia de interés por otras personas

Importante: siempre debemos especificar la gravedad actual:

La gravedad se basa en deterioros de:

  • la comunicación social
  • los patrones de comportamiento restringidos y repetitivos

 

2. Patrones de comportamiento, intereses i actividades restringidas i estereotipada:

B.1. Movimientos, utilización de objetos o habla estereotipados o repetitivos; por ejemplo:

  • estereotipias motoras simples
  • alineación de los juguetes
  • cambio de lugar de los objetos
  • ecolalia
  • frases idiosincrásicas

B.2. Insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad de rutinas o patrones ritualizados de comportamiento verbal o no verbal; por ejemplo:

  • gran angustia frente a cambios pequeños
  • dificultades con las transiciones
  • patrones de pensamiento rígidos
  • rituales de saludo
  • necesidad de tomar el mismo camino

B.3. Intereses muy restringidos y fijos que son anormales en cuanto a su intensidad o foco de interés; por ejemplo:

  • fuerte apego o preocupación por objetos inusuales
  • intereses excesivamente circunscritos o Perseverantes

B.4. Hiper o hiporeactividad a los estímulos sensoriales o interés inhabitual por aspectos sensoriales del entorno; por ejemplo:

  • indiferencia aparente al dolor / temperatura
  • respuesta adversa a sonidos o texturas específicos
  • olfateo o palpación excesiva de objetos
  • fascinación visual por las luces o el movimiento

 

3. Los síntomas han de estar presentes en las primeras fases del periodo del desarrollo

4. Los síntomas causan un deterioramiento significativo en lo social, laboral o en otras áreas importantes del funcionamiento habitual.

5. Las alteraciones no se explican mejor por la discapacidad intelectual o por un retraso generalizado del desarrollo.

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  1. Prevalencia del TEA

Una vez especificados los criterios de diagnostico, hablaremos de su prevalencia.

La prevalencia es la proporción de individuos de una población que presentan el evento en un momento, o periodo de tiempo, determinado y en los últimos años, las frecuencias descritas para el TEA en EEUU y otros países han llegado a cerca del 1% de la población, con estimaciones parecidas en las muestras infantiles y de adultos.  No está claro si las tasas más altas reflejan:

  • la expansión de los criterios diagnósticos del DSM-IV para incluir los casos subumbrales
  • un aumento de la conciencia del trastorno
  • las diferentes metodologías de estudio o un aumento real de la frecuencia del TEA

 

  1. Factores de riesgo y pronóstico del TEA

Los factores pronósticos mejor establecidos para el resultado individual dentro del TEA son la presencia o ausencia de:

  1. una discapacidad intelectual asociada
  2. el deterioro de lenguaje (por ej., un lenguaje funcional al llegar a los 5 años de edad es un buen signo pronóstico)
  3. otros problemas añadidos de salud mental

Por otra parte, la epilepsia como diagnóstico comórbido, se asocia a una mayor capacidad intelectual y a una menor capacidad verbal

3.1 Ambientales

Existen diversos factores de riesgo inespecíficos, como:

  • la edad avanzada de los padres,
  • el bajo peso al nacer, o
  • exposición fetal al valproato que podrían contribuir al riesgo de presentar el TEA

3.2 Genéticos y fisiológicos

Actualmente, hasta el 15% de los casos de TEA parece asociarse a mutación genética conocida, siendo muchas las variantes de novo, del número de copias y las mutaciones de novo en genes específicos que se asocian al trastorno en las diferentes familias

  • Las estimaciones de la heredabilidad del TEA varían entre el 37 y más del 90% basándose en la tasa de concordancia entre gemelos
  • Sin embargo, incluso si el TEA está asociado a una mutación genética conocida, ésta no parece ser completamente penetrante

El riesgo en el resto de los casos parece ser politécnico, quizás con centenares de características genéticas que realizan contribuciones relativamente pequeñas

3.3 Aspectos diagnósticos relacionados con la cultura

Aunque existen diferencias culturales respecto a la normalidad de la interacción social, la comunicación verbal y las relaciones, los individuos con TEA tienen una alteración marcadamente distinta de la normalidad dentro de su contexto cultural. Existen diversos factores culturales y socio-económicos pueden afectar a la edad del reconocimiento o del diagnóstico; por ejemplo, en EEUU pueden producirse diagnósticos tardíos o infradiagnósticos del TEA entre los niños afroamericanos

3.4 Aspectos diagnósticos relacionados con el género

El TEA se diagnostica cuatro veces más frecuentemente en el sexo masculino que en el femenino. En las muestras clínicas, las niñas tienden a tener más probabilidades de presentar discapacidad intelectual acompañante, lo que sugiere que en las niñas sin deterioro intelectual o sin retrasos del lenguaje, el trastorno podría no reconocerse, quizás por ser más sutil la manifestación de las dificultades sociales y de comunicación.

