La presión en el deporte

Cada año leemos un montón de noticias y declaraciones de deportistas haciendo referencia a la presión y como esta influye en su competición, por esto vamos a conocerla un poco mejor, saber el porqué aparece y cómo podemos entrenarnos para hacerle frente de la mejor manera.¡Entra y descubre-lo!

Aprovechando la entrevista que hicimos con Román Ramos y después de conocer su historia, nos introduciremos en un tema tan interesante como importante; la presión. Cada año leemos un montón de noticias y declaraciones de deportistas haciendo referencia a la presión y como esta influye en su competición, por esto vamos a conocerla un poco mejor, saber el porqué aparece y cómo podemos entrenarnos para hacerle frente de la mejor manera. ¡Empezamos!

 

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La presión provoca una situación de estrés que funciona como una U invertida, y sus consecuencias serán positivas si se encuentran a un nivel óptimo y alejado de ambos extremos

¿Es la presión un factor negativo?

Habitualmente, tanto en el deporte como en otros ámbitos de la vida, se considera la presión como un aspecto de influencia negativa. En cierto modo, esta creencia es cierta siempre y cuando esta presión sea duradera en el tiempo y de nivel elevado. Un exceso de presión puede provocar unos niveles de estrés y/o ansiedad muy elevados y, en consecuencia,  disminuir el rendimiento;  pero la ausencia de presión tampoco se puede considerar positiva ya que, a un nivel óptimo, funciona como fuente de motivación y empuja al deportista hacia un nivel de rendimiento superior.

En los deportes de motor se puede apreciar fácilmente este hecho.  Un ejemplo lo tenemos cuando  Román Ramos, comentaba la diferencia de rendimiento entre las vueltas realizadas en entrenamiento con las que se realizan en competición.  Pero también es cierto que, cuando llega el momento de competir, quizás, algunos pilotos mejoran sus resultados pero también hay otros que aumentan los tiempos. Y es que no todos los deportistas responden de la misma manera delante de una situación estresante. Aquí es donde podemos hablar de la tolerancia a la presión.

Uno sabe que tiene una buena tolerancia a la presión cuando,  al competir o estar en situaciones de máximo estrés, sus resultados no se ven afectados negativamente. Es decir, tiene la capacidad de rendir al máximo nivel indiferentemente de lo que hay en juego: el público o el rival contra quien compita.

Si Román se ganó el apodo de “Míster Constancia”, fue por la estabilidad en su rendimiento; no se dejó influir nunca por los estímulos externos que podían afectar la carrera (circuito, tiempo o posiciones) y mantuvo su ritmo en todo momento, faceta que le permitió puntuar en todas las carreras durante 2 años consecutivos en Superbikes. Un logro sin duda tan difícil como sorprendente.

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En los boxes de la F1 hay un ejemplo claro de presión, donde los mecánicos deben realizar su tarea con máxima precisión y en el mínimo tiempo posible, ya que tardar solo dos segundos más puede condicionar la carrera y con ello, todo el trabajo de la semana

Pero, ¿qué provoca la presión?

La presión es la sensación del propio deportista causada por un estímulo que, de manera individual, considera adverso.

Para entender a qué queremos referirnos,  vamos a imaginar un equipo de futbol antes de disputar un partido de liga. Dentro de ese equipo hay un joven que debuta con el primer equipo, un jugador que juega contra su ex equipo y otro que, para la siguiente temporada, ya ha firmado contrato con otro club. La presión que va a percibir cada uno de estos tres ejemplos será completamente distinta, siendo para el primero muy elevada y para el último casi inexistente. Además entran factores como lo que está en juego durante el partido: hay jugadores que en las finales se “crecen” debido a la importancia mientras que otros sufren unos niveles de estrés tan elevados que les condiciona el juego y el rendimiento.

Además, se debe tener en cuenta que los estímulos que pueden afectar son muchos y éstos no son fijos y se irán modificando con el paso del tiempo. El jugador que debutaba en el partido anterior puede haber jugado por debajo de su máximo rendimiento debido a la presión, pero cuando lleve varios partidos se habrá ido adaptando al equipo, al estadio o a la categoría. Al igual que un equipo al entrar en una mala dinámica, la presión por ganar un partido será mucho mayor a medida que avancen los partidos y ésta no llegue. Por eso es muy importante analizar la situación actual y saber actuar en consecuencia.

¿Cómo podemos mejorar nuestra tolerancia a la presión?

El problema no está en ponerse nervioso delante de una situación de presión, el problema está en los cambios que realizamos en nuestra manera de competir a causa de ellos.

Por esto es tan importante lograr un buen nivel de auto-observación, para ver qué conductas modificamos en situación de estrés y poder dejar de cambiarlas. En caso de no tener la capacidad de hacerlo, podemos pedir ayuda a gente de nuestro entorno y confianza para que sean ellos quien nos observe y pueda identificar estos cambios.

Otra manera de mejorar nuestra tolerancia a la presión es entrenarla, es decir, equiparar los entrenamientos y competiciones a un nivel similar de presión.  Actualmente son muchos los entrenadores que repiten el lema de se juega como se entrena. Aunque no entraremos en el debate de lo que hay de cierto en esta frase, es evidente que si añadimos presión a los entrenamientos de manera controlada habituamos a los deportistas a convivir con ella, por lo que, sus efectos en competición se reducirán. Para añadir presión a los entrenamientos podemos hacerlo de muchas maneras, pero las más habituales son: preparar ejercicios donde se compita entre ellos fomentando un pique sano, aumentar la dificultad de las tareas a nivel técnico y penalizar aquellos errores no forzados.

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La presión actúa de manera diferente según la competición, por eso es muy importante ser conscientes de donde estamos trabajando. Los deportistas de élite y los de formación tienen necesidades y objetivos completamente distintos y resulta contraproducente confundirlos

Es importante prepararse para lo mismo que nos vamos a encontrar cuando toque competir y entrenar bajo presión ayuda a evidenciar nuestras debilidades y aquellas áreas que aún no dominamos a la perfección.

En definitiva, la presión solo será mala si dejas que ésta te gane la partida, en realidad está para ayudarte a crecer. Si sientes presión significa que la situación te está exigiendo que muestres tu mejor versión y, si la aceptas y la tomas como una aliada, te ayudará a hacer que esta mejor versión crezca.

Y recuerda: Si no inviertes lo mejor de ti mismo, luego la derrota nos duele muchísimo y la victoria no es muy apasionante (Dick Vermeil)

Saulius Vasaris

@SauVasaris

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La farmacodinamia y sus características

Seguimos con los conocimientos más básicos de la psicofarmacología. En este post trataremos a la farmacodinamia y algunos de sus conceptos clave, como la tolerancia o la dependencia. ¿Quieres saber más? ¡Entra y descubre-lo!

Seguimos con los conocimientos más básicos de la psicofarmacología. Hoy trataremos a la farmacodinamia y algunos de sus conceptos clave, como la tolerancia o la dependencia.

La farmacodinamia estudia los efectos de los fármacos en el organismo y es la parte de la farmacología que estudia el mecanismo de acción de los fármacos y sus efectos biológicos. Se centra en estudiar los lugares y los cambios que provocan los fármacos a nivel celular y molecular, así como los mecanismos responsables de los efectos terapéuticos y de los efectos secundarios / adversos.

En general, el mecanismo de acción de los psicofármacos se basa en la interacción con los receptores, que suelen ser estructuras específicas (proteínas) de la membrana celular con una función psicológica concreta en relación los diversos transmisores.

Los psicofármacos pueden actuar como agonistas (potencian el efecto fisiológico normal) o antagonistas (no hacen la misma función que el neurotransmisor). En psicofarmacología, aparte de los aspectos que trataremos en este post, también depende de aspectos farmacocineticos.

En cualquiera de los casos, la duración del efecto de un fármaco dependerá de lo que dure su actuación sobre los receptores, más que el tiempo que está circulando en sangre.

Por ejemplo, un antidepresivo IMAO (inhibidor de la monoaminooxidasa) se elimina en unas horas por la sangre, pero la inhibición de la MAO es irreversible; sus efectos sobre la enzima se alargan hasta que se sintetiza de nuevo el siguiente enzima (al cabo de unos 14 días). Estos detalles son importantes de conocer si queremos combinar el tratamiento con otros fármacos.

En farmacodinamia hay una serie de conceptos clave que hace falta conocer como base para poder entender adecuadamente como nos afectan los fármacos.

  • El índice terapéutico
  • La curva dosis-respuesta
  • Potencia de un fármaco
  • Tolerancia
  • Dependencia física

Índice terapéutico

Es una medida relativa a la seguridad / toxicidad de un fármaco. Es el cociente entre la dosis tóxica media (dosis que provoca efectos tóxicos en el 50% de los sujetos) y la dosis eficaz media (dosis que es eficaz al 50% de los sujetos).

Por ejemplo, las BRD (benzodiazepinas) tienen un índice terapéutico relativamente alto; hay bastante distancia entre las dosis eficaces y las tóxicas. En cambio, el litio tiene un índice muy bajo ya que con dos dosis ya corres el riesgo de morir.

Ejemplo de índices terapéuticos

Curva dosis-respuesta

Indica la concentración del fármaco frente a los efectos, tanto positivos como negativos. Esta dosis en sí misma no suele tener mucha importancia, ya que suele seguir la relación de “más dosis = más respuesta”, pero cuando combinamos esta corva con el índice terapéutico y con la potencia del fármaco es cuando solemos escoger la cantidad de fármaco adecuado que administramos a los pacientes.

La curva dosis-respuesta suele estar sujeta a la relación causal “a mayor dosis administrada, mayor respuesta”

Potencia de un fármaco

Es la dosis relativa que se necesita para lograr un efecto determinado. Cuanta más potencia tenga un fármaco, mayor serán sus efectos, de modo que con menos administraciones tendrás los mismos resultados que otros fármacos de menor potencia.  Por ejemplo, un Haloperidol es más potente que la clorpromazina, ya que necesitan 5 mg de haloperidol para conseguir el mismo efecto que 100 mg de clorpromazina. Los efectos especiales de los fármacos, a menudo, son el resultado directo de sus efectos farmacodinámicos principales y se denominan efectos adversos.

Debemos vigilar con la potencia de los fármacos, ya que una mayor potencia tiende a generar una mayor respuesta. Tanto es así, que si nos pasamos con la dosis de administración, podemos generar problema de toxicidad y exceso de respuesta.

Tolerancia

No se debe confundir con la dependencia.  La tolerancia es la capacidad que tiene el cuerpo humano a adaptarse a los efectos de cualquier sustancia, ya sea un fármaco o una droga. La tolerancia hace que con la misma dosis que te administrabas de una sustancia, ahora genera un efecto menor, de forma que debemos incrementar la dosis para mantener el efecto inicial.

Dependencia física

La dependencia es la necesidad de continuar administrando el fármaco para prevenir la aparición de síntomas de abstinencia. O dicho de otro modo, es cuando una persona desarrolla adicción hacia un fármaco determinado.  Aún así, en este caso hablamos exclusivamente de  la dependencia física, es decir, de aquella necesidad  que tiene el organismo a nivel metabólico para el buen funcionamiento del organismo (de la necesidad psicológica o abstinencia ya hablaremos en otro post).

Saludos y hasta la próxima

Jaume Jubany