Las neuronas espejo

¿Nunca os habéis preguntado de donde sale la capacidad de imitar a las otras personas? La respuesta son la neuronas espejo. ¡Entra y descubre-lo!

¿Nunca os habéis preguntado de donde sale la capacidad de imitar a las otras personas? ¿Cómo es posible que las risas o los bostezos sean contagiosos? ¿Por qué nos podemos emocionar al ver una película? La respuesta a todas estas preguntas son la neuronas espejo. La respuesta a todas estas preguntas son la neuronas espejo.

En este nuevo post de CienciaPoliticamenteIncorrecta, hablaremos de qué son, dónde se localizan principalmente y cuáles son sus orígenes.

 

¿Qué son las neuronas espejo?

Las neuronas espejo son un tipo particular de neuronas que se activan cuando un individuo realiza una acción, pero también cuando él observa una acción similar realizada por otro individuo. Las neuronas espejo forman parte de un sistema de redes neuronales que posibilita la percepción-ejecución-intención. El sistema integra en sus circuitos neuronales la atribución/percepción de las intenciones de los otros, la teoría de la mente (Blakemore & Decety, 2001; Gallese, Keysers & Rizzolatti, 2004; Rizzolatti, 2005; Rizzolatti & Sinigaglia, 2006).

Las redes neuronales posibilitan la percepción-ejecución-intención

Cuando una persona realiza acciones, estas van acompañadas de la captación de las propias intenciones que motivan a hacerlas (es decir, que todas las acciones que hacemos tienen siempre un propósito). Para lograr-lo, el cerebro conforma sistemas neuronales que articulan la propia acción asociada a la intención o propósito que la activa. La intención queda vinculada a acciones específicas que le dan expresión, y cada acción evoca las intenciones asociadas.

Estas formaciones neuronales de acción-ejecución-intención en una persona, cuando ve a otro realizar una acción, son las que provocan en el cerebro del observador la acción equivalente, evocando a su vez la intención con ella asociada. La persona, así, puede atribuir a otro la intención que tendría tal acción si la realizase él mismo.

 

El circuito neuronal de las neuronas espejo es simple de entender:
Una persona ríe -> significa que hay algo que hace gracia -> buscar la gracia -> encontrarla -> reír tú también

Estas neuronas y sus funciones específicas permiten explicar fenómenos cognitivos como la empatía y la intersubjetividad, ya que permiten al hombre comprender las intenciones de otras personas. Le permite ponerse en lugar de otros, leer sus pensamientos, sentimientos y deseos, lo que resulta fundamental en la interacción social. La comprensión interpersonal se basa en que captamos las intenciones y motivos de los comportamientos de los demás.

Somos criaturas sociales y nuestra supervivencia depende de entender las intenciones y emociones que traducen las conductas manifiestas de los demás. Las neuronas espejo permiten entender la mente de nuestros semejantes, y no a través de razonamiento conceptual, sino directamente, sintiendo y no pensando (Rizzolatti, Fogassi y Gallese, 2001).

¿Dónde se encuentran las neuronas espejo?

Imagen de la región F5 cortex, área de broca

Las neuronas espejo se han localizado en la región F5 del córtex premotor de los primates, área que corresponde al área de Broca en el cerebro humano

Los sistemas de neuronas espejo, más sofisticados en humanos, están presentes en simios, y probablemente en otras especies, como elefantes, delfines, perros. En el ser humano se han identificado sistemas de neuronas espejo en la corteza motora primaria, principalmente el área de Broca, el área parietal inferior, la zona superior de la primera circunvolución temporal, el lóbulo de la ínsula, la zona anterior de la corteza del cuerpo calloso. Quizá no sólo unas determinadas áreas cerebrales privilegiadas disponen de neuronas espejo, sino que el mecanismo de neuronas espejo constituya un principio básico de funcionamiento cerebral.

¿De dónde salen las neuronas espejo?

El cerebro humano ha evolucionado para educar y ser educado. Los aprendizajes y enseñanzas, la transmisión cultural y la educación son naturales en el hombre.

Como conquista filogenética, los Homo sapiens desarrollaron unos procesos cognitivos que les permitieron ponerse en el lugar mental del otro, aprendiendo no sólo del otro, sino a través del otro (Teoría de la Mente). Esta comprensión de que los otros son también seres intencionales, semejantes a uno, resulta crítica para los aprendizajes culturales humanos. (Vygotski, 1979; Wertsch, 1988).

La capacidad cognitiva-social de un niño, ya desde el primer año de vida, de identificarse con otras personas, de comprender que los demás son seres mentales, que tienen pensamientos, intenciones y sentimientos, será la llave que le abre a la participación e incorporación de los productos culturales.

La Teoría de la Mente resulta clave para comprender la comunicación interpersonal y la interacción social en los procesos de enseñanza-aprendizaje, en las situaciones educativas. El ser humano dispone de unas capacidades mentales que le permiten interpretar y predecir la conducta de los demás.

En las relaciones interpersonales continuamente interpretamos el comportamiento del otro, suponiendo que tiene estados mentales, como opiniones, creencias, deseos, intenciones, intereses, sentimientos. Cuando alguien hace algo pensamos que tal conducta se debe a determinados pensamientos, sentimientos o deseos que tiene en su cabeza. Los seres humanos tenemos una teoría de las mentes ajenas, que nos permite naturalmente atribuir estados mentales a los demás y a nosotros mismos. Somos animales mentalistas. (Riviere, 1991, 1997; Whiten, 1991; Gómez, 2007; García García, 2001, 2007).

Somos animales mentalistas

Las capacidades para reflexionar sobre nuestros propios procesos mentales tienen importantes implicaciones: si una persona conoce sus capacidades y lo que se necesita para efectuar una actuación eficiente en una situación, entonces puede dar los pasos para satisfacer de modo adecuado esas exigencias.

Sin embargo, si no es consciente de sus propias limitaciones, o de la complejidad de la tarea, o de las características y exigencias del contexto particular, difícilmente podemos esperar que adopte acciones preventivas a fin de anticipar problemas o resolverlos adecuadamente.

¡Ahora llega tu turno! ¿Conocías las neuronas espejo? ¿Qué otras especies crees que también las pueden tener? No dudes en participar, preguntar cualquier cosa y en dejar tu comentario.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

 

Materiales consultados:

  • García García, Emilio; González Marqués, Javier; Maestú Unturbe, Fernando (2011) Revista de Psicología y Educación Vol. 1, Núm. 3, pág. 69-89, Link de referencia: http://www.revistadepsicologiayeducacion.es/pdf/27.pdf
  • Baron-Cohen, S. (2005). La gran diferencia: cómo son realmente los cerebros de hombres y mujeres. Barcelona: Amat Editorial.
  • Wertsch, J.W. (1988). Vygotski y la formación social de la mente. Barcelona: Paidos

El Test de Sally Anne

En esta ocasión vamos a hablar de un test que ya fue citado en el post “La Teoría de la Mente” que nos sirve, de forma rápida y breve, para poder identificar si un niño o niña tiene habilidades mentalistas. Vamos a hablar del test de Sally Anne. ¡Entra y descubre-lo!

Bienvenidos, lectores de CienciaPoliticamenteIncorrecta. En esta ocasión vamos a hablar de un test que ya fue citado en el post “La Teoría de la Mente” que nos sirve, de forma rápida y breve, para poder identificar si un niño o niña tiene habilidades mentalistas. Vamos a hablar del test de Sally Anne.

El test de Sally-Anne es una prueba desarrollada por  y es uno de los ejercicios más utilizados para explicar el constructor de la Teoría de la Mente ya que no se necesita ser un profesional, usando una metodología bastante sencilla y cotidiana. Además, para realizarlo, solo necesitas dos muñecos, dos cajitas diferentes, una bola, y se representa una historia delante de un niño.

Esta prueba consiste en seguir una corta narración sobre dos muñecas (una de llama Sally y otra Anne). Se le dice al niño que “Sally ha escondido su canica en la caja pero que, al salir, Sally, la malvada Anne ha puesto la canica en el cesto”. Al final de este breve relato se le pregunta: “¿Dónde buscará Sally la canica?”.

El niño de cuatro años típico dice que Sally buscará donde la dejó, es decir, e la caja porque ahora Sally esta engañada sobre la localización de la canica. En cambio, la mayoría de los niños afectados por el trastorno del espectro del autismo afirman que Sally buscará la canica donde está, es decir en el cesto, aunque no haya forma de que pudiera averiguar que alguien la había cambiado de sitio. Con ayuda de esta prueba demostramos que estos niños son incapaces de ponerse al lugar del otro (Los dos últimos párrafos son extraídos del libro Autismo y Síndrome de Asperger, pág. 93-94, de Baron-Cohen).

 

En youtube hay muchos videos como este dónde se muestra como se aplica la prueba

Como podéis comprobar, se trata de un test sencillo de aplicar, pero la información que nos aporta resulta muy significativa. Si detectas problemas en el niño para realizar este test en edades superiores a los 5 años es más que recomendable que se contacte con un especialista, aunque muy posiblemente ya lo hayas hecho por otros motivos.

Es importante recalcar que, aunque este test es fácil de aplicar y nos da mucha información cualitativa acerca de las habilidades mentalistas de un niño, no sirve para dar un diagnóstico. Esta prueba nos muestra si el niño/a son capaces de poner-se en la piel de los protagonistas de la historia pero bajo ningún concepto permite el diagnóstico de autismo o cualquier otro trastorno o condición clínica. Para ello se requiere de la aplicación de materiales mucho más sólidos y complejos, especializados en su diagnóstico, como el ADI-R o el ADOS-2.

¡Ahora llega tu turno! ¿Crees el test de Sally-Anne es una buena prueba para identificar síntomas relacionados con el autismo? ¿Se te ocurre algún tipo de ejercicio distinto que permita observar el fenómeno de la Teoría de la Mente? No dudes en participar, preguntar cualquier cosa y en dejar tu comentario.

Saludos y hasta la próxima

Jaume Jubany

 

Materiales consultados:

La Teoría de la Mente

¿Cómo somos capaces de entender los estados emocionales o las ideas de las otras personas sin preguntárselo? ¿De qué modo entendemos nuestro mundo social? ¡Entra y descubre-lo!

Estas caminando por la playa al atardecer cuando de repente pasa un chico corriendo a toda velocidad. El chico está haciendo ejercicio y se le ve notablemente sudado, de modo que te quedas un rato mirando como sigue corriendo hasta que, por mala suerte, se tropieza y se cae al suelo. Empieza a gritar de dolor y se sujeta su tobillo muy fuertemente. Ante esta situación no dudas ni un instante: rápidamente te diriges a ayudar al pobre corredor. ¿Qué es lo que acaba de ocurrir?

Pues que hemos deducido que el corredor se ha hecho daño en el tobillo al caer y hemos ido a socorrer-lo porque creemos que necesita ayuda. ¿Qué pasaría si no tuviésemos la capacidad de hacer este razonamiento? ¿Cómo hemos podido deducir que esa persona se ha hecho daño? ¿Qué nos impulsa a pensar que ese chico puede necesitar ayuda? Precisamente de eso, queridos lectores de CienciaPoliticamenteIncorrecta, trataremos en este post. En esta ocasión hablaremos de una de las teorías que más han influenciado la psicología de las relaciones sociales: la Teoría de la Mente.

La Teoría de la Mente es una expresión que utilizamos para definir la capacidad de poner-se en el sitio de otra persona, de imaginar-se que piensa y que siente, así como entender y anticipar-se a su comportamiento. Es lo que, coloquialmente, entendemos como “la capacidad de leer la mente”. Esta capacidad nos permite identificar y explicar las intenciones que hay detrás del lenguaje o la conducta de una persona (por ejemplo, en el uso de las metáforas o las ironías).

La capacidad de comprender los estados mentales de las otras personas se adquiere de forma natural y espontánea alrededor de los 5 años de edad siempre y cuando el niño/a haya recibido la estimulación adecuada a lo largo de su vida y que no tenga ningún problema o dificultad en su neurodesarrollo (test de la falsa creencia de Sally y Ann). En este sentido, des de la niñez desarrollamos en mayor o menor medida las habilidades de teoría de la mente (a excepción de ciertos trastornos o condiciones que tienen una afectación en esta capacidad).

La Teoría de la Mente nos permite deducir intenciones ocultas en el lenguaje,
como la ironía o los sarcasmos.

Tener una teoría de la mente nos proporciona un mecanismo preparado para entender el comportamiento social. Podríamos predecir que si a una persona no tiene una teoría de la mente, es decir, si a una persona tuviera una “ceguera” ante la existencia de estados mentales, el mundo social resultaría bastante caótico. En el peor de los casos, esta incapacidad podría llevar a la persona a tener poca o nula interacción social con otras personas, no porque carezcan de interés social sino porque tienen una dificultad tan elevada en mantener estas relaciones sociales que terminan por evitar-las.

 

Un alto porcentaje del pensamiento humano parece estar dedicado a la comprensión y explicación de nuestros propios estados mentales y de los otros (Baron-Cohen, 1995)

Hemos entendido que es la teoría de la mente y de que nos sirve. Pero… ¿qué nos pasa cuando tenemos un problema de habilidades mentalistas? Pues el científico Baron-Cohen (1999) destaco las siguientes afectaciones a las funciones sociales y comunicativas ante un déficit de lectura mental:

  • Falta de sensibilidad hacia los sentimientos de otras personas
  • Incapacidad para tener en cuenta lo que otra persona sabe
  • Incapacidad para hacer amigos “leyendo” y respondiendo a intenciones
  • Incapacidad para “leer” el nivel de interés del oyente por nuestra conversación
  • Incapacidad para detectar el sentido figurado de la frase de un hablante
  • Incapacidad para anticipar lo que otra persona podría pensar
  • Incapacidad para comprender malentendidos
  • Incapacidad para engañar o comprender el engaño
  • Incapacidad para comprender las razones que subyacen a las acciones
  • Incapacidad para comprender reglas no escritas o convenciones
  • Incapacidad para engañar o comprender el engaño

Así pues, las habilidades sociales asociadas a la teoría de la mente resultan imprescindibles para una buena adaptación a un entorno social, ya sea simple (entre dos personas) o complejo (las relaciones de masas). En este sentido, no podemos finalizar este post sin citar las implicaciones de esta teoría en el autismo. La Teoría de la Mente, junto a otras como las disfunciones ejecutivas, explica  la mayor parte de las conductas extrañas que presentan las personas con autismo y una mayor comprensión de las deficiencias mentalistas del autismo puede ayudar a profesionales y familiares a mejorar algunas de estas conductas.

¡Ahora llega tu turno! ¿Crees que las habilidades mentalistas son realmente tan importantes para la comunicación? ¿Cómo podrías potenciar nuestras propias habilidades mentalistas? No dudes en participar, preguntar cualquier cosa y en dejar tu comentario.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume Jubany

 

Materiales consultados

  • Simon Baron-Cohen, Autismo y Síndrome de Asperger, Alianza Editorial, S.A Madrid, 2016
  • Isabel Paula, La Ansiedad en el Autismo, Alianza Editorial, S.A Madrid, 2015, 2017
  • Domingo Gómez, B. y Palomares Ruiz, A.: “La necesidad de nuevas estrategias metodológicas en la educación inclusiva del alumnado autista”, en ENSAYOS, Revista de la Facultad de Educación de Albacete, Nº 28, 2013. (Enlace web: http://www.revista.uclm.es/index.php/ensayos ‐ )