Saludos y hasta la próxima

Jaume Jubany

 

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Los factores de riesgo detonantes

Con este llegamos al segundo post dedicado a los factores de riesgo. En esta ocasión, hablamos de aquella situación que desencadena la problemática. ¿Quieres saber más? ¡Entra y descubre-lo!

Hemos llegado a la madre de los huevos.

Los factores detonantes se caracterizan por ser aquella situación que desencadena la problemática; la gota que hace colmar el vaso, la chispa que hace arder el bosque. Ellos son los responsables directos de la aparición de cualquier problemática psicológica, sin importar su origen ni procedencia. Es muy simple: no hay ningún trastorno mental que aparezca sin un factor detonante (por esto también suelen recibir el nombre de desencadenantes).

Los factores detonantes pueden ser más o menos serios en función de la situación personal del individuo, pero guardan una enorme relación con los factores predisponentes (por este motivo publicamos Los factores de riesgo predisponentes antes de este post). De hecho, diríamos que los factores predisponentes son los causantes indirectos de la aparición del trastorno, pero realmente son los detonantes los que hacen que la enfermedad aflore con todo su peso y son los responsables de superar la resiliencia e recursos psicológicos de la persona.

En la psicopatología y en la psicología clínica es muy importante entender esto: la persona ha ido recogiendo, agrupando y guardando a lo largo del tiempo (ya sean semanas, meses o años) experiencias negativas en forma de factores predisponentes. Pero en un momento dado, se da una situación que supera a cualquiera de las otras: puede que sea una situación mucho más fuerte que las anteriores, puede que sea una más del montón… pero no importa, la persona estalla. Ya no puede aguantar más, ya no puede seguir. Es en este momento en el que la persona desarrolla el trastorno mental y enferma.

No es que un día por la mañana, al azar, el cerebro diga ¡Hoy enfermas! Nunca aparece porque si y siempre guarda una estrecha relación directa con sus experiencias personales.

Vamos a poner un ejemplo bastante cuotidiano: un adolescente saca malas notas en el colegio. Como es muy tímido y no se le dan demasiado bien los deportes también le cuesta mucho hacer amigos, de modo que a menudo recibe las burlas y mofas de sus compañeros de clase (ya sea porque es tonto o porque es un patoso).

El adolescente odia esta situación diaria, que se le hace cuesta arriba y le hace sacar las lágrimas cuándo se encuentra solo, pero está en la E.S.O y tiene que pasar por esto sí o sí, de modo que va aguantado como puede (hasta aquí llegaríamos al contexto con los riegos predisponentes).

Un día, el profesor les encomienda una tarea en la que deberán hacer una exposición oral delante de toda la clase. Lógicamente, al adolescente no le hace ninguna gracia (¿cómo va a ser capaz de contar algo delante de todo el mundo si ni siquiera es capaz de hablar con un grupo de personas a solas?) pero no se puede permitir el lujo de suspender y repetir otro año más, de modo que se prepara la exposición como buenamente puede para no hacer el ridículo total.

Ya sabéis como continúa la historia: el adolescente se pone a hacer la exposición delante de todo el mundo, sudando y temblándole la voz. El típico gracioso de turno, en un arrebato de inteligencia, se ríe de él en público y toda la clase se le suma en su burla en plena exposición (hemos llegado al factor detonante).

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El factor detonante ha sido la burla que ha recibido durante la exposición oral

El adolescente se promete a si mismo que nunca más volverá a pasar por semejante experiencia, que jamás hablará en público porque se reirán de él. Le coge miedo a exponerse ante un grupo grande de personas y evita cualquier situación que pueda volver a implicarle en una exposición grupal (aún a riesgo de suspender)… el adolescente ha desarrollado un trastorno de ansiedad social, a menudo nombrado terror escénico.

He puesto este ejemplo por dos motivos:

  • No hace falta que tengas unos factores predisponentes terribles para desarrollar un trastorno mental. En la lista de los factores predisponentes puse situaciones realmente severas (cómo la muerte de los padres, abusos verbales-físicos-sexuales, abuso de drogas) pero no hace falta llegar a tales extremos para poder tener problemas: el chico/a del ejemplo es una persona totalmente normal, con una familia que le cuida y le quiere. Es una persona cualquiera, un poco tímida y torpe en clase (no un trastornado drogadicto y traficante de armas, que la televisión y el cine han hecho mucho daño al respeto).
  • Los trastornos psicológicos no son “enfermedades mentales” en el sentido de que te vuelves un loco estilo el Joker; hay mucha gente que tiene terror escénico, (que entra dentro de la categoría “trastorno mental”) y no por eso son considerados locos – psicópatas – aberrantes. Los trastornos son otro problema de la salud física, como un resfriado o un problema de cervicales; cualquier de nosotros puede contraerlos en cualquier momento.

A nivel psicológico es muy difícil enfrentarse al detonante ya que una vez ha aparecido ya no se puede evitar. Lo que haremos es estabilizar los síntomas del trastorno y fijar-nos en los factores de mantenimiento para poder resolver el problema.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany